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Guerra de Malvinas fue el error político, diplomático y militar más grande de Argentina

La tentativa de la dictadura cívico-militar argentina (1976-1983) de recuperar las ocupadas Islas Malvinas (sur) por la fuerza en una guerra contra Reino Unido constituyó el más flagrante error de valoración que cometió el país en toda su historia, afirmó en una entrevista exclusiva con Sputnik el exjefe del Ejército, Martín Balza.

El general retirado, que participó en la guerra como jefe del Grupo de Artillería 3, se declaró «consciente desde el momento en llegué a las islas, y quizás desde antes, de que el intento de recuperar Malvinas por la fuerza constituyó el más notable error de apreciación política, diplomática y militar de mi país».

El conflicto bélico no fue previsto de antemano, «por lo menos en mi país», puntualizó Balza.

«Nuestra diplomacia y nuestro Gobierno militar en aquel entonces, que surgió producto de un golpe de Estado cívico-militar en 1976, no evaluaron las históricas relaciones de EEUU con Reino Unido ni los compromisos que tenía Donald Reagan (presidente de EEUU entre 1981 y 1989) y la señora (Margaret) Thatcher (primera ministra británica entre 1979 y 1990) desde antes de acceder ambos al Gobierno», explicó.

En todo caso, la causa de Malvinas es un sentimiento expresado y recogido en la Constitución nacional, recordó.

Quien fuera máximo responsable del Ejército entre 1991 y 1999 aclaró que la soberanía argentina sobre las islas se asienta en razones históricas, «porque eran parte del Virreinato del Río de la Plata desde 1810»; geográficas, «porque hacen a la integridad territorial con la plataforma submarina», y jurídicas, «porque sus habitantes argentinos en 1833, fecha de la usurpación británica, fueron expulsados por los ingleses».

No obstante, «un militar cumple su función cuando gana la paz y no cuando gana y hace la guerra, por eso la forma de la recuperar Malvinas no es la violencia, sino el diálogo serio, maduro y respetuoso entre nuestros países», sostuvo.

RELATO DE UNA GUERRA

Balza se desempeñaba como jefe del Grupo de Artillería 3 cuando fue enviado «a esa guerra absurda, jamás pensada en mi país» a cargo de un contingente que no superaba los 400 hombres.

El entonces teniente coronel también debía coordinar los fuegos de otras unidades de artillería, en concreto la del Grupo de Artillería 4 y la de una batería (subunidad) de artillería del Batallón de Infantería 5, además de supervisar las salidas de los aviones argentinos para evitar que la trayectoria o un disparo alcanzase las aeronaves.

«Se combatió intensamente en este conflicto, que tuvo una particularidad, y es que fue el único en el que ambos adversarios, argentinos y británicos, respetamos los usos y leyes de la guerra y el derecho internacional humanitario, también conocido como la Convención de Ginebra», según reconoció el Comité Internacional de la Cruz Roja, con sede en Ginebra.

En esa guerra que duró 44 días «se respetó la dignidad del adversario», dijo Balza.

El conflicto comenzó el 1 de mayo, cuando un bombardero británico, un Vulcan, atacó el aeropuerto de Puerto Argentino, capital de las Malvinas, y cercó la ciudad por vía aérea y marítima.

El 23 de ese mes los soldados británicos desembarcaron en el archipiélago.

Los enfrentamientos se trasladaron durante dos días y medio a Pradera de Ganso, a 90 kilómetros de Puerto Argentino, antes de que los militares avanzaran hacia esa ciudad, cuya toma comenzó el 8 de junio y culminó el 14 de junio a mediodía.

IMPERATIVO HUMANO

La de Malvinas fue una pequeña guerra insular, denominada por otros como una pequeña gran guerra, que en cualquier caso se convirtió «en la primera de la era misilística», resumió el exjefe del Ejército.

Balza reconoció que, al margen del ámbito geográfico donde se desarrolló el conflicto, de los soldados que participaron, del comportamiento de los adversarios, y de la población afectada, que en este caso no fue ninguna, «las secuelas y traumas son similares a todas las guerras».

Por eso «la gran conclusión de alguien que conoció la guerra es que evitarla sea un imperativo humanitario, político y económico», dijo el militar retirado.

Sin embargo, «basta prender el televisor para ver que aún continuamos en el mundo renunciando a las escasas pretensiones de la humanidad, pues son decenas de conflictos los que hay en el mundo queriendo resolver los problemas por medio del flagelo de la guerra», lamentó.

Casi 1.000 muertos dejó el conflicto bélico que comenzó la Junta Militar argentina del general Leopoldo Galtieri (1981-1982) contra el Reino Unido.

Buenos Aires y Londres retomaron sus relaciones diplomáticas en febrero de 1990 en la administración del entonces presidente argentino Carlos Menem (1989-1999).

Sputnik

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