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Cómo la URSS previno la guerra nuclear entre EEUU y China

En 1958 EEUU y China estaban al borde de una guerra nuclear,  pero la URSS la previno.

Hace 60 años, la China pro soviética de Mao Zedong y la parte rebelde y pro estadounidense del país —Taiwán, de Chiang Kai-shek— estuvieron a punto de desatar la que podría haber sido la última guerra en la historia de la humanidad.

Afortunadamente, en el último momento las partes lograron evitar el conflicto con la ayuda de la Unión Soviética.

El nacimiento de una nueva China

El 1 de mayo de 1950 finalizó la guerra civil en China, donde los comunistas ganaron y tomaron bajo control casi todo el territorio nacional. No obstante, ante la derrota inminente frente al Partido Comunista, los nacionalistas del partido Kuomintang, encabezado por Chiang Kai-shek, tomaron la isla de Taiwán.

Allí se formó el Gobierno de la ‘República China’ que tenía que ser un contrapeso a la ‘roja’ República Popular de China (RPC). Fue solo en las islas Kinmen donde los nacionalistas lograron parar la Armada del Ejército Popular de Liberación de China.

Gracias a ello, los seguidores de Chiang Kai-shek lograron evitar la derrota final y consolidarse en dos grupos de islas en el estrecho de Taiwán: Kinmen y Matsu.

Las islas de la discordia

Estas islas tenían una importancia estratégica, pues estaban bastante lejos de Taiwán y muy cerca de China continental. Por lo cual, Chiang Kai-shek las veía como la primera línea de defensacontra los comunistas.

Mientras tanto, Mao Zedong consideraba que los nacionalistas podrían usar las islas como una posible base de partida para las ofensivas contra el continente.

Con ello, a pesar de su apoyo al Gobierno de Chiang Kai-shek,EEUU declaró que no iba a involucrarse en el conflicto entre las ‘dos Chinas’ por el estrecho de Taiwán.

No obstante, la guerra de Corea lo cambió todo: Washington consideró que el ataque del Ejército norcoreano apoyado por la URSS contra Corea del Sur fue un ataque del comunismo a la libertad.

Por lo cual, EEUU declaró la neutralidad del estrecho de Taiwán y desplegó allí su Séptima Flota, estableciendo de facto una defensa militar de la ‘pequeña China’.

El primer asalto

Chiang Kai-shek no estaba contento con la pequeña parte del territorio chino que estaba bajo su control y estaba determinado a reconquistar todo el territorio del país.

La oportunidad apareció cuando llegó a la presidencia de EEUU el republicano y veterano de guerra, Dwight Eisenhower, quien dio la orden a la Séptima Flota de permitir a las Fuerzas Armadas de Chiang Kai-shek atacar a China continental.

El Ejército nacionalista desplegó a 58.000 soldados en la isla de Kinmen y otros 15.000 efectivos en la isla de Matsu, que comenzaron la construcción de fortificaciones.

Los comunistas respondieron con fuego masivo de artillería y con la demanda de que Taiwán fuera ‘liberado’. Como consecuencia de ello, Eisenhower recibió la autorización del Senado de EEUU para defender a Taiwán.

Para cumplir con esta misión, el mandatario estadounidense consideró el uso de armas nucleares contra China continental.

Sin embargo, los socios internacionales de EEUU no apoyaban estos planes. Así, el primer ministro británico, Winston Churchill, y los aliados de la OTAN intentaron disuadir al presidente estadounidense del uso de armas nucleares.

Puesto que se hablaba abiertamente sobre estos planes, Pekín optó por retroceder y accedió a negociar. Así, el conflicto finalizó en 1955 y ambas partes volvieron a sus posiciones.

Un arreglo temporal

En realidad el conflicto simplemente se congeló sin resolverse. Tanto la República Popular de China como la República China se dedicaron a fortificarse en sus posiciones.

Además, el Comité Central del Partido Comunista de China apoyó la propuesta de Mao Zedong de emplear enormes recursos económicos del país para destinarlos al desarrollo de armas nucleares.

‘Magia negra’ se emplea contra los rojos

Eisenhower intentó convencer a Chiang Kai-shek para que abandonase las disputadas islas, puesto que estaban demasiado cerca de la China continental y no era posible defenderlas efectivamente.

Pero el generalísimo no quiso rendirse, así que EEUU se vio obligado a aceptar su decisión y puso en marcha la operación secreta apodada como ‘Magia Negra’.

En el marco de esta operación, Washington proporcionó a su nuevo aliado con misiles dotados de ojivas nucleares, cazas e interceptores, así como con 12 obuses de 203 milímetros y una multitud de obuses de 155 milímetros.

Además, los cazas F-86 Sabre que estaban en servicio de Taiwán fueron equipados con los misiles más modernos de aquella época: los misiles aire-aire autoguiados Sidewinder. Ello les dio una ventaja contundente frente a los cazas chinos MiG-15 y MiG-17.

Mientras tanto, la RPC estaba inmersa en la política del Gran Salto Adelante promulgada por Mao Zedong en 1958. De acuerdo con ella, el gigante asiático comenzaría una industrialización forzada que llevó al país a la hambruna y la ruina.

