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Carrie Filipetti ¿una figura decorativa en la política de EEUU contra Cuba y Venezuela?

Con una imagen más cercana a la de ‘celebrity’ que a la de una política al estilo tradicional, la subsecretaria de Estado Adjunta para Cuba y Venezuela, la jovencísima Carrie Filipetti, va haciéndose un hueco en las noticias sobre la postura de su país hacia ambos estados latinoamericanos.

Con respecto a Venezuela, la Filipetti ha repetido este jueves que este país sigue siendo una prioridad de la Administración de Donald Trump y que seguirán apoyando los esfuerzos por «restablecer la democracia» en la nación sudamericana, mientras insistió en que reconocen a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela.

Sobre Cuba habló recientemente en entrevista con Radio TV Martí, un medio financiado por EEUU para apoyar la subversión en la isla. Filipetti reiteró allí el discurso de su Gobierno y aseguró que «este es un nuevo día para los cubanos y venezolanos. EEUU está comprometido con todos ustedes, y vamos a estar a su lado cuando veamos la transición a la democracia».

Nada nuevo bajo el sol, pero lo que sí llama la atención es la propia figura de la funcionaria, que hace preguntarse quién es y cómo llegó a ese puesto.

En la página oficial dedicada a la biografía de Filipetti se puede conocer que fue designada en febrero del 2019 como vicesecretaria adjunta para Cuba y Venezuela en el Buró de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado de EEUU.

El exdiplomático y analista político internacional cubano Carlos Alzugaray, en declaraciones a Sputnik, se refiere a los factores que llaman la atención en el nombramiento de Filipetti.

«Primero, se creó un cargo nuevo en el Departamento de Estado a nivel de Vice Secretaria Adjunta pero con un tema limitado al de Cuba y Venezuela. Cosa rara. Nótese que no se incluyó el otro vórtice del ‘triángulo de las tiranías’, Nicaragua.»

Alzugaray considera la creación del cargo como «una maniobra de relaciones públicas más dirigida al público interno, los grupos de exilados históricos cubanos y nuevos venezolanos, que son percibidos como dos bloques importantes para la reelección del Presidente».

El también profesor universitario había publicado previamente algunos apuntes sobre el origen y la información conocida sobre Filipetti, que arrojan curiosas conclusiones.

«Como se puede comprobar no es una funcionaria de carrera del Departamento de Estado. Su única experiencia diplomática anterior fue la de asesora para asuntos de contra terrorismo, Medio Oriente y Hemisferio Occidental de la ex embajadora ante Naciones Unidas, Nikki Haley», apunta.

Filipetti es graduada en el 2011 de la Universidad de Virginia con un título, del que no se aclara el nivel, en Estudios Religiosos.

«La Sra. Filipetti no sólo no tiene ninguna experiencia de peso en el Departamento de Estado, ni siquiera es graduada de una carrera afín a su cargo», remarca el diplomático.

Su otra experiencias laboral está referida como Director de Gestión de Cartera en la Fundación Paul E. Singer, creada por un importante donante republicano, lo que, según Alzugaray, tendería a confirmar la conclusión de la maniobra electoral.

Por otro lado, el analista se pregunta cómo la Señora Filipetti pudo acceder a una posición administrativa aparentemente importante apenas graduada en Estudios Religiosos

Paul E. Singer es un multimillonario creador y dueño de la firma de manejo de fondos de inversión Elliott Management y un importante donante republicano.

«La vinculación de Filipetti con Singer a través de la Fundación, su funcionamiento como asesora de Nikki Haley y su rápido ascenso, hacen sospechar que este es un nombramiento político de cierta relevancia», observa Alzugaray.

En los primeros meses en el cargo, Filipetti se ha concentrado en cultivar las relaciones con los cubanos y venezolanos en Miami, particularmente con su visita a Radio y TV Martí.

«No creo que la señora Filipetti tenga el peso o ‘gravitas’ para articular una acción mancomunada de la burocracia federal en política hacia Cuba y Venezuela. Se sabe que, sobre todo en el caso de Cuba, la burocracia federal prefiere una política más parecida a la que llevó Obama», afirma el diplomático.

Está por ver el papel que jugará la nueva subsecretaria en la estrategia de Washington, pero para Alzugaray queda claro que no parece ser apenas una figura decorativa, aunque su juventud e imagen coincidan con otra que ha querido proyectar la Casa Blanca, con el estilo de Ivanka Trump.

Sputnik

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