Solidaridad en Vietnam con víctimas de agente naranja, bombas y minas

Cientos de miles de vietnamitas sufren severas e irreversibles enfermedades debido a los efectos de la dioxina, un poderoso defoliante que Estados Unidos diseminó sobre las selvas del país para privar a los guerrilleros de sus escondites.

Próximos al 57 aniversario del inicio de aquel genocidio (10 de agosto de 1961), el primer ministro Nguyen Xuan Phuc se reunió hoy con representantes de la asociación de víctimas del también llamado agente naranja.

El presidente de la organización, Nguyen Van Rinh, recordó que unos cuatro millones 800 mil personas expuestas a esa sustancia murieron o contrajeron enfermedades incurables, y que por vía genética los sobrevivientes legaron horribles males a sus hijos, nietos y biznietos.

Informó que 350 mil infectados y sus descendientes reciben asistencia material y que este año la asociación -con filiales en las 63 provincias y grandes ciudades del país- recaudó 73 millones de dólares para construir 26 centros de apoyo a las víctimas, casas para los afectados y becas para sus hijos.

El primer ministro elogió los esfuerzos de la entidad, en especial sus acciones en defensa de los derechos e intereses de las víctimas de la dioxina.

Destacó también su activa lucha por difundir en Vietnam y el extranjero las consecuencias de aquel atroz crimen y por obligar al gobierno de Estados Unidos a responsabilizarse de sus acciones.

Sugirió que los comités del Partido Comunista, las autoridades locales, los organismos y las empresas trabajen para aliviar el dolor de los enfermos por dioxina y crear condiciones favorables al desempeño de la asociación.

En la fecha, Xuan Phuc también asistió a la primera reunión de la Oficina 701, que bajo su dirección se ocupa desde abril de la eliminación de las consecuencias de las bombas, las minas y las sustancias químicas tóxicas, que incluso tanto tiempo después de la conflagración siguen matando vietnamitas.

Según datos de ese órgano, más de nueve mil de las 11 mil comunas del país están contaminadas con bombas y minas remanentes de la guerra. La superficie bajo esa amenaza roza los seis millones 100 mil hectáreas, de las cuales solo se consigue ‘limpiar’ unas 50 mil por año.

El ejército estadounidense utilizó más de 15 millones de toneladas de bombas y minas en Vietnam, el cuádruple de todo lo empleado en la Segunda Guerra Mundial, a resultas de lo cual la nación indochina es una de las más contaminadas con ese tipo de dispositivos.

Aunque la guerra terminó en 1975, de entonces a la fecha las bombas, granadas y minas que no explotaron han matado a más de 42 mil personas y herido a unas 62 mil.

La tragedia aún pudiera tener para largo, pues se estima que hasta una quinta parte de las bombas lanzadas por la aviación estadounidenses no detonó, pero sigue a la caza de víctimas.

PL

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