Anuncios

El escandalazo político y policial que quieren silenciar

La cantidad y gravedad de corruptelas a las que nos tienen acostumbrados los políticos ha llegado al punto de insensibilizar a la población. Cada vez cuesta más escandalizarse y eso conlleva que estén pasando por alto circunstancias gravísimas como la confirmada hoy por el chófer de Bárcenas quien ha confesado que el Gobierno del PP le pagó por espiar al extesorero del partido.

Esto, de por sí, ya habla de las miserias del partido y del nivel de corrupción de los organismos estatales para uso propio. Lo más grave de todo, y que ha pasado de puntillas en muchos de los titulares de la prensa del día, es el motivo de ese espionaje.

Porque el PP no buscó pruebas de si su extesorero delinquía con la financiación del partido, o si estaba actuando de espaldas al partido. Sino que lo que pretendía la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal era usar a la Policía para conseguir pruebas que pudieran incriminar al PP en los casos ‘Gürtel’, ‘Lezo’, ‘Púnica’ y después eliminarlas.

Aparte del uso partidista de las Fuerzas de Seguridad del Estado, el chófer ha probado que percibía 2.000 euros al mes por su ‘trabajillo’. Un sueldo Nescafé durante, al menos, dos años, que provenía, ojo al dato, de los Fondos Reservados del Estado ya que el PP entendió que así sería más difícil seguirle el rastro.

Hasta aquí ya tenemos al partido implicado, en forma de secretaria general. Pero aún hay más. Esa caja fuerte de la que salieron los 48.000 euros no es competencia del partido, sino del Gobierno. ¿Y quién del Gobierno puso en marcha todo esto? El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz fue quien, con la ayuda del comisario jubilado José Villarejo, orquestó la operación.

Teniendo en cuenta que Cospedal simultaneaba su cargo con el de ministra de Defensa, ya son dos los cargos del Gobierno de Rajoy implicados. Tres con el propio presidente del Gobierno que, obviamente, debía estar al tanto de la operación. Aunque si se le pregunta en sede judicial es probable que mienta y lo niegue. Como ya mintió en el juicio por la Gürtel.

Ahora queda sumar al inspector jefe que se encargó de enrolar al chófer de Bárcenas. Hablamos de Andrés Gómez Gordo, por aquel entonces en excedencia del Cuerpo, pero inmerso en asesorías diversas relacionadas con el empresario López del Hierro, marido de Cospedal, desde hace años. Ya tenemos también el tráfico de influencias.

Por cierto que el señor Gómez Gordo, además, aprovechó la excedencia para cobrar 6.000 euros mensuales de la empresa mixta de seguridad de la Ciudad de la Justicia. Un plan del PP de Madrid que fracasó estrepitosamente siendo un pozo sin fondo. Un pufo para los contribuyentes, pero no para el inspector jefe que, al dejar de percibir su sueldo por un proyecto que ni siquiera llegó a ponerse en marcha, logró una jugosa indemnización de 100.000 euros por su despido. Dinero público, huelga decir.

Todo esto es la ‘operación kitchen’. Es más de lo que parece a simple vista, y da para una buena serie de televisión, o al menos una película. Pero no olvidemos que, de momento no han rodado cabezas ni hay nadie en la cárcel por todos estos delitos. Salvo Bárcenas, quien ya ha pisado la cárcel, pero por otras causas pendientes porque, en este caso, y aquí viene el giro de guión, él es la víctima.

yahoo noticias

Anuncios
About el comunista (22392 Articles)
Síguenos en Twitter @elcomunistanet Síguenos en Facebook grupo: el comunista prensa roja mundo hispano Nuestro e mail: elcomunistaprensa@yahoo.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: