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España: una sociedad reaccionaria

En nuestra ya alejada adolescencia, el profesor de gimnasia (un fascista malcarado) nos hacía desfilar antes de enfrentarnos al plinto y a otros artilugios similares, bajo el grito “izquierda, derecha, izquierda”. Luego aprendimos (no en el colegio) el azaroso origen de la vinculación del código a una posición política (en la Asamblea Nacional Constituyente, tras la toma de la Bastilla en la Francia del siglo XVIII). La vida, con el tiempo, nos ha enseñado que el código no se corresponde necesariamente con la adscripción original. Hay un librito del ensayista italiano Norberto Bobbio (“Derecha e izquierda”) que lo explica muy bien.

Por Alfonso Durán Pich*

*Web del autor

Aceptando que la realidad es mucho más rica que las tipologías, repasemos algunos textos del propio Bobbio, tomados de Dino Cofrancesco, para poder situarnos respecto al tema. Dice Bobbio:

  • De las seis grandes ideologías nacidas entre los siglos XIX y XX, tres son clásicas, el conservadurismo, el liberalismo y el socialismo científico; tres son románticas, el anarquismo-libertarismo, el fascismo (y el radicalismo de derechas), y el tradicionalismo.
  • Son de derechas dos ideologías románticas, el tradicionalismo y el fascismo, y una clásica, el conservadurismo; son de izquierdas una romántica, el anarco-libertarismo, una clásica, el socialismo científico; mientras que la restante clásica, el liberalismo, es de derechas y de izquierdas, según los contextos.

Luego Bobbio va un poco más allá y posiciona las ideologías respecto a dos parámetros clave: la libertad y la igualdad: Veamos:

  • En la extrema izquierda están los movimientos a la vez igualitarios y autoritarios, de los cuales el ejemplo histórico más importante es… el jacobinismo.
  • En el centro-izquierda, doctrinas y movimientos a la vez igualitarios y libertarios, a los que podríamos aplicar la expresión “socialismo liberal”, incluyendo en ella a todos los partidos socialdemócratas, incluso en sus diferentes praxis políticas.
  • En el centro-derecha, doctrinas y movimientos a la vez libertarios y no igualitarios, dentro de los cuales se incluyen los partidos conservadores que se distinguen de las derechas reaccionarias por su fidelidad al método democrático, pero que con respecto al ideal de igualdad se afirman y se detienen en la igualdad frente a la ley.
  • En la extrema derecha, doctrinas y movimientos antiliberales y anti-igualitarios, como el fascismo y el nazismo.

Vayamos ahora al terreno más próximo (el Estado español y Catalunya) y hagamos el ejercicio de ir ubicando las ideologías dominantes y sus aparatos políticos (los partidos). Olvidémonos de lo que dicen y fijémonos en lo que hacen.

