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El seísmo de Spitak, el más destructivo en la historia de la URSS

El 7 de diciembre de 1988 se produjo un catastrófico terremoto en Armenia, entonces república soviética, que ocasionó 25.000 muertos y fue el más destructivo de toda la historia de la Unión Soviética.

En la mañana de aquel 7 de diciembre, una serie de sacudidas telúricas arrasó en pocos segundos la ciudad de Spitak y provocó serios daños en Leninakán (hoy día Gyumri), Kirovakán (Vanadzor) y Stepanaván.

En total resultaron afectadas 21 ciudades y 350 poblados, de los que 58 quedaron destruidos totalmente.

En el epicentro, la ciudad de Spitak, se registraron sacudidas con una magnitud de 10 puntos (en una escala de 12 puntos), en Leninakán de 9 y en Kirovokan de 8.

El terremoto desencadenado afectó un 40 por ciento del territorio de Armenia, los temblores se sintieron también en Ereván y en la capital de Georgia, Tiflis.

Según expertos, en la zona de ruptura de la corteza terrestre se liberó una energía equivalente a la explosión de diez bombas atómicas, equivalentes cada una a la arrojada en 1945 sobre la ciudad japonesa de Hiroshima.

La onda sísmica recorrió el globo terrestre y se registró en Europa, Asia, América y Australia.

Durante el mes posterior al seísmo, el servicio sismológico del Cáucaso registró más de un centenar de réplicas bastante fuertes.

La catástrofe natural dejó 25.000 muertos, 140.000 minusválidos y 514.000 personas perdieron sus hogares.

Se destruyó el 40 por ciento del potencial industrial de Armenia, 416 hospitales y policlínicas, dos teatros, 14 museos, 391 bibliotecas, 42 cines y 349 clubes, 600 kilómetros de carreteras, 19 kilómetros de ferrocarriles, quedaron en ruinas o sustancialmente dañadas 230 empresas.

En una tercera parte de la república dejó de funcionar casi toda la infraestructura industrial y social.

Según los expertos, las catastróficas consecuencias del terremoto fueron resultado de la infravaloración de la peligrosidad sísmica de la región, la imperfección de las normas para las obras de construcción y su baja calidad, así como la insuficiente preparación de los servicios de socorrismo.

Toda la Unión Soviética acudió en ayuda de Armenia, los primeros en llegar para ayudar a los afectados fueron los militares de las unidades acuarteladas en la región.

En cuanto se supo la noticia de lo sucedido, de Moscú despegó un avión del Ministerio de Defensa de la URSS con cirujanos, fármacos e instrumental médico, que aterrizó en Leninakán el 7 de diciembre.

Al día siguiente llegó una brigada de 98 médicos de alta cualificación encabezada por el ministro de Sanidad, Evgueni Cházov, quienes solo en las primeras 24 horas atendieron a 1.200 afectados.

El 10 de diciembre llegó el secretario general del Comité Central del PCUS, Mijaíl Gorbachov, quien interrumpió su visita oficial a EEUU para presenciar las labores de rescate.

A la zona del desastre acudieron efectivos de defensa civil, que se dedicaron al trabajo de desescombro y empezaron a proveer de alimentos a la población local.

En la república se desplegaron 50.000 carpas y 200 cocinas de campaña, en la primera etapa los esfuerzos principales fueron dirigidos a salvar a los sobrevivientes que estaban atrapados.

Además de los voluntarios, en las obras de salvación participaron más de 20.000 soldados y oficiales, por todo el país se empezó a recolectar ayuda humanitaria.

A Armenia llegaban a diario hasta 1.500 vagones, centenares de aviones militares y civiles que traían materiales de construcción, máquinas y víveres y al emprender el vuelo de regreso llevaban a bordo a sus heridos.

En total fueron evacuados más de 100.000 heridos que perdieron sus hogares.

La tragedia de Armenia estremeció al mundo entero, a la república llegaron médicos y socorristas de Francia, Suiza, Gran Bretaña, Alemania, EEUU y otros países, 111 Estados prestaron ayuda humanitaria al pueblo armenio.

Para efectuar la reconstrucción fue movilizado de hecho todo el potencial material y laboral de la URSS, en el respectivo programa participaron 45.000 constructores de todas las repúblicas soviéticas.

De debajo de los escombros fueron sacadas 4.328 personas, incluidas 1.440 vivas, se quitaron cerca de 6.000 metros cúbicos de escombros, se limpiaron 1.100 metros cuadrados de carreteras.

En este trabajo participaron 1.200 personas, 55 grúas, 20 bulldozers, 30 excavadoras y 283 automóviles.

Tras el desmoronamiento de la URSS, en 1991, las obras de reconstrucción se suspendieron, disminuyó bruscamente la ayuda humanitaria internacional.

La principal conclusión que se sacó de este terremoto fue la necesidad de crear servicios de rescate en Armenia y otras repúblicas de la desaparecida URSS.

Actualmente Armenia dedica una especial atención a construir edificios sismorresistentes.

Como recuerdo del terremoto del 7 de diciembre de 1988, se acuñó y empezó a circular el 7 de diciembre de 1989 una moneda conmemorativa.

El 7 de diciembre de 2008, en la parte céntrica de Gyumri se inauguró un monumento dedicado a los trágicos acontecimientos de 1988.

En 2015 en Spitak se erigió un monumento a los militares soviéticos que participaron en la liquidación de las consecuencias del seísmo.

Según una ley de 2001, el 7 de diciembre se conmemora en Armenia como Día del Recuerdo a las Víctimas del Terremoto, se organizan actividades fúnebres, se depositan flores sobre las tumbas de las personas a las que segó la vida aquella calamidad natural.

Sputnik

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