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EE.UU., Cuba y los sonidos inexplicables

Estados Unidos devuelve por estos días a la palestra el tema de los incidentes de salud que alega afectan a diplomáticos de ese país en Cuba, los que califica de ataques pese a la falta de evidencias para respaldar dicha acusación.

Por Waldo Mendiluza*

Según el Departamento de Estado, una funcionaria norteamericana se convirtió en junio en el caso 25 de personas que presentan en la isla problemas de salud atribuidos a sonidos capaces de provocar daños, aunque desde el punto de vista científico sigue siendo una situación inexplicable, y Washington lo reconoce.

Sin embargo, a raíz de la celebración el 14 de junio de la VII Reunión de la Comisión Bilateral Cuba-Estados Unidos, el gobierno norteamericano volvió a utilizar el término ataques para referirse al asunto.

En una nota de prensa, el propio Departamento de Estado aseguró que pidió a su contraparte ‘identificar con urgencia la fuente de los ataques’ y ‘garantizar su cese’.

De acuerdo con el gobierno cubano, semejante postura responde a motivaciones políticas, guiadas por una mala intención.

Con el tema de los alegados incidentes como argumento, la Casa Blanca recrudeció su hostilidad hacia la mayor de las Antillas, al retirar a la mayor parte de su personal de la embajada en La Habana, expulsar a varios diplomáticos cubanos de la capital estadounidense y emitir alertas de viaje sobre la isla.

De esta manera, tomó forma el retroceso en las relaciones bilaterales promovido por el presidente Donald Trump, atribuido a las complejidades de la política interna del país norteño y al objetivo del mandatario republicano de desmontar el legado de su predecesor en la Oficina Oval, Barack Obama.

También en junio, la Cancillería de Cuba emitió una declaración en la cual reiteró la falta de pruebas sobre los hechos presentados por Washington, y ratificó su compromiso de cooperar de cara a su esclarecimiento.

Asimismo, insistió en que la nación caribeña continúa siendo segura, postura reconocida en el sector turístico mundial y respaldada por figuras de la política estadounidense, entre ellas el senador demócrata por Vermont Patrick Leahy, quien a finales de febrero lideró una delegación de congresistas norteamericanos que visitaron La Habana.

Los legisladores criticaron la política de Trump para la isla, cuestionaron la retirada de diplomáticos estadounidenses y negaron que la mayor de las Antillas sea peligrosa para los mismos.

Al respecto, Leahy aseguró que ni él ni sus colegas tuvieron temor de venir, porque sabían que no existía riesgo alguno.

SITUACIÓN INEXPLICABLE 

El 5 de junio, el secretario de Estado, Mike Pompeo, divulgó la creación de un grupo encargado de investigar los alegados incidentes de salud relacionados con sus funcionarios en el exterior. Además de en Cuba, Washington reportó al menos un caso similar en su Consulado en la sureña ciudad china de Guangzhou, mientras que en otras partes del planeta funcionarios norteamericanos han informado situaciones, luego descartadas.

Medios de prensa estadounidenses se hicieron eco de las quejas de un agente de seguridad de la avanzada que viajó a Singapur antes de la reunión de Trump con el líder norcoreano, Kim Jong Un, pero los ‘sonidos raros’ reportados por el funcionario resultaron ser ‘una falsa alarma’.

Durante la presentación del grupo comisionado para las pesquisas, Pompeo señaló que ‘no se ha establecido la naturaleza de los daños sufridos por el personal afectado o si existe una causa común para todos los casos’.

Al igual que lo ha hecho Cuba, el gobierno de China aseveró que sus investigaciones no arrojaron pistas o indicios capaces de desencadenar los hechos descritos por Estados Unidos, cuyas autoridades manejan la hipótesis de daños incluso a nivel cerebral.

Para el doctor cubano en Ciencias Médicas Nelson Gómez carece de rigor científico semejante argumento, al que considera una justificación dirigida a sembrar miedo en los turistas que deciden escoger a Cuba como destino.

‘Inicialmente se hizo referencia a la posibilidad de una conmoción cerebral en algunos de los afectados. Al quedar demostrado que este trauma cerebral ligero era imposible, plantean que los síntomas y signos presentados por los enfermos son similares a los observados en una conmoción cerebral’, señaló a finales de mayo.

En un artículo publicado en el portal digital Cubadebate, el profesor titular y jefe del Servicio de Neurología del capitalino hospital Hermanos Ameijeiras precisó que nunca se ha demostrado que las ondas acústicas sean capaces de alterar los tramos de materia blanca en el cerebro.

‘El hecho de encontrar alteraciones de la sustancia blanca no establece una relación de causalidad con los presuntos ataques acústicos’, insistió.

Al igual que otros expertos y funcionarios de la isla, Gómez destacó la necesidad de tener acceso a los alegados pacientes, con el objetivo de interrogarlos y examinarlos.

También sería importante -agregó– tener acceso a las investigaciones realizadas por Estados Unidos, cuyo gobierno ha negado tal posibilidad.

VOLUNTAD DE COOPERAR

La Cancillería cubana reiteró que el país caribeño ha expresado pública y oficialmente su disposición a cooperar con seriedad en la búsqueda conjunta de respuestas, el esclarecimiento y la solución de los hechos reportados.

‘El Ministerio de Relaciones Exteriores reitera que no se ha presentado evidencia alguna de los alegados incidentes y mantiene su invariable compromiso de cooperar con las autoridades de los Estados Unidos para lograr el esclarecimiento de esta situación y la mejor atención médica a las personas concernidas’, precisó en un comunicado.

El director general de Estados Unidos de la Cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío, declaró a Prensa Latina en marzo que desde el primer día la isla ha estado dispuesta a cooperar con las investigaciones para desentrañar esta cuestión.

Hemos hecho invitaciones, dado muestras de disposición a colaborar, compartido información y reclamado que se comparta la misma con nuestras autoridades y con el equipo multidisciplinario que ha trabajado en el tema, subrayó entonces.

De acuerdo con el diplomático, Cuba también ha pedido la posibilidad de reunirse con las personas que han reportado síntomas y afectaciones a su salud, y solicitado la posibilidad de interactuar con los médicos que las atendieron en Estados Unidos.

Fernández de Cossío comentó que pese a esos esfuerzos de Cuba, ‘la colaboración ha sido insuficiente’ por la parte estadounidense.

El gobierno cubano asegura que está posición de Washington no ha cambiado con el paso de los meses, ya que sigue negando el acceso a las personas que reportaron afectaciones a su salud, a sus historias clínicas, a los galenos que las atendieron y a las conclusiones médicas de ese proceso.

Asimismo, demanda a Estados Unidos un tratamiento responsable del tema, alejado de la manipulación política y de la creación de condiciones favorables para quienes promueven el retroceso en las relaciones bilaterales.

*Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.

PL

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