¿Por qué se reavivó el conflicto?

La razón por la cual se reanudó el conflicto entre China continental y Taiwán sigue siendo un tema de debate entre historiadores. Algunos consideran que fue la amenaza militar de Taiwán percibida por Pekín.

Otros creen que fue la militarización de China comunista y la necesidad del Gobierno por movilizar a la sociedad.

Por su parte, el profesor de la Universidad de Cornell, Chen Jian, señaló que el mandatario de la República Popular de China no estaba contento con el ritmo de comunicación del país y decidió darle un empujón con la ayuda de un enemigo común.

Una de las teorías propuestas para explicar el segundo conflicto sino-taiwanés afirma que fueron las relaciones con la URSS las que incitaron a China a reanudar la confrontación.

En aquellos años, la URSS llevaba a cabo la política de coexistencia pacífica con Occidente, declarada por Iósif Stálin en 1952 y adoptada con la llegada de Nikita Jruschov al poder.

¿Cómo matar a tres pájaros de un tiro?

No obstante, China no estaba de acuerdo con esta política y la agresión dirigida a Taiwán mataba a tres pájaros de un tiro:

  1. Socavar los esfuerzos de la URSS en su papel del líder socialista en cuestiones de ‘distensión mundial’.
  2. Mostrar su independencia de Moscú.
  3. Darle un recordatorio a EEUU para que no se pase con el apoyo a Taiwán.

El segundo asalto

En un acto demostrativo, China abrió fuego con artillería contra las islas disputadas poco después de que Jruschov visitara al país asiático. Precisamente por ello, la URSS optó por no mostrar de inmediato su apoyo a la RPC.

Las declaraciones de aprobación por parte de Moscú vinieron solo cuando Pekín dejó claro que los bombardeos no llevarían a una incursión a gran escala. Así, Jruschov le envió una carta a Eisenhower en la que informaba que el ataque contra China sería considerado como un ataque contra la URSS.

Obviamente, los altos mandos del Kremlin no planeaban un ataque nuclear contra Washington y el único objetivo de esta carta fue mostrar el apoyo a China. Por su parte, en Washington prometieron tomar todas las medidas necesarias para la defensa de Taiwán.

Entretanto, la República de China no se quedó con los brazos cruzados y dio una buena batalla a sus compatriotas continentales en el aire. Los novedosos misiles suministrados por EEUU resultaron ser un factor decisivo en los combates aéreos sobre el estrecho de Taiwán. De hecho, fue la primera vez que se emplearon misiles de este tipo en un combate.

Nadie cedía en un conflicto donde las bajas se contaban en centenares. Razón por la cual, el cuartel general de EEUU presentó planes concretos para realizar golpes nucleares contra las ciudades chinas de Guangzhou, Shanghái y Nankín.

Fue entonces cuando los comunistas se dieron cuenta de que el conflicto por unas islas podría llegar a una guerra que pondría en peligro al planeta entero. El columnista del medio ruso Lenta, Alexéi Naúmov, relata los sucesos que siguieron:

Moscú levantó la voz sobre Pekín y los bombardeos acabaron. Luego, en septiembre de 1958 el ministro de asuntos Exteriores de la RPC, Zhou Enlai, propuso a los estadounidenses reanudar las negociaciones que acabaron en el mismo estatus quo un mes más tarde.

— Alexéi Naúmov, columnista del medio ruso Lenta

Otro motivo más para obtener armas nucleares

Estos eventos mostraron a la China comunista que el arsenal nuclear soviético les protegería a ellos también, pero Moscú no se pondría a la defensa de Pekín cuando se tratase de guerras expansionistas.

Además, debido a la falta de deseo de involucrarse en una guerra contra EEUU por un grupo de islas, la URSS salió unilateralmente del acuerdo de cooperación con China, que tenía prevista la transferencia de tecnologías nucleares al gigante asiático.

De tal modo, los especialistas soviéticos fueron retirados. No obstante, para aquel entonces China ya había obtenido la ayuda suficiente como para poder acabar el proyecto por su propia cuenta.

Proyectiles propagandistas y cuchillos

A pesar de los acuerdos firmados para acabar con el conflicto armado, los bombardeos continuaron hasta 1979. No obstante, no fueron unos bombardeos ordinarios.

Cada día las partes opuestas lanzaban proyectiles que estaban llenos de folletos propagandistas.

«Debemos liberar Taiwán», poster chino.


Pero estos proyectiles también resultaron ser muy útiles para los habitantes de las islas Kinmen, donde sirvieron como una fuente de acero.

De hecho, los artesanos locales empezaron a usar este acero para fabricar los famosos grandes cuchillos de Kinmen.

En 2015 uno de estos cuchillos fue regalado al jefe de la Dirección comunista para los asuntos de Taiwán durante su visita a la isla.

Aunque fuera un acto para demostrar la paz lograda entre las dos partes, Pekín sigue sin reconocer la independencia de Taiwán.

 

Sputnik

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