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Torre Trump en Uruguay: reflejo de un imperio que cae

En 2016 la Organización Trump colocó en Punta del Este, Uruguay, el primer ladrillo de la Trump Tower, que preveía inaugurar este 2019. Sin embargo, desde el inicio la construcción acumula problemas que, en definitiva, «representan» el estado de la empresa del presidente de EEUU, Donald Trump.

El balneario uruguayo Punta del Este es conocido en el mundo por sus hermosas playas, por ser un lugar de veraneo de lujo y, también, porque allí se hacen y deshacen millonarios negocios inmobiliarios de especulación financiera, que evaden al fisco o directamente están montados para lavar dinero.

En 2016 la Organización Trump colocó en el paradisíaco y turbio lugar el primer ladrillo de la Trump Tower, que preveía inaugurar este 2019. Sin embargo, desde el inicio la construcción acumula problemas que, en definitiva, «representan» el estado de la empresa del presidente estadounidense, Donald Trump, publicó New York Times (NYT).

El edificio está ubicado en la rambla Lorenzo Batlle, frente al océano Atlántico en la Parada 9 y media de la Playa Brava. Tiene 156 condominios, 25 pisos y cuatro subsuelos para amenities que obligaron a excavar 5.000 metros cúbicos en suelo rocoso. El lujoso edificio cuenta con una cancha techada de tenis, varias albercas y un helipuerto en la azotea.

«Es increíble», dijo el hijo de Donald Trump, Eric, a los reporteros locales en enero, cuando viajó a Punta del Este para supervisar el proyecto. «Tenemos el mejor edificio que haya en todo Punta del Este y en toda América del Sur».

Sin embargo, el rascacielos cilíndrico se está convirtiendo en la más reciente «debacle» de la extensa cartera de propiedades de la Organización Trump, publicaron en el NYT.

YY Development Group es la empresa encargada de explotar la torre residencial esteña bajo un sistema similar al de las licencias hoteleras. A cambio de su marca, Trump recibe un pago inicial y una comisión sobre el precio de venta por metro cuadrado.

La construcción avanza a «duras penas», consignan los reporteros del NYT. Explican que en parte se debe a que actualmente menos de un cuarto de los trabajadores necesarios están trabajando.

Además, la agencia inmobiliaria con sede en Miami que está a cargo de la venta de los condominios demandó al desarrollador local de Trump. Algunos compradores ahora están buscando vender sus unidades, lo cual posiblemente haría que los precios bajen justo cuando el proyecto necesita captar efectivo mediante la venta de nuevas unidades. La torre está deshabitada actualmente.

EL NYT consultó al director del sindicato que representa al equipo de construcción, Richard Sampayo, quien dijo que no se terminaría de construir la torre para la fecha contemplada, a finales de 2020. Al ritmo actual, calcula que se necesitarían otros cuatro años, momento en el cual se cumpliría casi una década desde que arrancó el proyecto.

Los problemas de la torre en Uruguay «son un microcosmos de los retos que enfrenta la empresa del presidente estadounidense» a medida que se juega su futuro en proyectos fuera de EEUU, escribieron los reporteros de NYT.

En febrero, la Organización Trump anunció que suspendería todos los proyectos de hoteles nuevos en ese país. En consecuencia, la empresa depende más que nunca de proyectos internacionales a largo plazo, como los de Uruguay, Indonesia y los Emiratos Árabes Unidos.

Sputnik

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