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Las coloridas danzas mexicanas que llevaron el folclore a los reductos de la ‘alta cultura’

Tan variado como la cultura del país, el Ballet Folklórico de México mezcla elementos de las distintas culturas del país. Sputnik te invita a conocer a este elenco, uno de los cuerpos artísticos más representativos de la cultura mexicana contemporánea, que ha recorrido el mundo a lo largo y a lo ancho.

Los tambores resuenan en todo el lugar. Las butacas están llenas y las luces apagadas. El Ballet Folklórico de México inicia su primera función de domingo con los tambores al ritmo del corazón, que se representan desde hace 60 años en el Palacio de las Bellas Artes.

Fue fundado en 1952 por Amalia Hernández, quien desde el 11 de octubre de 1959 tomó la sala Manuel M. Ponce del recinto artístico para representar danzas, música y vestimenta de distintas épocas de la historia y culturas mexicanas.

«Es algo inédito que una institución logre promover y difundir la cultura de México en todo el mundo», dijo a Sputnik Salvador López, director general de la compañía y nieto de Amalia.

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Bailarina del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández durante una presentación en el palacio de Bellas Artes.

«Un aporte importante del Ballet Folklórico es que abrió los teatros de ópera y danza clásica para expresiones populares, no sólo en México, sino en París, Tokio, Australia y muchos lugares», agregó.

Variedad y producción

En el escenario, las danzas prehispánicas terminan. Los tambores se silencian y los violines y las arpas toman el son. Decenas de colores inundan el lugar con los vestidos de las bailarinas que se entrelazan en el escenario.

Mareas coloridas perfectamente coordinadas representando a los habitantes del estado de Guerrero. Su «variedad y producción» es lo que ha mantenido vigente a la compañía según explicó el director a Sputnik.

«La textura de nuestros vestuarios artesanales mexicanos es un gran soporte que se escogió de manera elegante. Se busca ser congruente con el argumento y lo que se presenta. Buscamos argumentos para que la compañía tenga una propuesta escénica actual», explicó López.

Dijo que su aporte es «encontrar esos argumentos para que el Ballet no sólo viva de su acervo histórico», siguiendo en cambio los principios fundamentales de difusión de la cultura y las tradiciones populares de México para agregarle dinamismo y «mayor vitalidad».

Los músicos, señaló, son pieza clave de este espectáculo. Esto es visible cuando los solos de arpa o de jarana despiertan los aplausos de los asistentes. El espectáculo no tiene fallas ni dilaciones: cuando un violinista termina su parte en uno de los palcos, un grupo de mujeres vistiendo carrilleras y fusiles, salen a escena dispuestas a alzarse en armas, ejecutando una coreografía dedicada a las ‘soldaderas’, las mujeres que combatieron en en la Revolución mexicana.

«Son las coreografías de mi mamá», dice a Sputnik, con cariño, Amalia Viviana Basanta Hernández, hija de la fundadora y directora de arte de la compañía.

Explicó que el espectáculo en Bellas Artes no sigue un relato lineal y cronológico, aunque «hay danzas que son de la conquista, el mestizaje y la revolución», lo que permite ver distintas épocas históricas de un país rico en tradiciones.

Sobre la compañía

El Ballet Folklórico de México inició con 20 bailarines, que participaban en programas de televisión. Allí obtuvieron premios que los fueron haciendo crecer poco a poco.

Hoy son 600 personas: 100 bailarines profesionales, 29 maestros, una escuela con 300 alumnos, más de 50 músicos y un coro.

«Sumado a un archivo con más de 70 coreografías de Amalia», explicó Salvador López.

Viviana Basanta, directora de arte, indicó a Sputnik que los bailarines se preparan en un grupo experimental, para el que ya deben tener altos conocimientos de danza, folclore y zapateado.

En su mayoría son licenciados egresados en esas carreras. Tienen tres o cuatro ensayos a la semana, además de tomar clases de técnica clásica, contemporánea, jazz y folclore, resaltó Basanta.

Al final del espectáculo, el recorrido por las danzas del país va llegando a su fin. Antes, llegó la Charreada de la zona del Bajío, así como la Jarana y el Danzón veracruzanos lo hicieron desde el oriente del país. Los del sur asesinaron un amante en las Boda del Istmo y la Boda en la Huasteca está por terminar. El final es para Jalisco con sus mariachis del oeste. Más de 17.000 piezas de vestuario dieron vida a este espectáculo.

Salvador López adelantó que el Ballet trabaja en un proyecto llamado ‘Cien años, cien ciudades’ que busca llevar funciones gratuitas a comunidades que no tienen posibilidades económicas de acceder a la llamada «alta cultura».

«Son expresiones populares y la compañía tiene un enorme éxito con el pueblo de México por el orgullo de la música de sus pueblos», dijo López.

También trabajan en la digitalización de la fonoteca y la cineteca, que cuenta con un archivo sonoro de más de 400 latas y de 200 de video, que fueron recopiladas por Amalia Hernández en sus investigaciones sobre el elenco. López adelantó que se abrirá acceso a las mismas en los portales web de la institución.

Al final la oscuridad toma el teatro. El silencio dura un momento hasta que los aplausos estallan, mezclados con chiflidos y gritos. Las puertas se abren y entran los bailarines entre el público, y sacan a bailar a algunos de los asistentes Casi todos aceptan este domingo, salvo un turista tímido que se niega a sentir en carne propia la danza mexicana.

Sputnik

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