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El papel del dragón en los ejercicios Vostok 2018

La cooperación militar entre Rusia y China resulta estratégica desde la mirada del dragón en todos sus proyectos de largo aliento: desde la defensa de su soberanía ante la creciente presión de EEUU, hasta la construcción del Cinturón y la Ruta de la Seda que está trazando un largo puente entre Asia y Europa.

Por Raúl Zibechi*

Aunque la participación china en los ejercicios militares Vostok 2018 en septiembre fue pequeña desde el punto de vista cuantitativo (3.200 soldados y 900 blindados), reafirma una alianza estratégica que se consolida ante la creciente beligerancia de la Administración Trump.

The New York Times esboza un análisis completamente diferente, pues sostiene que los ejercicios son “un recordatorio tácito a Pekín de que Moscú es capaz y está dispuesto a defender su escasamente poblado Lejano Oriente”. Más aún, el diario asegura que “Moscú tuvo que invitar a las fuerzas armadas de China y Mongolia, dada la proximidad de los ejercicios de guerra en sus fronteras y porque la escala hizo que los países vecinos los hayan visualizado, probablemente, como una amenaza”.

Sin embargo, la mirada china sobre su participación en Vostok 2018 es importante, ya que implica un viraje de largo aliento. El Ministerio de Defensa habló de profundizar la cooperación militar y “mejorar las capacidades de ambas partes para responder de manera conjunta a varias amenazas de seguridad”.

De hecho, China se aproxima a Rusia en el terreno militar, al punto de participar por primer vez en ejercicios de envergadura que enfurecen al Pentágono y advierten a los países de la región de la potencia de la alianza.

Con su participación en Vostok 2018, China envía un mensaje a EEUU de que las presiones que está sufriendo, desde la guerra comercial hasta la ofensiva en la provincia de Xinjiang, de mayoría musulmana, la empujan a establecer una alianza militar de largo aliento. Esta alianza es de tal envergadura que pone en aprietos a los estrategas del Pentágono, que la consideran extremadamente peligrosa para sus intereses.

Cuando EEUU y China llegaron a un acuerdo en 1972, Washington “reconocía al Partido Comunista como legítimo Gobierno de China y este último aceptaba el liderazgo estadounidense en la región Asia-Pacífico”. Según el Observatorio de la Política China, al dragón le permitió un fenomenal crecimiento económico y a EEUU le brindaba “la posibilidad de salir de la guerra de Vietnam sin que China explotase en su beneficio esta situación de debilidad estadounidense. Pero ese acuerdo ya no le sirve a China, ya que la encajona en “un cerco geoestratégico sobre China con la participación de Japón, Australia y la India”.

Para eludir esto, China está construyendo junto a Rusia y otros países la ‘Gran alianza euroasiática’, en palabras de Pepe Escobar, donde convergen la Ruta de la Seda, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), la ASEAN y la Unión Económica Euroasiática. Se trata de una ‘asociación estratégica integral’ entre China y Rusia, que abarca desde la construcción de vías férreas y puertos hasta la seguridad regional, según Escobar.

De alguna manera, los Vostok 2018, finalizados el 17 de setiembre, y el IV Foro Económico Oriental en Vladivostok del 12 de setiembre, se complementan. Según el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, durante la séptima visita de Xi Jinping a Rusia y la tercera reunión de Xi y Putin en cuatro meses, “trazaron el futuro rumbo de la asociación estratégica integral”.

Desde el punto de vista militar, China tiene mucho interés en profundizar la cooperación ya que Rusia le proporciona parte de su armamento más moderno, “desde sus cazas SU-35 hasta el sistema de defensa aérea S-400”. “Un armamento con el que China cuenta para desplegarlo en sus puntos potencialmente más calientes, como el mar del Sur de China, que considera parte inalienable de su territorio y las cercanías de Taiwán”.

Debe recordar que en mayo el Pentágono canceló la invitación a China para participar en sus maniobras bianuales Ejercicios RIMPAC, cerca de Hawái, lo que evidencia la creciente frialdad entre ambos países.

El acercamiento entre Pekín y Moscú debió sortear una larga historia de desconfianzas. En 1962 se produjo la ruptura entre ambos países que llegaron al enfrentamiento armado por disputas territoriales fronterizas entre marzo y setiembre de 1969.

El análisis del oficialista Global Times en un editorial titulado ‘Ejercicios de guerra rusos deben inspirar la reflexión’, resulta una pieza esclarecedora de la posición de Pekín. “En opinión del pueblo chino, el propósito político principal de los ejercicios es mostrar la fuerza militar de Rusia y no la de prepararse para la batalla con un enemigo específico”.

De ese modo marca distancia con los analistas occidentales que enfatizan que Vostok 2018 va dirigido contra ciertos países, incluyendo veladamente a China. El editorial destaca que la alianza Rusia-China “es defensiva” y que le ha dado a los dos países “una sensación de seguridad”. Agrega que hay dos propósitos detrás de la participación en Vostok 2018: “En primer lugar, se trata de fortalecer la amistad entre los dos ejércitos y consolidar la asociación estratégica integral de coordinación. En segundo lugar, China puede aprender de la experiencia de guerra de Rusia y así familiarizarse más con el combate real”.

Pero el editorial va más al fondo y no rehúye mencionar los conflictos anteriores. “Es normal que dos grandes potencias tengan conflictos geopolíticos sutiles si son países vecinos, especialmente China y Rusia con sus disputas históricas. Mientras las relaciones entre China y Rusia tienen un buen desarrollo, ambos países tienen una relación retorcida con una gran potencia distante”, en clara referencia a EEUU.

Existe una razón adicional que la explica Deutsche Welle, en una entrevista a Gustav Gressel, analista del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. El experto considera que los chinos podrían llevar la delantera tecnológica a los rusos, “pero en términos de entrenamiento de oficiales, desplazamiento y comando de tropas, así como en flexibilidad de operaciones, están muy por detrás”.

La experiencia rusa en la guerra de Siria le aporta, según Gressel, una importante ventaja. “Para los chinos es importante aprender que ya las guerras no se hacen con un gran batallón de infantería sino con la ayuda de tecnología moderna”. El experto concluye que “el acercamiento militar entre Rusia y China es una pesadilla para Estados Unidos”.

*Sputnik

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