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En qué consisten los planes de Kulfas y Guzmán, la apuesta económica de Alberto Fernández

El nuevo Gobierno argentino liderado por Alberto Fernández tiene dos figuras en el área económica, Martín Guzmán y Matías Kulfas, que serán los responsables de rescatar la economía de la profunda crisis que deja Mauricio Macri.

Por Alfredo Zaiat*

La urgencia es lo que predomina, porque el punto de partida de la Administración Fernández, debido a la fuerte crisis que deja el Gobierno de Macri, impone la necesidad de dar soluciones rápidas a diferentes problemas para evitar la profundización de la debacle.

La herencia

Detallar el legado de Macri es un insumo básico para realizar un acertado diagnóstico y, a partir de esa base, tener más y mejores herramientas para empezar a implementar un programa de reconstrucción económica, social y laboral.

Es lo que hizo Alberto Fernández en su discurso inaugural ante la Asamblea Legislativa.

El saldo de cuatro años de la economía macrista en relación a la situación de diciembre de 2015 es más inflación, más desempleo, más deuda, menos industria, más pobreza, megadevaluación y menos salario real.

La economía argentina se había desprendido de las tradicionales auditorías del Fondo Monetario Internacional. El Gobierno de Macri reintrodujo al FMI en el país y lo hizo con un préstamo inmenso que hará muy compleja la refinanciación como la negociación de las nuevas condiciones del acuerdo.

Es una herencia muy pesada para el Gobierno de Fernández.

El problema con la deuda es doble: por un lado, tiene una elevada concentración de vencimientos en el corto plazo con un mercado de deuda cerrado y, por lo tanto, con la imposibilidad de refinanciar los vencimientos.

Además, los vencimientos con el FMI están concentrados en 2022-2023.

El camino para atender esta situación va en línea con la necesidad de acordar con acreedores privados y con el Fondo un plan para reestructurar la deuda.

Son varios los escenarios posibles que se abren tras ese objetivo, en los cuales se combinan alternativas de alargamiento de plazos con y sin quita de capitales e intereses.

El cronograma de vencimientos de deuda pública está concentrado en el primer semestre de 2020, lo que significa que la negociación con los acreedores deberá ser rápida.

El plan Guzmán

Para esa tarea, Alberto Fernández eligió a Martín Guzmán, economista de 37 años, discípulo del premio nobel Joseph Stiglitz, investigador de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, y especialista en el tema reestructuración de la deuda soberana.

Guzmán será el ministro de Economía y plantea hacer una negociación rápida con los acreedores privados, con un horizonte inmediato de marzo próximo para cerrar el acuerdo.

Evalúa que la situación argentina es de una profunda crisis macroeconómica y para empezar a superarla tiene que resolver en primer lugar el problema de la deuda.

Considera que la economía está en un estado crítico en términos de liquidez (disponibilidad de fondos) y de solvencia (capacidad de pago). Ambas cuestiones no son estadios independientes.

Las percepciones de solvencia afectan el acceso a la liquidez y viceversa. Guzmán está convencido de que existen ambas debilidades y que superarlas es condición necesaria para la recuperación.

Ha estudiado mucho y en profundidad todos los programas de salida de deuda. Sabe cuáles han fracaso y cuáles son sustentables.

Como la carga de la deuda está concentrada en el cortísimo plazo, propone no hacer pagos de capital ni intereses en 2020 y 2021, aunque en la negociación puede ampliar ese pedido a 2022. Es decir, la propuesta es no realizar desembolsos de dos a tres años.

Esto implica cambiar el perfil de la deuda, ampliando los plazos de pagos más la búsqueda de una reducción de la tasa de interés. El concepto que guía este plan es que cada dólar que se paga de deuda es más recesión.

Guzmán sabe que existe el riesgo de que no sea aceptada esa propuesta, pero, a la vez, desafía a los acreedores con la frase de quien fue presidente de Argentina 2003-2007, Néstor Kirchner: «los muertos no pagan».