  • Vox es el representante oficial de la extrema derecha neofascista y no necesita más calificaciones. Sólo cabe añadir que es un hijo, no reconocido oficialmente, del PP. Sería la derecha histriónica.
  • El Partido Popular es un partido neofranquista, que es antiliberal y anti-igualitario. Es antiliberal porque no cree ni ha creído nunca en las libertades (la causa abierta contra el pueblo catalán es una prueba manifiesta de su credo ideológico), posición política que ha ocultado bajo el paraguas de una “transición” espúrea, en la que se confirmó el dicho lampedusiano de que “es menester que todo cambie para que todo siga igual”. En el terreno económico es antiliberal, porque sus raíces históricas se basan en las concesiones y en los privilegios. Cuenta con una casta de funcionarios incrustada en el aparato del Estado que maneja los recursos económicos y las leyes a su antojo. Y es anti-igualitario porque no está dispuesto a ceder una parte del pastel, aunque sea mínima, lo que se explicita en su programa fiscal. Sería la derecha rancia.
  • Ciudadanos es un partido inclasificable porque no tiene propiamente una teoría política, a no ser que aceptemos como plataforma ideológica su eclectismo-pragmatismo, esa capacidad para adaptarse a cada circunstancia según convenga. Comparte con sus vecinos de la derecha su anti-igualitarismo, que también queda expresado en sus propuestas de fiscalidad. Pero donde aparece más claramente su desubicación es en su proclamado liberalismo, que pretende ceñirse al capítulo económico, ya que en el resto de libertades (derecho de expresión, reunión, asociación, etc.) es radicalmente antiliberal, a la altura de sus colegas de la derecha rancia (PP) y de la derecha histriónica (Vox). En cuanto al citado liberalismo económico (en su versión ultraortodoxa neoliberal) se da la paradoja de que en el fondo su modelo, en el caso de que se aplicara, estaría en las antípodas de la libre competencia, de los mercados abiertos, de las leyes antimonopolio. O sea, un liberalismo de la señorita Pepis. Sería la derecha tramposa.
  • La irrupción de Vox en el panorama político ha permitido etiquetar a ese partido como el único representante de la extrema derecha, cuando sus vecinos (PP y Ciudadanos) se han esmerado para estar a la altura de sus jóvenes cachorros, aunque procuren ocultarlo. Con pequeños matices, los tres partidos pertenecen al mismo bloque: la extrema derecha.
  • Podemos es un partido de centro-izquierda, que está permanentemente en fase de construcción. Fue lanzado como un producto cosmético low-cost, aprovechando la inicial frescura dialéctica de su líder Pablo Iglesias, que contó con el beneplácito de los medios de la caverna (sin excepciones), siempre preocupados por el “share”. Alcanzó gran notoriedad, pero como un castillo de naipes se ha ido destruyendo. Hubo un momento de éxtasis que no supo aprovechar, por disputas internas típicas del mundo académico, en el que parecía que podía desplazar al envejecido PSOE. Falló porque le faltaba la estructura de partido, cosa que sí tenía su principal competidor, que es, junto al PP, la principal agencia de colocación de militantes del Estado, un Estado en el que millares de personas viven permanentemente de los presupuestos públicos desde que se incorporaron a la militancia.
  • El PSOE era también un partido de centro-izquierda (igualitario y libertario), aunque su praxis política lo ha ido escorando a la derecha, hasta desplazar en cierta medida al PP, que a su vez, como ya hemos indicado, se halla más cómodo en la extrema derecha. En el ámbito de la igualdad es más ortodoxo y se sujeta a su tradición histórica, aunque le delata su política fiscal, pues comparte con el PP y Ciudadanos el castigo a las rentas de trabajo frente a las rentas de capital. La suerte para ellos es que la mayoría de sus votantes no se enteran. En el ámbito de las libertades es un fracaso. Su adhesión “inquebrantable” al 155 y a lo que significó y significa, acabó con el engaño. Su postura pasiva frente al juicio a los independentistas, cuando tanto la fiscalía general del Estado como la abogacía del Estado dependen orgánicamente del ministro socialista de turno, es una vergüenza. Su jacobinismo a ultranza (bajo el mantra de “la unidad de España”) lo pone en la frontera de la extrema derecha españolista. El PSOE, un partido de centro-derecha que ha ganado las elecciones, es un vivo retrato del tránsito de la sociedad española.

Veamos ahora que ocurre en Catalunya:

