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El Chepo y la locura mexicana

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Creado por Joel Hernández Santiago*

Es probable que la multitud tenga razón. ¿La tiene? Por definición, la democracia establece que la mayoría es la que decide y esa mayoría, de un total, es la que encumbra, la que otorga, la que garantiza que lo que decide está bien hecho… ¿pero está bien hecho?

Pero esas mayorías a veces hacen cada cosa… que parece de otro mundo; lo hace como sin pensarlo, sin el uso de la razón o por capricho o desahogo.

Por ejemplo: para sustituir a un partido político que ya se había quedado con el gobierno de México por más de setenta años y no precisamente por la vía democrática –PRI- la mayoría decidió otorgarle el gobierno de México a un presidente que venía de hablar como pueblo y con el pueblo; muy echado hacia la guasa y hacia el dicho y los corridos musicales: “le cayó bien a la gente”; “era refrescante”…

… Pero luego supimos que esa mayoría se había equivocado porque le otorgó todo el poder y la gloria a un hombre –Vicente Fox- que no sabía gobernar; y a un  partido político conservador (PAN) que había sido un buen partido político pero que no sabe cómo gobernar…  

Y luego esa mayoría, del total, decidió repetir la historia: “otra vez la burra al trigo” decimos en la tierra. Así que hizo presidente a Felipe Calderón. Las consecuencias fueron sangre y terror;

Y hubo desestabilidad social y desprecio por las reglas básicas de gobierno; y se hizo a un lado el Estado de derecho; y se dio paso a la impunidad y desahogo, ya por voluntad o por convicción del entonces presidente y porque otro gobierno (EUA) que ahora le da cabida en su país, lo azuzaba para cometer atentados a los derechos humanos en la gente a la que debía gobernar…

Pero nada. Que todo esto viene al caso por otras razones; acaso frívolas: podría ser; pero ciertas y que, al mismo tiempo, tienen que ver con ese algo que se llama Derechos Humanos y que tienen un grado de fragilidad tal que pueden ser rebasadas en nombre de cualquier cosa, cualquier detalle, cualquier pretexto: para el desahogo de esas multitudes que, de pronto, rugen, truenan, expelen, y deciden vida o muerte de otros: así el circo romano; así el estado Azteca un día…

El viernes 6 de septiembre la selección mexicana de fut bol perdió ante la selección de Honduras, por 2-1. No habían pasado ni unos segundos luego de que el árbitro había silbado el fin del partido cuando la multitud rugiente quería sangre; quería destrozar y hacer polvo al entrenador del equipo mexicano;

No había más: “¡El entrenador es un pobre pendejo!”; “¡Que el Chepo se vaya a la chingada!”; “¡Largo de aquí el Chepo!”… “¡CNTE, ven por el Chepo!”… y mucho más en tono cruel.  

Las redes sociales se plagaron de insultos, denuestos, maldiciones, mentadas de madre, frustraciones, brutalidad: locura-locura-locura: todos juntos –o casi-: El Chepo era el objeto del desahogo: había que acabar con El Chepo…

Contrasta la imagen de un Chepo triunfante el 18 de octubre de 2010 cuando fue designado entrenador de la selección mexicana de fut bol. Fueron días de triunfo; fueron días en los que Manuel Vucetich decidió no continuar en la liza por el comando nacional y dejó paso a José Manuel de la Torre, el hombre de Guadalajara que hoy tiene 47 años…

El mismo hombre al que la multitud aplaudía como cuando, como jugador, participó en el triunfo de su equipo por la temporada 86-87; y luego sus triunfos con el Necaxa en el torneo de invierno de 1998; o cuando se fue por una temporada al Real Oviedo en España…

También cuando fue auxiliar técnico de varios entrenadores como Mario Carrillo, Raúl Arias, Leo Veenhakker o Manuel Lapuente –hoy su único defensor-. O como cuando le aplaudían el sábado 18 de marzo de 2006 cuando, como entrenador substituto de Westerhof, hizo ganar al Guadalajara frente al Cruz Azul 1-0.

En 2006 le hicieron entrenador y ganó su primer título frente al Toluca. Y le aplaudían en los larguísimos triunfos de una selección que aun no entraba en decadencia. Como entrenador del Toluca el 14 de diciembre de 2008 ganó el título al Cruz Azul. Después del mundial de Sudáfrica 2010 comenzó a hablarse de él como entrenador de la selección mexicana. Lo fue. Y aganó el primer partido frente a Bosnia Herzegobina por 2-0…

Luego la declive. Luego los fracasos. Luego su lucha por no escuchar el murmullo de reproches y arrojo de improperios. Seguía. Quería demostrar que podría hacerlo. Pero no. Se calificó de mediocre el trabajo de la selección en la Copa Confederaciones 2013 y luego el no para la Copa de Oro 2013 y luego el fracaso frente a Honduras en el mismísimo e intocable e inmarcesible estadio Azteca: refugio de las super poderosas porras de equipos que todo lo gritan y todo lo deciden…

Y a lo largo del camino el desprecio nacional. La frustración del mexicano que no ha cumplido su ciclo de concreción democrática y que actúa a lo Ortega y Gasset: como masa: no como sociedad, como colectividad, no en razón y ni siquiera en forma de comprensible humanismo, tan necesario en nuestros días.

La locura mexicana transformada en odio a un hombre que quiso demostrar que podía hacer triunfar a la selección pero que no pudo y, por lo mismo, fue objeto de esos denuestos que seguro le tocaron el alma… y a los de su familia… y a los de sus hijos…

Todo por un negocio como es el fut bol, que enloquece, que conduce a la locura, que ha dejado de ser deporte para ser espectáculo y negocio, en donde todos forman parte del éxito o fracaso pero que nadie lo asume y decide a quien culpar…

Jugadores que no juega; directivos que quieren ganar dinero; empresarios de medios que inyectan odio; público que se siente triunfante, pero que achaca el fracaso a otros: que, precisamente, paga por ver ganar, no para ver perder.

Nada de esto importa. El Chepo es culpable. “¡Fuera el Chepo!-¡Fuera el Chepo! ¡Fuera el Chepo!…” Y ruge la multitud. Sólo así descansa el alma de quienes desahogan en el Chepo, lo que no pueden desahogar en lo cotidiano, en lo social y que no son capaces de transformar la historia social y política y económica de su país. “¡El Chepo es culpable! ¡Fuera el Chepo!

jhsantiago@prodigy.net.mx  Twitter: @joelhsantiago

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