El plan tiene cuatro puntos principales:

  • El primero, es la mencionada postergación en el pago de capital e intereses por dos o tres años.
  • El segundo, no solicitar nuevos desembolsos del FMI, teniendo en cuenta que quedan pendientes 13.000 millones de dólares del acuerdo pactado con Macri.
  • El tercero, negociar rápido y de buena fe con los acreedores para evitar un default generalizado, instancia que considera muy costosa para el país.
  • Por último, recuperar la sustentabilidad de la deuda, esto significa que el gobierno debe tener un plan fiscal que permita hacer frente a los futuros pagos. Para ello, señala la necesidad de generar un superávit fiscal para poder pagar. Pero advierte que ese ajuste no debe realizarse ahora, porque significaría profundizar la actual crisis. Está convencido de que la mejora de las cuentas fiscales se conseguirá reiniciando un firme ciclo de crecimiento, el cual se impulsará liberando recursos con la postergación del pago de la deuda.

El plan Kulfas

Si el Plan Guzmán es postergar el pago de la deuda para poder crecer y con el crecimiento poder pagar la deuda, el Plan Kulfas está concentrado en cómo retomar el sendero del crecimiento.

Martín Kulfas integra el grupo de economistas que ha estado trabajando en forma muy estrecha, desde hace varios meses, con Alberto Fernández. Afirma que el principal problema de la economía argentina es la restricción externa.

Esta definición para países periféricos, endeudados en moneda extranjera y con desarrollo intermedio, significa que no generan las divisas necesarias para consolidar un proceso de crecimiento sostenido.

Se trata de la escasez relativa de divisas, es decir, que no hay dólares para todos los sectores que los demandan. Ya sea los requerimientos del sector productivo o de atesoramiento privado, la intensidad de demanda de dólares establece una fuerte restricción al desarrollo.

Esa restricción se puede relajar en diversos casos: cuando existen buenos precios internacionales de materias primas de exportaciones, cuando se dispone de abultadas reservas o cuando existe un acceso fluido al financiamiento externo.

Ninguna de esas tres condiciones está presente en el comienzo del Gobierno de Alberto Fernández.

Kulfas será el ministro de Desarrollo Productivo y plantea la necesidad de implementar un programa macroeconómico y productivo consistente que permita generar un excedente genuino de divisas para garantizar el crecimiento económico y afrontar los vencimientos de deuda.

Propone que las políticas de desarrollo productivo prioricen la inversión en aquellos proyectos que incrementen las exportaciones que sustituyan importaciones de manera genuina.

La forma de llevar a cabo esta estrategia será con diferentes instrumentos financieros, promoviendo la financiación a tasas de interés de fomento y a largo plazo de ese tipo de proyectos.

En concreto, la regla de Kulfas será la siguiente: a las empresas que generen dólares genuinos se les asistirá con créditos baratos en moneda nacional y a plazos favorables.

Objetivos

Crecimiento sostenido y ordenar el frente externo de la deuda externa son los objetivos inmediatos que propone el nuevo gobierno argentino. Empezar a cumplir con ellos requiere de una estrecha coordinación entre los planes de Kulfas y de Guzmán, puestos que ambos serán responsables de generar las condiciones para conseguirlos.

Kulfas explica que se requiere para ello alinear las diferentes facetas de la política económica: fiscal, monetaria, cambiaria, productiva y financiera.

En el discurso de inauguración, Fernández dio respuestas inmediatas para atender las urgencias de los sectores castigados por los cuatro años del proyecto neoliberal de Mauricio Macri.

En los días siguientes habrá un aumento extraordinario para los salarios y pensiones mínimas, para recomponer ingresos populares que permitan alimentar el consumo. A la vez, habrá una mejora adicional en los ingresos en forma indirecta, al congelar en forma temporal los aumentos de tarifas de los servicios públicos.

Esos servicios tuvieron aumentos de hasta el 3.000% en estos años de economía macrista, lo cual implicó una disminución sustancial del ingreso disponible afectando el consumo y, por consiguiente, deprimiendo el nivel de actividad.

El congelamiento de tarifas provocará un efecto contrario. Junto al aumento especial de salarios y pensiones, Fernández considera que constituirán el puntapié inicial para retomar el sendero de crecimiento.

Recuperación

Iniciar un ciclo de crecimiento es la misión que Fernández encomendó a Kulfas y Guzmán. Es una necesidad imperiosa para mejorar la situación de la mayoría de la población luego de que el Gobierno de Macri culminará en recesión en tres de cuatro años de su mandato.

Pero también es una meta indispensable para Fernández para consolidar su legitimidad política, conseguida en origen en las últimas elecciones, pero que requiere ser consolidada en términos amplios en una sociedad que, como en gran parte de Latinoamérica, está dividida y en un escenario de mucha tensión exigiendo mejoras en la calidad de vida.

*Sputnik

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