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La polémica por el proyecto del Centro Nobel interfiere en la campaña electoral sueca

Las elecciones municipales que Suecia celebra hoy junto a las generales han estado marcadas en Estocolmo por la polémica sobre el nuevo Centro Nobel, un prestigioso proyecto que ha originado una batalla política, protestas de vecinos y asociaciones y ha sido paralizado temporalmente por los tribunales.

Ya desde la creación en 1910 de una fundación para velar por los premios ideados por el inventor sueco Alfred Nobel (1833-1896) se empezó a plantear la necesidad de construir un edificio de referencia, pero el proyecto encargado a Ferdinand Boberg fue enterrado por críticas estilísticas y problemas económicos.

Tuvo que pasar un siglo para que la Fundación Nobel retomara la idea de erigir un edificio para albergar la ceremonia, el museo y otras actividades vinculadas a los premios que cada año se entregan en el Konserthus de Estocolmo (a excepción del de la Paz, en Oslo).

La fundación y el ayuntamiento firmaron un acuerdo en 2011, eligieron la céntrica península de Blasieholmen y convocaron un concurso, ganado por el arquitecto británico David Chipperfield, cuya obra debía estar lista en 2019.

Se trataba inicialmente de un edificio de 35 metros de alto que mezcla latón, vidrio y bronce, un área de 18.000 metros cuadrados y presupuestado en 1.200 millones de coronas suecas (114 millones de euros), financiado por dos de las familias más ricas de Suecia, los Wallenberg y los Persson (dueños de la cadena de moda H&M).

Pero desde su presentación recibió críticas de grupos vecinales y organizaciones de defensa del patrimonio por su tamaño, su encaje en una zona de especial valor arquitectónico y porque erigirlo suponía derribar el antiguo edificio de aduanas del siglo XIX.

“Quedan muy pocos lugares tan genuinos como ese. Y ahora quieren construir una especie de central nuclear. Y si lo tiran, no habrá forma de reparar el daño”, explica a Efe Agneta Dahl, del grupo Defiende Blasieholmen, que cuenta con unos 16.000 simpatizantes y ha convocado una decena de movilizaciones en los últimos cinco años.

Miembros de este grupo y de otras asociaciones han protestado varias veces delante del ayuntamiento, durante la celebración del banquete de gala de los Nobel o cuando en abril de 2016 el pleno municipal aprobó el plan de ordenación correspondiente.

Ese plan lo recurrieron grupos como la Asociación Arquitectónica Sueca, y tras un largo proceso, se llevó al Tribunal de Territorio y Medio Ambiente, que lo tumbó en mayo por los daños irreparables que causaría a un entorno cultural de interés nacional y los problemas de tráfico que provocaría la masiva afluencia de turistas.

“A pesar de que expertos en historia cultural lo desaconsejaron y de la creciente opinión popular contraria, la propuesta siguió adelante sin grandes cambios”, afirma Kristina Berglund, vicepresidenta de esa asociación, que denuncia además la “falta total” de respeto por intereses nacionales y la legislación vigente.

Dahl considera que el fallo fue un triunfo “fantástico” y una pérdida de prestigio para socialdemócratas, conservadores y centristas, las fuerzas que han apoyado un proyecto que ha divido al consistorio de mayoría de izquierda y que ha estado muy presente en la campaña electoral en la capital sueca.

Los socialdemócratas lo han calificado de interés nacional, mientras el candidato conservador Joakim Larsson, ante la oposición de agrupaciones locales de su partido, ha invitado a sus electores a votar a otra fuerza de la Alianza de centroderecha si creen que la cuestión del Centro Nobel es tan importante.

“Creo que Alfred Nobel se está retorciendo en su tumba cuando ve lo que está ocurriendo en su nombre”, dijo Jan Björklund, líder nacional del Partido Liberal, durante una protesta convocada hace una semana por los opositores al proyecto.

Björklund, cuyo partido ha llenado Estocolmo de carteles con “No al Centro Nobel”, ha ironizado con que a pesar de que es partidario de la energía atómica, se opone a que se construya en Blasieholmen un edificio que “recuerda” a una central nuclear.

El gobierno municipal prepara un recurso del fallo a un tribunal de apelación, instancia definitiva, que deberá presentar antes del 19 de octubre, después de concedérsele una prórroga de varios meses.

Pero un cambio en la correlación de fuerzas municipales en Estocolmo podría detener el proceso y enterrar el segundo intento de construir un centro dedicado al Nobel.

EFE

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