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Recta final de campaña electoral en México se allana tras debate de candidatos

Tras el tercer y último debate entre candidatos a la presidencia de México, la recta final de las elecciones se allanó a favor a favor del izquierdista Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que no cometió errores graves ni recibió golpes demoledores, estiman analistas consultados por Sputnik.

Por Víctor Flores García*

“López Obrador cumplió con su meta de no engancharse en una pelea, ninguno de sus rivales lograron lanzar un golpe que lo noqueara” dijo a esta agencia Carlos Heredia, profesor de posgrado del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), autor de decenas de ensayos políticos sobre Norteamérica.

AMLO, como lo llaman su seguidores “se atuvo a su guion de lanzar consignas, logrando una ganancia, porque la ventaja de intención de voto en las encuestas a estas alturas de la contienda es muy considerable”, dijo el experto, quien es consejero del Instituto México del Woodrow Wilson International Center, con sede en Washington.

El discurso nacionalista del candidato de la coalición que encabeza el Movimiento de Regeneración nacional (Morena, izquierda) “esgrime que todos los problemas se solucionan mágicamente acabando con la corrupción”.

El centrista Ricardo Anaya, segundo en las encuestas “fijó la pauta del debate con algunas estocadas”, por ejemplo, con ataques al supuesto tráfico de influencias que habría cometido López Obrador cuando fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México (2000-2005).

Sin embargo, “el mayor efecto mediático lo logró al atacar directamente” al actual presidente Enrique Peña Nieto por el supuesto surgimiento de una alianza entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI, gobernante) y Morena, que bautizó como “Primor”.

En cambio, el oficialista José Antonio Meade trató de aparecer como el “candidato docto”, con experiencia en el terreno de dos gobiernos consecutivos de Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018), de partidos diferentes, e intentó ligar al puntero al escándalo de sobornos de la constructora Odebrecht.

“Pero, como ha ocurrido a lo largo de la campaña, sus dichos tienen escasa credibilidad, porque a cualquier intervención suya surgió la pregunta: ¿por qué que no lo hizo cuando fue funcionario de Peña Nieto y Calderón?” interrogó Heredia.

RECONFIGURACIÓN DEL MAPA POLÍTICO

El autor señaló que el flujo de oficialistas del PRI hacia Morena continúa a media que se acerca el día de la elección, “en busca de una reinvención del PRI”, dijo el politólogo.

Para ilustrar ese punto, señala que más del 80 por ciento de los candidatos al Senado de la coalición de López Obrador, Juntos Haremos Historia, proviene de PRI.

El propio López Obrador “ha expresado que otorga un perdón a Peña Nieto, que no lo va a investigar; que por lo tanto no tiene la intención de castigar actos de corrupción del gobierno saliente”.

Se trata de un entendimiento político, para impedir que Anaya ocupe un segundo lugar competitivo, “mediante una intervención cínica y descarada”, dijo Heredia.

La presidencia de México sigue jugando el papel de jefatura de campaña de Meade, por encima del candidato, argumentó.

El objetivo es “apuntalar las candidaturas oficialistas al Congreso, y rescatar los muebles del naufragio, para evitar que el PRI termine reducido a una fuerza irrelevante”, según las tendencias.

A pesar de los ataque cruzados por escándalos de corrupción “el debate no rebasó la confrontación y queda la impresión de que la suerte ya esté echada”, advirtió.

A partir de esa proyección, “la reconfiguración del mapa político que acerca al PRI con Morena tal vez sorprenda a un público fuera de México, pero es lo que estamos viendo como resultado de esta contienda”, indicó el autor de una docena de obras sociológicas.

La pregunta en el aire es: ¿Cómo va a impactar ese fenómeno al próximo gobierno?

“Ante la debacle del PRI, los instintos de sobrevivencia de Peña Nieto y su partidarios es asegurar posiciones en el Congreso, aunque no se trata de un acuerdo expreso o explícito con AMLO”, indicó.

Una recomposición del sistema de partidos se avecina tras las elecciones, en el seno de las tres coaliciones que impulsaron las principales candidaturas.

El Partido Acción Nacional (PAN, centroderecha) está fracturado por lo menos en tres partes, y el Partido de la Revolución Democrática (PRD, centroizquierda) ha reducido su influencia a un dígito del porcentaje de electores.

ESCENARIO DEL TRIUNFO DE AMLO

Tras el debate y como marcha la contienda, “la incógnita es cómo gobernaría AMLO, con un espectro que va desde algunos intelectuales que son premios nacionales hasta personajes con pasados muy oscuros”, dijo a Sputnik el cineasta y analista de imagen Manuel de Alba.

La marcha de las encuestas y las campañas, que parecen extinguirse de cara a la inauguración este jueves de la Copa Mundial de Fútbol Rusia 2018, apunta a que “el voto se ha cristalizado e importa más la próxima conformación del Congreso que acote el poder presidencial”, dijo el director de “La batalla de los invisibles”, documental sobre migrantes en EEUU, ganador del Festival Santiago Álvarez, de Cuba.

La atención se traslada a los restos del sistema de partidos que llega su fin “con un PRI dividido, sin gobernadores cruciales y menos apoyo local excepto el estado de Yucatán”, observó.

En las filas de la coalición por México al Frente de Anaya “se perfila un PAN fragmentado y derrotado, que recoge los restos del PRD que no se fueron a Morena”.

La recta final favorece a López Obrador, acepta, si es que “no ocurre una catástrofe mayor, un escenario que no es menor en una campaña en la que han sido asesinados 114 políticos y candidatos durante seis meses de campaña”.

Los graves casos de corrupción “que escapan a la comprensión de la mayoría, quedarán cubiertas bajo el manto de la actuación del PRI y las emociones futboleras del Mundial”, anticipa De Alba.

“La confrontación giró sobre el tema de la corrupción, con más referencias populistas, con eslóganes, que con propuestas de fondo”, el escenario favorito de López Obrador.

De poco sirvió que Meade haya presentado su mayor experiencia de gobierno, “con más preparación, con un vocabulario más amplio y más preciso, porque el fardo del PRI rebasa su inteligencia y capacidad”.

El problema de su discurso es que “al referirse a los logros, demostró que conoce sus límites, antes que los retos”.

La mayoría se identifica con la simplificación del discurso del puntero “que de nuevo mostró su superioridad que tiene en ese terreno”.

En su desempeño, en el debate “perdió muy poco la compostura, excepto cuando hablaron de los contratos en la ciudad de México, se perdió de su guion”.

En efecto, la respuesta airada que López Obrador espetó a Anaya fue: “no soy corrupto como tú”.

AMLO logró proyectar su personaje, como “el candidato de las mayorías desfavorecidas, que da esperanza a los pobres de que por fin podrán acceder al poder, fascinados por el contenido monotemático con el combate a la corrupción de remedio curativo”.

Anaya mostró ser buen polemista y expositor, pero “las elecciones no las gana el más elocuente, sino el que aterriza y simplifica su discurso, y en eso López Obrador es un maestro de la retórica popular”, puntualizó.

El debate se realizó a 18 días de los comicios, mientras la selección se apresta a debutar en Moscú contra Alemania, el 17 de junio.

*Sputnik

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