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Alberto Fernández, un operador dialoguista en busca de la presidencia argentina

El candidato de la alianza opositora argentina Frente de Todos, el peronista Alberto Fernández, muestra un carácter conciliador y abierto dirigido a los sectores productivos y a las provincias en su aspiración de consagrarse como el próximo presidente, analizó para Sputnik la politóloga Lara Goyburu.

Por Ana Delicado Palacios*

«Ha sido siempre un dialoguista, un político que fue un armador político que ha sabido hacer bien lo que llamamos la rosca, en el buen sentido, de negociar y de acercar posiciones», explicó la profesora de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

A lo largo de su trayectoria, Fernández supo conversar con todos los sectores del peronismo, un movimiento que aglutina varias corrientes ideológicas y partidarias, y de otras fuerzas históricas como la Unión Cívica Radical (UCR).

«Es un cuadro peronista histórico, clásico, que si bien no ha estado en las primeras planas de los diarios, siempre ha estado con el partido», valoró esta especialista argentina en relaciones intergubernamentales.

Abogado y profesor de derecho penal y civil, Fernández, de 60 años, ejerció como jefe de gabinete del Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007), fallecido en 2010, y de los primeros siete meses de la administración de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015).

El político renunció a su cargo después del conflicto de 2008 entre la entonces mandataria con el sector agropecuario, cuando intentó subir los impuestos a las exportaciones.

Durante 10 años Alberto Fernández mantuvo sus distancias con la actual senadora, de cuyo segundo mandato fue muy crítico.

«En el momento en que él estaba en el Gobierno, ese curso de acción o manera de hacer política de Cristina Fernández empezó a no ser la manera con la que él estaba de acuerdo y se retiró, y ahora justamente ha sido convocado por ese perfil de negociador y de buscar posiciones comunes», contextualizó Goyburu.

La exjefa de Estado anunció el pasado 19 de mayo que competiría en las elecciones generales de octubre de este año, pero como candidata a vice en una fórmula liderada por Alberto Fernández, bajo la presunción de que si bien era la dirigente opositora con mayor intención de voto, tenía también un techo, o rechazo, que podía complicar su eventual reelección.

Su acercamiento a Alberto Fernández llevó a que la legisladora se aproximase a su vez a otros sectores del peronismo más reacios a alinearse detrás de su figura.

EJES DE GOBERNABILIDAD

Los dos dirigentes son conscientes de que la coalición del Frente de Todos que encabezan es muy amplia, heterogénea y difícil de gestionar, advirtió la politóloga.

«Eso va a depender mucho del porcentaje que saque Alberto Fernández en las elecciones presidenciales, porque el peronismo siempre se ha encolumnado detrás del ganador», afirmó.

En términos generales, la gestión será responsabilidad de Alberto Fernández, mientras que Cristina Fernández tendrá un mayor protagonismo en el ámbito legislativo, principalmente en el Senado.

Si Alberto Fernández es capaz de acercarse o superar el 54 por ciento de los votos que obtuvo la expresidenta en las elecciones de 2011, «va a estar más fortalecido para liderar esa coalición de Gobierno, pero si ese porcentaje es menor, deberán compartir y negociar ese liderazgo», consideró Goyburu.

En la campaña electoral, de momento, se observa «una división del trabajo de la que todos los actores son conscientes, y vienen demostrando que están dispuestos a fortalecer la coalición de Gobierno a futuro», manifestó.

La fuerza opositora «es consciente de que la situación económica es grave y de que al menos en los primeros 100 días de gestión necesitarán mantener los pies dentro del plato, así que no creo que haya muchos roces», valoró la analista.

Bajo esta perspectiva, el líder del Frente de Todos muestra «que se va a apoyar en sectores del trabajo, en la producción y en los sindicatos, de donde vendrá su respaldo fundamental».

También será muy relevante el papel que desempeñen los gobernadores de las 24 provincias del país en un sistema federal como el que predomina en Argentina.

Ante un contexto internacional que no es favorable, el próximo presidente deberá gobernar «en un país que no tiene dólares ni por préstamos ni por exportaciones, por lo que se apoyará sobre la estructura que ofrecen los gobernadores», señaló.

En ese caso, Alberto Fernández deberá orientar sus políticas públicas al territorio a cambio del apoyo legislativo que los mandatarios provinciales le pueden facilitar en el Senado, concluyó Goyburu.

El candidato parte como favorito para las elecciones generales del 27 de este mes, después de haber logrado en los comicios primarios del 11 de agosto más de 15 puntos porcentuales de ventaja sobre el presidente Mauricio Macri, que aspira a gobernar otros cuatro años a partir del 10 de diciembre.

El 27 de octubre se elegirá presidente en forma directa quien obtenga al menos 45 por ciento de los sufragios o alcance el 40 por ciento y una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales sobre el segundo candidato más votado.

En caso contrario, los dos principales contendientes a la presidencia volverán a disputarse el favor del electorado en una segunda vuelta el próximo 24 de noviembre.

*Sputnik

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