La estabilidad emocional de Trump, a debate

Un libro titulado ‘Fuego y Furia: Dentro de la Casa Blanca de Trump’ ha desatado una nueva tormenta en Washington. La obra, que ya es un éxito de ventas, pone en cuestión la salud mental del 45 presidente de Estados Unidos y su aptitud para desempeñar el cargo.

Francisco Herranz*

El retrato que dibuja el escritor y columnista Michael Wolff es demoledor e inquietante: Trump es poco curioso, intelectualmente vago y se comporta como un matón. Y lo que es bastante peor: sus ministros y asesores creen que es un idiota, pero la mayoría de ellos tiene tanta sed de poder que no renuncia a las mieles o cree que protege al país protegiendo al presidente de sí mismo. También se sostiene que Trump no quería en realidad ser jefe del Estado y que Melania, su tercera esposa, lloró de pena la misma noche del triunfo electoral.

A lo largo de 336 páginas se ofrece un buen número de detalles de una personalidad muy maniática, casi paranoica. Dos ejemplos: “Reprendió al personal doméstico por recoger su camisa del suelo” e “impuso una serie de nuevas reglas: nadie toca nada, especialmente su cepillo de dientes (tuvo durante mucho tiempo miedo a ser envenenado, una razón por la que le gustaba comer en McDonald”s: nadie sabía que iba a ir y la comida estaba preparada con seguridad). También hizo saber al personal doméstico que le avisaría cuando necesitara cambiar las sábanas y que él mismo desharía su cama”. Otras circunstancias suenan menos anecdóticas. “Donald Trump no lee nada. Déjeme acentuar eso: nada. Nada. Si usted trabaja para el presidente de Estados Unidos, eso le deja en una posición extraña, porque ¿cómo le entrega usted la información a él? Eso ya es un obstáculo importante. Pero hay un segundo obstáculo: que no escucha”, declaró Wolff en una entrevista a la televisión.

Wolff subrayó que el “100%” del equipo presidencial, incluida su hija Ivanka y su yerno Jared Kushner, ambos asesores de la Casa Blanca, duda de la competencia de Trump y se han ido alarmando durante estos meses por su temperamento imprevisible.

Para llevar a cabo su labor, Wolff tuvo acceso sin precedentes a distintas fuentes del Gobierno, especialmente al que fuera estratega jefe de Trump, Steve Bannon, ahora caído en desgracia. Muchos de ellos, como el propio Bannon, se han visto expuestos al escarnio público y ahora tratan de desmentir o matizar sus explosivas declaraciones.

Sentado durante horas en un sofá del Ala Oeste de la Casa Blanca para recoger datos y testimonios, Wolff dice que entrevistó a más de 200 personas del círculo interno y externo de Trump y que todos llegaron a la misma conclusión: “Todos ellos dicen que es como un niño y lo que eso quiere decir es que necesita una gratificación inmediata”.

La primera respuesta de Trump, realizada como siempre a través de los canales que ofrece Twitter, fue el ataque y la descalificación. Tachó al escritor de mentiroso y chapucero. Luego vino un mensaje presuntuoso, muy en su línea: “En realidad, a lo largo de mi vida, mis dos mayores activos han sido la estabilidad mental y ser realmente inteligente”. Y agregó: “Pasé de ser un hombre de negocios muy exitoso a una estrella de televisión… y de ahí a presidente de EEUU (en mi primer intento). Creo que no diría ni siquiera que soy inteligente, sino que soy un genio”. Sin comentarios.

Más tarde se produjeron los intentos de la Casa Blanca de sacar el asunto de la agenda política. También hubo presiones para que el libro no viera la luz, presiones que no llegaron a los tribunales porque habrían sido probablemente contraproducentes para el propio presidente. Trump dijo después que todo era una invención y que las leyes que regulan el libelo son “demasiado débiles”.

El editor no se amilanó, más bien al contrario: aceleró la publicación para preservar lo que él mismo llamó “contribución extraordinaria” al discurso nacional. En realidad se trata de discutir la estabilidad emocional del hombre que se ha vanagloriado ante el mundo entero del tamaño de su botón nuclear en un alucinante cruce de diatribas con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un.

Por supuesto, todo este embrollo ha convertido el libro de Wolff en el número uno de la lista de best-sellers de Amazon. Ya se han vendido nada menos que un millón de ejemplares en sólo tres días. Y evidentemente el polémico texto será traducido a los principales idiomas, incluido el español, lo que extenderá los comentarios y sus efectos.

Lo cierto es que el debate sobre las aptitudes y actitudes de Trump no es particularmente nuevo, pues arrancó al poco de iniciarse su gestión, ya incluso en febrero de 2017. Lo que ha ocurrido ahora es que el material se ha reunido en un volumen muy publicitado que también aporta elementos nuevos y hasta cierto punto escandalosos.

Llevar las riendas de una potencia política, económica y militar como EEUU requiere de unas facultades extraordinarias que no todos pueden presumir que tienen. Además, existe el coste personal que conlleva soportar tanta carga de responsabilidad diaria y tanto ritmo de trabajo. Por eso no es extraño que un estudio realizado en 2006 por Jonathan Davidson, profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento del Centro Médico de la Universidad de Duke (Carolina del Norte), sugiera que de los primeros 37 presidentes estadounidenses, la mitad de ellos desarrolló signos de enfermedades mentales, incluido depresión y ansiedad.

El caso más palmario es el de Ronald Reagan. Algunos consideran que sufrió deterioro mental debido a la edad en los últimos años de su segundo mandato, que concluyó en enero de 1989. A Reagan le diagnosticaron la enfermedad de Alzheimer después de dejar el puesto, concretamente a principios de 1994.

Trump ganó cuando tenía cumplidos 70 años, convirtiéndose así en el presidente entrante más viejo, por encima de Reagan que lo hizo con 69.

*Sputnik

Categorías

About el comunista (82442 Articles)
Síguenos en Twitter @elcomunistanet Síguenos en Facebook grupo: el comunista prensa roja mundo hispano Nuestro e mail: elcomunistaprensa@yahoo.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: