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AMLO: ‘Pasar a la historia’

Dice que quiere pasar a la historia como un gran presidente de México. Que es su ambición. Que va a trabajar para ello. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) lo expresó a los cuatro vientos en su alocución en el Zócalo mexicano a la casi media noche del 1 de julio, una vez que las tendencias electorales lo daban como triunfador.

Por Joel Hernández Santiago*

*jhsantiago@prodigy.net.mx

Y es que él tiene un sentido profundo de la historia. Había dicho que sus líderes morales históricos eran José María Morelos y Pavón, el Siervo de la Nación, quien luchó por la independencia mexicana a principios del siglo XIX y que aportó el gran primer documento que nos habría de constituir como país, como nación y como Estado: La Constitución de Apatzingán.

Pero sobre todo hacía énfasis en la figura de Benito Juárez García, el presidente mexicano de Oaxaca,de origen indígena,que en la segunda mitad del siglo XIX enfrentó al imperio de Maximiliano de Habsburgo en tierra mexicana, construyó con su gabinete legal lo que serían las Leyes de Reforma y en medio de muchas vicisitudes Restableció la República (1867): hombre de leyes y hombre de Estado que fue.

Digamos que son dos de sus figuras emblemáticas. Él quiere ser uno de los prohombres de este país. Y para comenzar este andar, luchó años y enfrentó al poder de los diferentes regímenes a fines del siglo XX y principios del XXI.

Él mismo fue parte del régimen priísta, luego traspasó las fronteras para ubicarse en la izquierda ideológica en diferentes partidos y con distinta gente: concluyó con la creación de Morena, un partido al que él llama Movimiento nacional y, por lo que se ve, lo concretó en estas elecciones.

Es así porque obtuvo el triunfo electoral para ser presidente con el 53% de los votos de quienes acudieron a votar, de los más de 89 millones de mexicanos que tenían este derecho. Su movimiento cuenta con 56 millones de votantes en el país (47% de la población nacional) a gobernadores, legisladores o alcaldía. Todo dispuesto…

Tener mayoría en el Congreso mexicano le da holgura y capacidad de acción. No habrá bloqueos para que él cumpla lo prometido y lleve a cabo iniciativas que van hacia el cielo prometido. Aunque para otros esta mayoría legislativa puede ser también un factor de excesos si no se contiene el gusto por llevar a cabo reformas que pudieran ser más una camisa a medida de gobierno y no a la medida de los habitantes el país y sus intereses: cosa de ver cómo se maneja.

Pero sobre todo, ha comenzado la marcha hacia la historia con discursos que intentan calmar los nervios de muchos, en particular de los mercados financieros nacionales e internacionales. Tres discursos que buscaban la reconciliación y la paz: Uno que fue en el Estadio Azteca al cierre de su campaña  el miércoles 27 de junio.

Otro más el 1 de julio para periodistas en un Hotel de la Ciudad de México en el que asimismo se refirió a que viene en son de paz, que nada ni nadie deberá preocuparse por su llegada. Esto demuestra que está consciente de que sus propuestas pudieran ser impopulares en sectores empresariales y conservadores del país.

Y el último es el del Zócalo capitalino una vez que otros dos aspirantes a la presidencia anunciaron que reconocían el triunfo de AMLO.

Pero una cosa predomina en las diferentes alocuciones: su promesa de que habrá de  luchar en contra de la corrupción y la impunidad; que confíen en él; que no habrá de traicionar a nadie y un muy reiterado y enfático llamado a la reconciliación, que debiera ser conciliación porque en el fondo hace un llamado a la unidad nacional y porque quiere terminar con los pleitos iniciados. (Conciliación-RAE: “Acuerdo de los litigantes para evitar un pleito o desistir del ya iniciado.”).

Esto es: que está consciente del grado de confrontación al que se llegó en los meses recientes por razones de apoyo político. Sabe que en todo el país hay exacerbación y que hoy, en nombre de AMLO/Morena, hay enfrentamientos y aun violencia contra opositores, y a la inversa. Que muchos de los candidatos impuestos por Morena en diferentes estados son antipopulares y que la población les ha repudiado…

Pero sobre todo no le conviene gobernar a un país dividido. No sólo por los efectos del estado grave de violencia criminal, o las confrontaciones políticas que hay en distintos estados y que han llevado a un alto grado de criminalidad política: 49 precandidatos o candidatos asesinados a partir del 8 de septiembre de 2017. La falta de empleo, la falta de salario, las divisiones de clase, el odio entre unos y otros generados por la evidencia de que ya hay quien podrá salvar la situación…

Hay muchas, muchísimas razones por las que él sabe que importa mucho esa conciliación. Necesita a un México unido, no cargado de rencores, odios, confrontaciones o violencia. Le urge construir su camino hacia la historia como un presidente que consiguió esa unidad nacional, no a la manera utilitaria y prediseñada de Manuel Ávila Camacho; si a la manera de AMLO que sabe que las luchas de Morelos o Juárez tuvieron su origen en la nación dividida…

Así que de ahora en adelante su trabajo está en conseguir esa conciliación.

En conseguir que los mexicanos se quieten la etiqueta de Morena o no Morena y que comiencen el largo camino de la reconstrucción nacional, de la recuperación del tiempo perdido y en donde todo sea cumplido para todos, porque será el presidente de todos los mexicanos.  Ese será su pase a la historia como un buen presidente: ser un hombre de Estado es la ruta. Ya se verá si lo consigue.

 

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