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Ex policía chileno relata cómo decidió defender a Allende de bombardeo a La Moneda

Un reducido grupo de policías chilenos decidieron el 11 de septiembre de 1973 permanecer leales al presidente Salvador Allende y quedarse en el Palacio de la Moneda a defenderlo de un bombardeo lanzado por las Fuerzas Armadas, relató a Sputnik uno de aquellos 17 agentes, el comisario retirado de la Policía de Investigaciones, Eduardo Ellis.

«Mientras atacaban La Moneda (sede de Gobierno) el presidente Allende dejó a la Sección Presidencia de la República de la Policía de Investigaciones en libertad de acción, pero nosotros decidimos permanecer leales a él y quedarnos ahí», afirmó Ellis.

Este miércoles se cumplen 46 años del día en que las Fuerzas Armadas, lideradas por el entonces comandante en jefe del Ejército Augusto Pinochet, perpetraron un golpe de Estado contra Allende y el Gobierno izquierdista de la Unidad Popular, que terminó con el suicidio del mandatario chileno y dio inicio a la última dictadura militar (1973-1990).

En el marco de las ceremonias conmemorativas, la senadora socialista Isabel Allende, hija del expresidente, lideró este miércoles un encuentro en el Museo de la Memoria de Santiago para recordar a quienes defendieron al Gobierno de su padre y ayudaron a su familia tras el golpe.

En un emotivo discurso, la parlamentaria se dio el tiempo para homenajear a los 17 «valientes detectives que se quedaron junto a mi padre durante el bombardeo a La Moneda».

Cuatro de esos expolicías asistieron al acto.

«A pesar de que ya han transcurrido 46 años, es un día que aún tengo muy claro porque fueron momentos muy difíciles», contó Ellis.

Los 17 integrantes de la Sección Presidencia de la República de la Policía de Investigaciones de Chile llegaron a la Moneda en la mañana del 11 de septiembre, alertados de que las Fuerzas Armadas estaban movilizándose y tomando posiciones de combate.

Allí se encontraron con el presidente Allende, que había salido de su casa en el oriente de Santiago rumbo a la sede de Gobierno armado con un fusil AK-47, resuelto a resistir, pero sin tener muy claro quiénes lideraban el potencial atentado.

Crónicas de la época aseguran que el presidente, al no poder comunicarse con su jefe del Ejército, habría dicho «pobre Pinochet, debe estar preso».

«Nosotros al comienzo no sabíamos quién estaba a cargo, incluso pensábamos que Pinochet era leal al presidente Allende», recordó Ellis a esta agencia.

A las 8:44 hora local las Fuerzas Armadas emitieron su primera proclama, instando al presidente a hacer entrega inmediata de su cargo a la junta golpista, integrada por los jefes de las Fuerzas Armadas, entre ellos Pinochet.

Ante la negativa de Allende, los militares iniciaron el ataque al Palacio de la Moneda con fusiles, tanques y un bombardeo desde aviones Hawker Hunter.

El ataque fue contestado por los disparos de los escoltas presidenciales, los 17 detectives de Investigaciones y el propio Allende.

«Todo era un caos, las bombas generaron un humo que hacía irrespirable el ambiente; en un minuto Allende se volteó, nos agradeció por nuestro servicio y nos dio permiso para quedar en libertad de acción y salir de ahí, pero todos, los 17, decidimos quedarnos junto al compañero presidente», relató Ellis.

Por la tarde, la infantería del Ejército ingresó al primer piso del Palacio y, ante una eventual masacre, Allende ordenó a su escolta y a los detectives retirarse de la habitación en que se encontraban.

Ya solo, Allende se quitó la vida con el AK 74 que le había obsequiado el presidente de Cuba, Fidel Castro.

La muerte de Allende fue objeto de intensas especulaciones durante las décadas siguientes, hasta que una investigación judicial y forense confirmó el suicidio.

«No tengo la menor duda de que el presidente Allende se suicidó, porque él ya nos había manifestado que no lo sacarían vivo de La Moneda, siendo leal al juramento que le había hecho al pueblo chileno», sostuvo Ellis.

La decisión de Allende evitó una masacre de casi 50 persones que quedaban en La Moneda, entre funcionarios, escoltas y policías, a manos de la sublevada infantería.

Ellis fue tomado prisionero e interrogado, y posteriormente consiguió la libertad.

En la dictadura de Pinochet, que duró 17 años, cerca de 28.000 personas fueron torturadas, 3.197 fueron asesinadas y unas 200.000 fueron obligadas al exilio, según cifras oficiales.

Sputnik

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