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Por qué las encuestas del CIS están en el ojo del huracán

El CIS deja de elaborar cálculos para estimar el voto de los ciudadanos y lo reduce a una fórmula simplificada.

Dirigido por un veterano militante socialista, partidos y empresas demoscópicas desconfían de la credibilidad de su método.

Lo peor que le puede pasar a una institución científica es que se dude de la credibilidad de sus investigaciones. Y eso es lo que le está pasando al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), faro de la sociología en España y referente de las encuestas políticas, atizado ahora tanto por partidos como por empresas demoscópicas por los últimos barómetros de intención de voto que ha difundido.

Dependiente del Ministerio de la Presidencia, el CIS elabora las encuestas más grandes de España, y cada tres meses -ahora cada mes- saca la fotografía electoral de la política española, los barómetros de intención de voto de los que se hacen eco puntualmente todos los medios de comunicación.

En el correspondiente al mes de octubre, el CIS agranda la ventaja del PSOE sobre el PP hasta los 13,4 puntos y da a Ciudadanos la segunda plaza. Los socialistas alcanzan su cota más alta desde 2011, cuando gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero y el sistema de partidos español era básicamente de bipartidismo, mientras que el PP obtiene la más baja.

La “cocina” del CIS sirve ahora los datos casi ‘crudos’

La comparación con el trabajo de otras empresas que hacen sondeos electorales despierta la incredulidad y el escándalo entre los partidos. Mientras la media de otras encuestas apunta a que la diferencia entre el PSOE y el PP es de dos o tres puntos, el barómetro del CIS eleva esa distancia a más de 13. El PP ha pedido que la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, comparezca en el Senado para aclarar la “vergüenza democrática” del CIS.

Pero más que este resultado, que llama la atención en clave política si se considera que el PSOE sale indemne de las crisis de sus cien primeros días, la polémica se ha suscitado al constatarse que el CIS ha simplificado el cálculo y ponderación con el que ofrece la estimación de voto, su célebre “cocina”. Ahora, sirve los datos ‘cocinados a medias’ y en la práctica ‘externaliza’ en otros organismos, sean empresas demoscópicas o partidos políticos, el tratamiento de los datos, con la justificación de no querer ‘mancharse las manos’ en la manipulación de las respuestas.

El nuevo CIS, contra la manipulación de datos

Estos cambios son obra del nuevo presidente del CIS, José Félix Tezanos, experto sociólogo y también exmiembro de la Ejecutiva Federal del PSOE, designado para el puesto por Pedro Sánchez al poco de llegar al Gobierno. Ha decidido limitar la fórmula con la que se llega a la estimación del voto a una combinación de las preguntas de voto directo (lo que la gente dice que votaría si hoy se celebraran las elecciones) con la simpatía (en otro momento del cuestionario se pregunta al encuestado por qué partido siente más simpatía).

“Que los técnicos hagan interpretaciones a partir de lo que los ciudadanos contestan no es un dato sociológico, eso no es científico”, argumenta Tezanos en declaraciones a RNE. “Cualquiera que tiene dos dedos de frente lo entiende perfectamente: sacamos lo que dice el ciudadano, con toda la información y las variables, lo intentamos hacer con prontitud, de forma que cualquiera -una casa comercial o un partido- pueda hacer su interpretación de los datos. Que lo hagan, nadie se lo impide”, explica.

“El CIS es una institución rigurosa. La encuesta se elabora entrevistando a 3.000 personas en más de 800 municipios. Es exactamente lo que dice el ciudadano. Otra cosa es que los partidos que piensen que no les conviene, pero de ahí a descalificar la encuesta… Siempre se ha hecho así”, zanja Tezanos sobre la metodología de la institución que preside.

La “cocina” es imprescindible, según otros expertos

Pero lo cierto es que el CIS no lo ha hecho así siempre. Ha dejado de usar el recuerdo de voto para corregir las imprecisiones que causa que mucha gente no responda acerca de sus intención de voto, una medida a su vez imperfecta -penaliza al PP y formaciones de derechas- pero que permite ajustar los vacíos que presentan las personas que no responden a las cuestiones políticas.

Si esto se suma a la preferencia por la variable simpatía, que históricamente favorece al PSOE y la izquierda, y que no se refleja tanto para los partidos nuevos, cuyos votantes son más “promiscuos” y han cambiado de voto más veces -explica el experto Kiko Llaneras, del colectivo Politikon, en declaraciones a TVE-, se crea un nuevo sesgo.

“Dejar de ponderar por recuerdo de voto es lo que más ha cambiado los resultados y lo que peores números está dando”, sostenía el jueves en una entrevista radiofónica en la cadena Ser Narciso Michavila, presidente de la empresa Gad3, que hace encuestas para medios como La Vanguardia o ABC. Michavila señala que con el uso de esta combinación el PSOE habría ganado en 2016 por millón y medio de votos en lugar de perder por dos millones de votos.

“No usar el recuerdo del voto produce una distorsión”, reconoce a RTVE.es un presidente del CIS de una etapa anterior que prefiere no ser citado y que califica de “chocante” el cambio metodológico actual.

Este expresidente del CIS considera que cambiar tanto el modo en que se estima el voto supone una ruptura de la continuidad histórica de los datos del centro sociológico, pero señala que “lo realmente preocupante es que los datos no recojan la realidad. Sería mejor ponerlos en bruto”, esto es, sin ninguna estimación. “Las encuestas sin ‘cocina’ no tienen mucho sentido, es imprescindible”, afirma.

En su cálculo actual, el CIS omite tratar el importante porcentaje de indecisos, las personas que dicen que no tienen el voto decidido (un 14,3% en la última encuesta), que es creciente en todos los países del mundo por la aparición de nuevos partidos y la menguante fidelidad del voto. Y  los expertos echan de menos también un modelo de estimación de la participación.

“Hay que saber ponderar las diferencias de voto que se observan. Ahora las encuestas tienen muchos problemas, uno de los principales es que no sabemos cómo ponderar a la gente que no se deja entrevistar”, afirma el predecesor de Tezanos entrevistado por RTVE.es.

Tezanos: “Están matando al mensajero”

Tezanos se ha visto en una incómoda situación: el responsable de un equipo de técnicos teniendo que dar explicaciones en clave política. En declaraciones a RNE, ha tachado de “cómicas” las críticas que arrecian contra su última encuesta y cree que los partidos que no salen bien parados están “matando al mensajero” en lugar de intentar mejorar.

“Si dicen que está mal hecha la encuesta, que no se preocupen, si van a sacar mas votos de lo que refleja”, ha ironizado Tezanos sobre la controversia política que se ha generado.

El presidente de CIS interpreta que la bajada del PP en la encuesta se debe a la preocupación de la ciudadanía por la “crispación política” de la que responsabilizan al líder ‘popular’, Pablo Casado. “Salen muy perjudicados, el señor Casado sale como una persona muy crispadora. Además el PP tiene datos muy negativos en corrupción”, ha recalcado,

Sobre las críticas por la metodología usada por el CIS o por la diferencia que hay con los resultados de otras muestras demoscópicas, Tezanos achaca las críticas a “muy poca gente, poco informada” o hechas por personas “con mala intención”.

 

RTVE

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