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… Sheriffes, al estilo americano

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Por Joel Hernández Santiago*

Al gobierno de Estados Unidos se le quedó el síndrome del vaquero (o ‘cowboy’, que le dicen allá). Es que luego de semanas de andar vagando por el desierto, sudorosos y sin bañarse, llegan a un pueblo cualquiera  y patean puertas. El chiste es entrar así, súbito y tirando lo que encuentran al paso, para que se sepa que ya llegó; que está ahí… “¡Y háganle como quieran!”…

Aquellos sheriffes de estilo americano se han transformado. Ahora son agentes de la DEA y hacen exactamente lo mismo. Llegan a cualquier país, patean puertas y se meten como Pedro por su casa, aunque ahora tienen la particularidad de que hacen acuerdos en lo oscurito y consiguen que un gobernante les abra las puertas, les ponga silla y les de lo que le pidan; es que ese gobernante solícito y miedoso y entreguista es uno de sus ‘amigous’…

A ese gobernante amigo luego le darán como pago de gratitud una cátedra o una posición en alguna universidad de prestigio en tierra estadounidense… ¿o si? ¿o no

Que los agentes de la DEA y del FBI actuaban con toda libertad en México se ha dicho hasta el cansancio, pero no es hasta estos días cuando se va develando la escalofriante presencia de estas agencias en las investigaciones sobre narcotráfico y seguridad nacional de EUA en México durante el gobierno del señor Felipe Calderón.

En un reporte de Doris Gómora (El Universal, 6-I-14) relata cómo elementos de la Agencia Antidrogas de EUA (DEA) y fiscales del Departamento de Justicia de aquel país, se reunieron en diversas ocasiones con jefes del narcotráfico en México, para obtener información de organizaciones rivales, lo que derivó en enfrentamientos y miles de muertes de mexicanos…

De hecho, según esto, los representantes del gobierno de EUA se reunieron y aun negociaron con jefes del narcotráfico en México con conocimiento y autorización del gobierno de Estados Unidos.

Así que durante los dos gobiernos panistas –dice el documento- “fiscales de EUA como Steve Fraga, así como agentes de la DEA como Manuel Castañón, David Herrod y Carlos Mitchem –quien era asistente del director regional- llevaron a cabo esas reuniones e, incluso, David Gaddis –entonces director regional de la DEA con sede en el DF permitieron bajo acuerdos por escrito, que los narcotraficantes siguieran operando”.

Este tipo de operativos los ha llevado a cabo la misma DEA en otros países, como Colombia, en Cambodia, en Thailandia y en Afganistán, según Edgardo Buscaglia,  quien es catedrático en la Universidad de Columbia:

“Claro que este modus operandi implica una violación del derecho internacional público, además de representar más gasolina al fuego de la violencia, con violaciones al debido proceso y a derechos humanos” –Buscaglia-.

Esto ocurría en el marco de convenios de colaboración entre el gobierno de Felipe Calderón y el de EUA; “convenios de colaboración sin precedentes en la historia del país, para el combate al narcotráfico…”

También se sabe ya que agentes de la DEA llevaron a cabo interrogatorios a detenidos mexicanos en cárceles mexicanas durante el gobierno de Calderón:

“En el penal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, la presión del fiscal estadounidense Stephen May fue incisiva: “si no nos dices algo, si no colaboras, en Estados Unidos las prisiones no son como las de aquí, y además tienes familia, una nieta, si no quieres…”  en un interrogatorio al detenido Miguel Colorado. Estaban presentes funcionarios ministeriales de México.

Naturalmente el asunto, no por sabido, deja de ser grotesco y aun dañino para la soberanía mexicana –una soberanía que existe, aunque para muchos, hoy, resulte un concepto trasnochado, demodé, sin contenido real en la globalidad moderna-.

Y existe el compromiso de los gobernantes de México, bajo juramento, de defender y hacer defender la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en la que se incluye la defensa y preservación de esa soberanía y los derechos de los mexicanos a ser juzgados por instituciones mexicanas. Nunca la intervención de otros países en asuntos internos, de cualquier índole…

Y si, ciertamente el problema del narcotráfico obliga a que ambos países que están sometidos al problema puedan intercambiar información y estrategias en cada uno de sus países, lo que no significa que uno sustituya a las instituciones del otro. ¿Acaso los estadounidenses permitirían que agentes mexicanos interrogaran a estadounidenses presuntos culpables de agravio en EUA?…

El problema que sigue es si el gobierno del señor Enrique Peña Nieto mantiene la política de puertas abiertas a los agentes estadounidenses o si, en efecto, como se dijo a la llegada del actual Ejecutivo, el tema de la relación con EUA sería distinto en materia de investigaciones del narcotráfico y presencia de agentes de ese país en zonas que consideran de riesgo para su seguridad nacional…

Uno quiere suponer que esto es así; que esta relación tiene otro sentido y otra forma y autoridad. Del estruendo inicial de los estadounidenses, a la llegada de Peña Nieto al gobierno, al silencio y quietud de hoy deben haberse aclarado situaciones… ¿en qué sentido? Bueno será estar atentos porque una cosa es la colaboración en materia de inteligencia y otra muy lejana es la intervención de un país en asuntos de otro y eso sí es pérdida de soberanía…  ¿En qué punto estamos?

*jhsantiago@prodigy.net.mx  Twitter: @joelhsantiago

 

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