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Al son de la marcha del sultán: Turquía se lanza a la expansión de una ex autonomía de la URSS

Ayaria es una pequeña república autónoma de Georgia adyacente a Turquía cuyas ciudades se parecen cada vez más a las turcas. Hay quienes temen que esta región esté siendo absorbida económicamente por su vecino otomano. Sputnik investigó cómo ha cambiado la región la expansión paulatina de Ankara.

Antes de la década de 1920, la región georgiana de Ayaria ni siquiera existía en el mapa. A esta zona se la conocía como la Georgia musulmana. La razón era la considerable minoría de habitantes que seguían el islam.

Una parte de la Georgia musulmana formaba parte del Imperio ruso a partir de 1878, mientras que la otra pertenecía al Imperio otomano. La autonomía de Ayaria surgió cuando la URSS y la República turca firmaron en 1921 el Tratado de Kars, después de que la parte turca insistiera en la creación de una autonomía para aquellos georgianos que profesaban el islam.

La frontera entre Turquía y Ayaria se abrió en la primavera de 1989 cuando todavía existía la URSS. Por un rato, la capital de Ayaria, Batumi —ubicada solo a unos kilómetros de la frontera con el país otomano—, se convirtió en una ventana al ‘paraíso capitalista’ para la ciudadanos de la Unión Soviética.

La URSS recibía diferentes tipos de alimentos y ropa mientras enviaba a Turquía juguetes, gafas, cámaras fotográficas, relojes y oro. Más tarde, a estos se sumaron los suministros de madera, metales y minerales.

La disolución de la Unión Soviética trajo consigo la inestabilidad y, en consecuencia, la anarquía. Esta fue la época dorada de los buscavidas, que aprovecharon el caos reinante para hacer fortuna. La ventana a Turquía les dio la oportunidad de llenarse los bolsillos.

Justo en esta época, al flujo de mercancías y turistas se agregaron la trata de personas y el tráfico de drogas. Este último sigue siendo un problema que a día de hoy no ha sido resuelto.

La expansión turca ha demostrado ser más efectiva en el mercado negro, asegura el líder del movimiento Marcha Georgiana, Sandro Bregadze. El grupo protesta contra las acciones ilegales de los migrantes y en los últimos años ha realizado varias marchas en Tiflis, la capital de Georgia.

«Sobre todo hablamos de trata de personas y tráfico de estupefacientes. Si viaja a Batumi y va a la calle Kutaísi, verá un gran número de sitios cuestionables controlados por turcos, entre ellos varios clubes y burdeles», proclamó.

Las palabras de Bregadze las corroboran los informes del Ministerio del Interior de Georgia, que a menudo notifican las detenciones de ciudadanos turcos por fomentar la prostitución.

¡Que vienen los turcos!

En la primavera de 1991 tuvo lugar el primer intento de injerencia turca en los asuntos internos de Ayaria. El motivo fue la designación de Aslán Abashidze, un georgiano musulmán, como presidente del Consejo Supremo de la región. El clero islámico, para sorpresa de muchos, se mostró en contra de la decisión y protagonizó disturbios en Batumi e incluso estableció su control sobre la sede del Consejo Supremo de Ayaria.

El hecho de que las acciones del clero islámico fueran instigadas por los servicios especiales turcos era un secreto a voces. Aslán Abashidze logró mantener y consolidar su poder, pero hasta el fin de su mandato vio a los turcos con mucha sospecha.

Justo en aquella época, la década de 1990, los empresarios turcos empezaron su expansión en el territorio de Ayaria. ¿Cómo? Proporcionando créditos a sus socios en la región. Así tomaron parte en la formación de las élites empresariales en Ayaria. Luego usaron esa plataforma para expandir su influencia económica sobre toda Georgia.

Las autoridades de Ayaria no permitían, sin embargo, que las grandes empresas turcas entraran en masa en el mercado local. Abashidze creía con toda seriedad que, una vez vendiera un metro de la tierra ayara, perdería la región entera. Es interesante que los turcos fueran más activos en otras partes de Georgia.

Otra cuestión importante fue la religiosa. Los habitantes de Ayaria —los georgianos constituyen el 96%— son en su mayoría cristianos ortodoxos —entre un 50% y un 60%—, si bien en la región hay una minoría considerable de musulmanes —entre un 30% y un 40% de la población—.

