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Animales en peligro de extinción por la guerra

Los conflictos armados también suponen la pérdida de biodiversidad en el planeta, sobre todo en África.

Jirafas, grandes simios, elefantes, antílopes y gacelas, entre las más amenazadas.

La imagen de la guerra es, muchas veces, la de los desplazados por el conflicto, que huyen de bombardeos o masacres. Ciudades destruidas, cosechas arrasadas y muchas víctimas humanas. Pero también la flora y la fauna de la zona sufren la consecuencias de esa devastación.

La población que huye de las ciudades ocupa los territorios antes salvajes, desplazando a los animales. Empiezan alimentándose con los recursos naturales de la zona y acaban cazando para poder comer. O aprovechan el lucrativo negocio de la caza ilegal para financiar la guerra.

La ONU declaró en 2001 el seis de noviembre como Día para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados. Promueve acciones para proteger la biodiversidad de la flora y la fauna de los lugares en conflicto. Pero es difícil luchar contra la deforestación de los bosques o la caza masiva en medio de una guerra.

Megafauna norteafricana, la gran amenazada

Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Oporto concluye que la fauna de gran tamaño del norte de África se encuentra en peligro de extinción por los conflictos bélicos de la zona, que sentencian a especies como la gacela dorcas (Gazella dorcas) y el antílope adax (Addax nasomaculatus), catalogadas como “en peligro crítico” de conservación, y el elefante africano (Loxodonta Africana).

Hablamos de una zona delicada: los desiertos del Sáhara y el Sahel abarcan parte de Argelia, Burkina Faso, Chad, Egipto, Eritrea, Libia, Mali, Marruecos, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal, Sudán y Túnez. Conflictos bélicos de todos los niveles, terrorismo, persecución étnica, sequías… La zona vive una continua crisis humanitaria.

La accesibilidad a zonas que antes eran remotas y la explotación de los recursos naturales (principalmente en Argelia, Egipto, Libia y Níger) han provocado, indica este estudio, una pérdida de biodiversidad. Como consecuencia, 12 de los 14 grandes vertebrados que habitan en la región han recibido la etiqueta de “extintos en estado silvestre” y “en peligro”.

La investigación del CSIC y la Universidad de Oporto arroja una clara conexión entre la reducción de poblaciones de gacela dorcas y de elefante africano y el aumento de los conflictos. También destaca que las exploraciones petrolíferas están vinculadas con la disminución de las poblaciones de adax.

Los datos recopilados muestran también una aceleración en la caza ilegal entre dos y tres años después del aumento de los conflictos. La megafauna casi ha desaparecido de la zona sur del Sáhara-Sahel, donde las guerras han sido más prolongadas, la población humana es mayor y la red de carreteras es más densa.

El Congo: minerales y gorilas

El primate más grande del mundo es el gorila de espalda plateada (Gorila de Graguer) y vive sólo en el este de la República Democrática del Congo. Es uno de los animales más amenazados y se calcula que ha perdido cerca del 80% de su población en la última generación, por las consecuencias de la terrible guerra civil.

El Congo es un país con grandes riquezas naturales, y con minas de cobalto y coltán, cuyo control ha costado más de cinco millones de vidas. La población desplazada cazaba a los gorilas para alimentarse con su carne. Los chimpancés también han pagado las consecuencias de los conflictos que no cesan en la zona.

Las jirafas

La jirafa (Giraffa Camelopardalis) se catalogó como especie ‘vulnerable’ en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en 2016. Se alertaba entonces de que su población mundial se había desplomado un 40% en los últimos 30 años.

Este año la jirafa ha subido un nuevo escalón en esta lista, pasando a clasificarse como “en peligro”. Sólo quedan unos 95.000 ejemplares en su hábitat natural, las sabanas, pastizales y bosques abiertos en una zona que va desde Chad hasta Sudáfrica y desde Níger hasta Somalia. De nuevo, la presión demográfica y el desplazamiento de la población por la violencia étnica, las milicias rebeldes y las operaciones militares y paramilitares están entre las razones de su desaparición.

El medio ambiente como arma de guerra

Naciones Unidas denuncia que en los últimos sesenta años se han producido conflictos armados en más de dos terceras partes de los principales puntos de biodiversidad del mundo. Y al menos el 40% de estos conflictos están vinculados a la explotación de los recursos naturales: madera, diamantes, coltán, control del agua y las tierras fértiles…

La ONU también ha recordado en el Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y el Conflicto Armado que muchas veces se ha atentado contra el medio ambiente para lograr una victoria militar.

Se hizo por ejemplo con la utilización del ‘agente naranja’ en la guerra de Vietnam: entre 1961 y 1971 Estados Unidos roció millones de litros de herbicidas y exfoliantes por los bosques y cultivos del país para evitar que el Vietcong pudiera esconderse y alimentarse. Las consecuencias aún perduran.

 

RTVE

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