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Endurecimiento de EEUU contra Corea del Norte

Pues parece que el colapso de la segunda cumbre en Hanói entre el presidente Donald Trump y el mandatario norcoreano, Kim Jong-Un, fue más brusco en su contenido —que no había permeado— que en su forma, cuando ambas partes han endurecido su postura en los hechos y en su retórica.

Por Alfredo Jalife-Rahme*

Ahora resulta, de acuerdo con imágenes satelitales de agencias de EEUU —’Beyond Parallel’ de The Center for Strategic Studies y ’38 North’—, que Corea del Norte habría reiniciado una parte de la instalación Tongchang-ri, que había sido usada para realizar sus pruebas misilísticas y desactivada desde agosto del año pasado.

Según AP, que tiene fuertes vínculos con la CIA, Trump está decepcionado por la actividad de Corea del Norte en su instalación misilística.

Para Julian Borger de The Guardian, rotativo muy cercano al mega-especulador George Soros, la «postura de EEUU se ha endurecido después del colapso de la Cumbre de Hanói»: Corea del Norte «debe ceder todas (sic) sus armas nucleares antes de cualquier levantamiento de las sanciones».

La agencia estatal de noticias de Corea del Norte, KCNA, no se queda atrás con su endurecimiento retórico y ha condenado en términos severos la reanudación de los ejercicios militares de EEUU y Corea del Sur, aunque limitados, que justamente formaban parte de las medidas para construir la confianza mutua y cuyo diferimiento se gestó a cambio del cese de las pruebas misilísticas y nucleares de Corea del Norte como ‘quid pro quo’.

El endurecimiento sería más profundo si se toma en cuenta el reciente reporte de la muy influyente Federación de Científicos Estadounidenses (FAS, por sus siglas en inglés), con sede en Washington, que aboga por la triple asfixia de Corea del Norte mediante la contención, la negociación y la transformación (sic) del régimen de Pyongyang.

Los 14 expertos de FAS —que cuenta con 100 consejeros y fue fundada en 1945 por los científicos que crearon las primeras bombas atómicas con el Proyecto Manhattan—, que se avocaron a analizar la postura de Corea del Norte, admiten que Kim Jong-Un no abandonará sus armas nucleares y será muy difícil someterlo mediante la hambruna y las sanciones que solamente lo harán más hostil y hasta impredecible.

El reporte no toma en consideración que Corea del Norte no está sola y cuenta con el apoyo tácito de China y Rusia —con 1.352 km y 18 km de frontera respectivamente— a quienes, curiosamente, Trump ha agradecido su «cooperación».

El reporte señala que EEUU y sus presuntos aliados Corea del Sur y Japón deberían cambiar sus estrategias para pasar de la obsesión por la desnuclearización a la contención, y admitan a Corea del Norte como un ‘país nuclear de facto’.

La característica de la política de contención —operada por George Kennan para vencer desde dentro a la URSS— es su aplicación en el largo plazo. El plan de Kennan, publicado bajo el seudónimo de ‘Mr. X’ en la influyente revista Foreign Affairs, duró 42 años, y, más que producto de su efectividad propia, fue resultado de la legendaria candidez de Gorbachov, quien sucumbió a todas las trampas que le tendió EEUU.

FAS juzga que «el objetivo irreal de desmantelar rápidamente el arsenal nuclear de Corea del Norte ha consumido las políticas militar, económica y diplomática de EEUU y sus aliados» cuando el objetivo estratégico debe ser la desnuclearización, pero acompasado de otras medidas seductoras.

El reporte de 95 páginas cita que las «sanciones internacionales han exacerbado el proceso de crisis humanitaria en Corea del Norte y un tipo fatal de desnutrición y tuberculosis resistente a los antibióticos».

FAS alega que la «búsqueda exclusiva del desarme vendrá al costo de los esfuerzos para manejar otros intereses críticos, incluyendo los riesgos de guerra convencional, la proliferación misilística balística, el contagio de enfermedades infecciosas y el sufrimiento continuo y la represión del pueblo de Corea del Norte».

Llama la atención la preocupación exageradamente puntual y puntillosa de FAS sobre el «contagio de enfermedades infecciosas» cuando EEUU no se preocupa de otros contagios con los migrantes y en la frontera con México.

Amén de que las negociaciones con Corea del Norte han causado tensiones entre Washington, Seúl y Tokio, FAS admite que «no existe mezcla de presión económica, diplomática o militar que pueda eliminar en forma verificada el arsenal de Corea del Norte en términos aceptables en los próximos años», por lo menos en «las próximas dos décadas».

El abordaje de FAS se centra en la «contención» y reclama una «nueva estrategia» que «configure la transformación de Corea del Norte en el tiempo» y que sea «consistente con la seguridad regional, internacional y humanitaria».

En los temas económicos, en lugar del «aislamiento y la coerción», FAS aboga por un «acuerdo umbral (threshold agreement)» con el fin de que «EEUU y sus socios deban construir un Proceso de Gestión de Proyectos Trasnacionales para establecer parámetros mutuamente acordados y evaluar propuestas basadas en cada caso específico para las asociaciones económicas de inversiones en Corea del Norte que configuren su transformación (sic) en formas consistentes con los intereses de EEUU y sus aliados y proveer incentivos para mitigar su conducta desestabilizadora» cuando las «sanciones deben ser calibradas para incentivar cambios positivos en las actividades de Corea del Norte».

A mi juicio, trasluce que EEUU buscaría mediante la seducción económica atraer a un segmento relevante de la población para crear una oposición creíble y poner en jaque al régimen.

En el «ámbito diplomático, EEUU y sus aliados deben renovar relaciones con Pyongyang, con Beijing y con Moscú» con el fin de «mejorar la capacidad de manejar y transformar». No llega hasta a proponer las «oficinas de enlace» que había dejado entrever Kim Jong-Un en la Cumbre de Hanói, pero FAS plantea el establecimiento de «secciones de interés» en las capitales de EEUU y Corea del Norte en forma «permanente».

El gran escollo deriva de la intransigencia de EEUU que busca la desnuclearización y la entrega del arsenal nuclear de Corea del Norte —que varias fuentes consideran en alrededor de 30 bombas atómicas— antes de levantar las asfixiantes sanciones económicas, cuando la postura oficial de Pyongyang es totalmente opuesta: levantar todas las sanciones y luego desmantelar su arsenal y proyectos nucleares.

La secuencia es fundamental y no es para nada equiparable, ya que es más sencillo levantar las sanciones económicas antes y que luego pueden ser readoptadas en caso del fracaso de las negociaciones. Situación que no es comparable con un desmantelamiento nuclear previo y cuando tampoco existen garantías de que serán levantadas las sanciones nucleares como consta de las similares «negociaciones» de EEUU, independientemente del color partidista en la Casa Blanca, con los engaños en Libia (vía Hillary Clinton) y en Irán (vía Trump),sin contar el supremo engaño de Daddy Bush y Bill Clinton quienes no respetaron el acuerdo oral con Gorbachov en referencia a la expansión tanto de la OTAN como de la Unión Europea a las fronteras de Rusia.

No pueden ser equiparables ni sincrónicos el levantamiento de las sanciones económicas con el desmantelamiento nuclear de Corea del Norte debido al gran escollo de la ‘reversibilidad’.

Las sanciones económicas son reversibles, mientras que el desmantelamiento nuclear es irreversible. Y esta fue precisamente la trampa de Trump en la que no cayó Kim Jong-Un en las dos cumbres de Singapur y Hanói.

*Sputnik

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