En la época soviética, los clérigos musulmanes en Ayaria se graduaban de una escuela islámica en Uzbekistán. Allí obtenían una formación que convenía a las autoridades de la URSS. Pero en los 90 empieza la preparación de los clérigos para la región en Turquía.

Decenas de jóvenes fueron educados en las instituciones religiosas turcas. Con el paso del tiempo, el clero instruido en Turquía sustituyó a los ‘viejos’ de Uzbekistán. Si bien en Batumi los jóvenes cambiaban de religión y se convertían al cristianismo ortodoxo, en las zonas montañosas el islam fortaleció sus posiciones y esto en gran medida es un logro de los clérigos educados en el país otomano.

Abashidze entendía que los habitantes de las zonas montañosas de Ayaria eran un grupo muy unido y por eso tuvo que contar con sus intereses. No obstante, las autoridades limitaron la presencia turca en esta república autónoma, de ahí que las empresas otomanas carecieran de condiciones necesarias para el desarrollo.

Historia de una revolución

La situación cambió drásticamente en 2004 después de la Revolución de las Rosas en Georgia. Tras un conflicto con nuevas autoridades centrales Aslán Abashidze renunció a su cargo y abandonó el territorio de Ayaria.

En aquella situación, Turquía decidió no tomar partido por ningún lado y mantuvo la neutralidad. Sin embargo, esta fue la posición oficial. En paralelo, los habitantes de las zonas montañosas de la región fueron los principales promotores de la Revolución de las Rosas en Ayaria.

Las compañías otomanas no tardaron mucho en pegar un bocado y empezaron a desarrollar proyectos en toda Georgia, sobre todo en Ayaria. Uno de los terrenos fértiles para los negocios en Ayaria fueron los juegos de azar.

El Gobierno de Turquía prohibió los juegos de azar en 1997, de manera que las inversiones en este nicho se convirtieron en una de los principales para los turcos en Batumi. El desarrollo de los juegos de azar aumentó significativamente el flujo turístico de Turquía a Ayaria.

A principios del 2000, la empresa turca TAV Urban Georgia construyó un nuevo aeropuerto en Batumi. La infraestructura prestó servicios no solo para la ciudad georgiana, sino también para la turca Hopa. A los pasajeros que se dirigen a la localidad los recoge un autobús en el aeropuerto de Batumi y los traslada al territorio otomano. Los vuelos a Ayaria resultaron ser muy oportunos para los aficionados de los juegos de azar.

Otro bocado para los turcos en Ayaria es el mercado inmobiliario. Los promotores otomanos entraron en Batumi en 2011, justo cuando concluyeron las obras de modernización de la infraestructura urbana. Las compañías turcas convirtieron ciertas zonas de Batumi en una jungla de cemento. Los turcos son omnipresentes. Los compradores, la mano de obra y los promotores en su mayoría son ciudadanos de Turquía.

Los empresarios otomanos no han invertido mucho dinero en el sector productivo. Sin embargo, lo compensaron con sus inversiones en el sector energético. Los turcos metieron mucho dinero en la construcción de una central hidroeléctrica.

Amenazas y advertencias

En la época que siguió a la revolución, las nuevas autoridades entregaron en masa la ciudadanía georgiana a los turcos. Según el exdiputado del Parlamento georgiano Dmitri Lortkipanidze, en octubre de 2012, en cuestión de un mes, se entregaron 2.233 pasaportes georgianos a ciudadanos turcos.

«Fue en apenas un mes. Y qué si imaginamos que esta práctica se realizara durante años. Fomentaron la expansión turca a un nivel sin precedentes. La república autónoma de Ayaria se convirtió de hecho en una plataforma para la expansión de Turquía», afirmó.

En general, la cuestión de la amenaza turca es bastante popular en determinados círculos de la sociedad georgiana. El tema lo usan a menudo para atraer votantes ciertos partidos políticos, entre ellos la formación parlamentaria Alianza de Patriotas, el movimiento Marcha Georgiana y otros. Llama la atención que la Alianza de Patriotas cuente con un apoyo considerable en Ayaria, mayor en comparación con el resto del país caucásico.

Puede haber quien diga que los políticos y expertos sobredimensionan la amenaza turca, pero esto no quiere decir que este fenómeno no exista. Turquía dispone de todo lo necesario para el aumento rápido de su influencia en la región, incluidos activos económicos y sus propios agentes de influencia en la zona.

Sputnik

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