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La Duma rusa considera al Reino Unido responsable del atentado contra Skripal

El responsable del atentado perpetrado contra el excoronel ruso Serguéi Skripal y otros ciudadanos de Rusia es el Reino Unido, declaró el presidente de la Duma de Estado de Rusia, Viacheslav Volodin.

“Toda la responsabilidad por lo ocurrido con los ciudadanos rusos que abandonaron su país recae sobre Reino Unido, es algo absolutamente evidente y lo confirman los casos de Litvinenko y Berezovsky”, dijo en una rueda de prensa.

Volodin afirmó que la primera ministra británica, Theresa May, intenta desviar las sospechas sobre su país.

“La primera ministra de Reino Unido emprende torpes intentos de desviar las sospechas”, indicó.

También recordó que los ciudadanos rusos sufrieron desgracias en Reino Unido justamente cuando decidieron volver a Rusia.

“El Parlamento británico debe pedir explicaciones a Theresa May porque la implicación de los servicios secretos británicos es evidente”, apuntó el presidente del Parlamento ruso.

En cuanto a Rusia, dijo Volodin, “no tiene ninguna relación con ese caso ni está interesada en que ocurran semejantes cosas”.

Asimismo, afirmó que el caso Skripal es una provocación para influir en las elecciones de Rusia.

“Todas las acciones (de las autoridades británicas) que estamos observando indican que se trata de un acto planificado para influir en la campaña electoral de Rusia”, dijo en una rueda de prensa.

Volodin explicó que con sus acciones Reino Unido intenta desacreditar a Rusia ante la comunidad internacional y crear una situación negativa en torno a las elecciones del próximo 18 de marzo.

“Es una intromisión en nuestros asuntos internos y en nuestras elecciones”, remarcó el presidente de la Duma.

El 4 de marzo la Policía británica encontró a dos personas inconscientes en un centro comercial en Salisbury, en el condado británico de Wiltshire, aparentemente intoxicados con un agente nervioso.

El ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, confirmó posteriormente que se trataba de Skripal, de 66 años, y de su hija de 33 años.

El 12 de marzo, la primera ministra británica, Theresa May, calificó de altamente probable que Moscú esté detrás del envenenamiento del exagente ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia con un agente nervioso en Salisbury y le dio de plazo hasta el 14 de marzo para presentar una explicación.

Si no se ofrece una respuesta “creíble”, advirtió, habrá “medidas mucho más amplias” contra Rusia que el paquete de sanciones vigentes.

La Cancillería de Rusia calificó de “circo” la declaración de May y afirmó que marca el inicio de una nueva campaña basada en una provocación.

En opinión de Volodin, las acusaciones de May deberían discutirse en la Asamblea Parlamentaria de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

“Las declaraciones de la señora May son infundadas y lo más acertado sería discutirlas en la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, donde además explicaría lo sucedido con otros rusos que se fugaron en Reino Unido”, apuntó el presidente de la Duma.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, comentó con anterioridad que Londres no ha proporcionado evidencia alguna que apunte a la implicación de Moscú en el caso Skripal.

Skripal fue reclutado por la agencia británica MI6 cuando servía en el Ejército ruso en los años 90.

En 2006 una corte rusa lo condenó a 13 años de cárcel por espiar a favor de un Estado extranjero.

Cuatro años después fue canjeado junto con otros dos individuos condenados por espionaje por 10 personas detenidas en Estados Unidos.

En el año 2000 un exoficial del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB), Alexandr Litvinenko, se fugó en Reino Unido y seis años después falleció, envenenado en un hotel en pleno centro de Londres con polonio radiactivo 210, presuntamente administrado en una taza de té.

Otro ruso fugitivo, el magnate Borís Berezovski, también murió misteriosamente en tierra británica: su cuerpo fue encontrado en su casa, los resultados de la autopsia indicaron que pudo haber muerto por ahorcamiento.

El exoficial del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) Alexandr Litvinenko se fugó en el Reino Unido en 2000 y falleció seis años después, envenenado en un hotel en pleno centro de Londres con polonio radiactivo 210, presuntamente administrado en una taza de té.

Otro ruso fugitivo, el magnate Borís Berezovski, también murió misteriosamente en tierra británica: su cuerpo fue encontrado en su casa, los resultados de la autopsia indicaron que pudo haber muerto por ahorcamiento.

En el mismo condado donde fueron envenenadas las dos personas se ubica uno de los laboratorios más secretos de Reino Unido en el que se desarrollaron agentes tóxicos durante la Guerra Fría.

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