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Polémica instalada en Ecuador por tres reformas laborales a la sombra del FMI

Tres reformas laborales que impulsa el Gobierno de Lenín Moreno en Ecuador, en el marco de un acuerdo con el FMI, causan preocupación entre analistas y las principales centrales sindicales, que advierten una inevitable precarización del trabajo, mientras empresarios confían en que generen más empleo, según un relevamiento realizado por Sputnik.

Por Lucía Barrios*

«Las reformas laborales en Ecuador van a agravar las condiciones de vida y de trabajo de la población, porque violan los derechos laborales conquistados históricamente, como es el de la jornada máxima de ocho horas», dijo a Sputnik el politólogo Juan Paz y Miño, decano de la Facultad de Comunicación, Artes y Humanidades de la Universidad Tecnológica Equinoccial de Ecuador.

El analista también señaló que las propuestas representan «una visión empresarial conservadora que no tiene nada de moderna, pero que se presenta como un avance en la legislación».

En Ecuador se impulsan tres reformas laborales: una de ellas propone aumentar la jornada máxima de ocho horas a 12 para que el trabajo se pueda realizar en tres días y medio durante la semana; otra extiende los periodos de prueba de tres meses a tres años, y la última pretende eliminar un impuesto de 35 por ciento que se aplica actualmente a los empleadores para los contratos temporales.

Esas iniciativas fueron acordadas en el Consejo Nacional de Trabajo y Salarios, y serán presentadas a la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) antes de octubre, anunció el ministro del Trabajo, Andrés Madero.

«Ya estamos llegando a acuerdos, el proceso de diálogo iniciado por el Gobierno ya está teniendo resultado. El país necesita lo más pronto posible presentar las reformas de manera integral para generar empleo y fomento productivo», agregó el ministro, en declaraciones recogidas por el diario El Universo.

Madero explicó que el objetivo de estas propuestas es la dinamización del mercado para generar mayores fuentes de empleo y que se incremente la productividad de las compañías.

En la misma sintonía, el presidente de la Cámara de Comercio de Quito, Patricio Alarcón, dijo a Sputnik que estas reformas son «positivas» porque están atacando tres problemas «estructurales» que tiene Ecuador: la falta de competitividad, los costos de producción y el desempleo.

«Estas reformas permiten que sea más fácil para el trabajador conseguir trabajo; además, se respetan sus derechos porque se estarían pagando todos los beneficios sociales, horas extras, se está cubriendo la seguridad social y vacaciones», aseguró.

Pero las dos centrales sindicales más grandes del país, el Frente Unitario de Trabajo (FUT) y el Parlamento Laboral Ecuatoriano (PLE), rechazaron el 17 de mayo el acuerdo al que llegaron empleadores y trabajadores representados en el Consejo Nacional de Trabajo y Salarios, informó el diario La Hora.

Además, cuestionaron la participación de su representante en el Consejo.

El presidente del FUT, Mesías Tatamuez, manifestó que si se llegan a aprobar las normativas sería retroceder en los derechos adquiridos de los obreros.

«Ellos (empleadores) lo que buscan es dividir las 40 horas como ellos quieren a la semana. Las 40 horas son de lunes a viernes y el sábado y domingo deben pagar el 100 por ciento, como dice la Ley y eso es que lo no quieren pagar», alertó.

FMI Y REFORMA LABORAL

Paz y Miño dijo que estas reformas laborales tienen como objetivo «disminuir los costos empresariales» sin importar que se «precarice» al trabajador.

«Esta reforma está en la línea de los gobiernos neoliberales en América Latina: Brasil es un ejemplo, porque tiene una legislación flexibilizadora y precarizadora del trabajo; en ese sentido, Ecuador va por el mismo camino que el de la Argentina de Mauricio Macri y el de Brasil con Jair Bolsonaro», sostuvo.

El analista indicó que las reformas laborales de Ecuador están incluidas en la carta de intención que el país latinoamericano propuso al Fondo Monetario Internacional (FMI).

«En esa carta de intención se dice claramente que es urgente la reforma laboral para propiciar el desarrollo del empleo, emprendimiento y de las inversiones; eso es falso (…) no habrá este supuesto beneficio para la población, ya que precarizando y flexibilizando el trabajo lo que se afecta son los derechos conquistados históricamente por los trabajadores», agregó.

Por su parte, Alarcón sostuvo que Ecuador tiene que hacer reformas laborales independientemente si las pide el FMI.

«Un ejemplo de que tenemos que hacer reformas cuanto antes es que en Perú y en Colombia ya hablan de jornadas de más de 48 horas mientras que en Ecuador recién estamos reestructurando las 40 horas», afirmó.

El 12 de marzo, el FMI aprobó un préstamo de 4.200 millones de dólares para apoyar las políticas económicas impulsadas por el Gobierno de Ecuador en los próximos tres años.

Este acuerdo es parte de un esfuerzo más amplio, que incluye un apoyo financiero de más de 6.000 millones de dólares en los próximos tres años de parte de un conjunto de organismos financieros internacionales, entre los que se destacan el Banco de Desarrollo de América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.

El Ministerio de Economía aseguró el 17 de abril que, gracias a los acuerdos que Ecuador suscribió con el FMI y el Banco Mundial, el riesgo país bajó 298 puntos y la confianza internacional se consolidó.

La calificadora de riesgo Fitch dijo en febrero pasado que el acuerdo entre el Gobierno de Ecuador y varios organismos multilaterales aliviará los riesgos de financiamiento de deuda en el mediano plazo.

*Sputnik

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