  • El PSC-PSOE es la delegación de ventas del PSOE en el territorio. Tiene menos autonomía que la Generalitat. En su calidad de delegación, se ajusta a las directrices de la unidad central. No hay ningún aspecto que lo diferencie de su alma mater. Sus discursos proponiendo frentes de izquierda (como lo fue el gobierno tripartito en la Generalitat) no soportan el más elemental análisis crítico. Practica la demagogia más barata y está en contra del derecho de los catalanes a la autodeterminación. Critica radicalmente las opciones políticas de derecha, sin darse cuenta de que ellos forman parte de ella. Han copiado los gestos de la derecha más rancia: bailan, cantan, hacen spots espectaculares y celebran bodas de postín con lo mejor de la fauna ibérica. El PSC-PSOE es un partido de centro-derecha.
  • El PdeCat es un partido catalán de centro derecha, que deriva de la antigua Convergència, aunque ha tratado de romper sus vínculos históricos sin demasiado éxito. Es conservador y democrático. Está a favor de las libertades y es un partido de orden. En el terreno de la igualdad no va más allá de lo que dice la ley. El PdeCat es un partido independentista, aunque no todos sus cuadros ni sus militantes lo sean. Si quiere sobrevivir ha de tomar una decisión: asumir el modelo autonómico o apuntarse (fusión por absorción) a la corriente liderada por el president Puigdemont. Esta última corriente ha plantado batalla y no quiere mantener la ambigüedad.
  • Junts per Catalunya no es un partido, pero puede constituirse en cualquier momento. En la actualidad, tal como se ha dicho, es una corriente del PdeCat que va por libre y está formada por un bloque transversal de independientes y algunos miembros de la antigua Convergència. Cuenta con un enorme capital político por lo que significa Puigdemont en su lucha contra el Estado español. Ese transversalismo hace que se distancie del PdeCat, pues muchos de sus simpatizantes se autodenominan de centro-izquierda. El atributo “socialismo liberal” de Bobbio es muy pertinente en este caso. JxC no puede perder más tiempo si quiere ocupar un espacio político en Catalunya, con todo lo que esto representa en las esferas del poder. Si al final decide ser un partido, quedará muy clara su separación respecto al PdeCat. Ambos de centro, pero uno a la derecha (autonomista) y otro a la izquierda (independentista). Junts per Catalunyapodría ser un partido de centro-izquierda.
  • Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) es un partido de centro izquierda, y como tal igualitario y libertario. Es un partido que se declara independentista, aunque en ocasiones no lo parezca. El problema de su eventual indefinición es que no sabe si dar prioridad a lo que llama “carpeta social” respecto a la “carpeta nacional”. En ocasiones se decanta hacia un lado y en ocasiones hacia otro. Siente, como todos los partidos, una enorme atracción por el poder. Quizás la confusión está en pensar que sólo la izquierda puede abordar la carpeta social. Todavía más desconcierto produce que confundan a sus interlocutores y califiquen de izquierdas a partidos que hoy son de centro derecha (PSC-PSOE). Hay un mantra añadido en el tema de la independencia que llevan incorporado en su ADN político: eixamplar la base”, es decir, hacer lo imposible para que la base social a favor de la independencia sea tan mayoritaria que el Estado tenga que ceder. Esto les ha llevado a un cierto delirio estratégico (con cesiones y concesiones), y a posicionarse entre la “independencia autonómica” y la “autonomía independiente”.
  • En Comú Podem tampoco es un partido sino una coalición de partidos mutantes. Esta coalición está formada en la actualidad por Barcelona en Comú, Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Unida i Alternativa, Catalunya en Comú y Podemos. Antes también contaban con Equo y Procés Constituent como marcas separadas. Más que una coalición es una confluencia. Metafóricamente esta confluencia es similar a la que ocurre entre el río Nero y el Amazonas, que confluyen pero nunca se juntan. Lo más relevante de EnComú Podem es que ocuparon en el 2015 el ayuntamiento de Barcelona, como partido/coalición más votado, y las otras opciones respetaron la voluntad del voto popular. Durante cuatro años han gobernado la ciudad, como si se tratara de unas prácticas de final de carrera. En las municipales de este año no han sido el partido más votado, pero quieren continuar gobernando aliándose para ello con quien convenga, poniendo de manifiesto la bajeza moral de su cúpula. Según las categorías de Bobbio son de centro-izquierda (libertad e igualdad), pero sus cuadros practican también el eclecticismo-pragmatismo, lo que rompe su discurso político. La mayoría de esos cuadros están contra la independencia de Catalunya, aunque se escuden en el “derecho a decidir”, eslogan que para ellos sirve para cualquier cosa (comprar una marca de coche u otra, ir de vacaciones a un lugar u otro, etc.). Caen voluntariamente (tapándose los ojos y la nariz) en el error de creer que el PSC-PSOE es un partido de centro-izquierda. La verdad es que han tocado poder y no quieren cederlo.
  • La Candidatura d’Unitat Popular (CUP) es un partido libertario de la izquierda independentista que no se adscribe exactamente a ninguna de las categorías citadas. Eso sí, es igualitario y se autocalifica como anticapitalista. Funciona en régimen asambleario. En el ámbito municipal, que es donde nació, se mueve con soltura y ha demostrado en la práctica su buena capacidad de gestión. Cuanto mayor es la unidad territorial (en población), menor es su grado de eficacia. Su proceso decisional es congruente con su ideario, pero no se ajusta a los tempos de un proceso político normal, lo que produce ciertos desencuentros.

Hecha esta descripción general, podríamos añadir que la regla general de alcanzar el poder por métodos democráticos es comúnmente aceptada, aunque por tradición la derecha, y sobre todo la extrema derecha, siempre encuentran caminos para saltarse las reglas. Es por eso que hay democracias genuinas y democracias autoritarias.

El Estado español se está ganando a pulso el liderazgo entre las democracias autoritarias. En el arco parlamentario hay un corrimiento general hacia la derecha, hay una zona de confusión y hay una izquierda minoritaria y posibilista. El parlamento espejea la realidad social de un país en el que priman los conservadores y tradicionalistas frente a  los innovadores y progresistas.

Se comprende que el proyecto de la independencia de Catalunya, que es innovador y progresista, choque con el grueso de unas fuerzas conservadoras y tradicionalistas, que ocupan todos los espacios del Estado.

Y lo más llamativo es que entre esas fuerzas conservadoras y tradicionalistas se encuentre la izquierda oficial, la que lleva años capitalizando este oficio y ha extraído buenas rentas del conflicto, por lo que no tiene ningún interés en solucionar el problema.

No nos confundamos: Derecha e izquierda son dos conceptos espaciales y en consecuencia dinámicos. Nadie puede presumir diciendo que es de izquierdas si su praxis señala lo contrario.

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