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A un año de la tragedia de Brumadinho: 270 muertos y críticas a la impunidad de la empresa

El 25 de enero de 2019, poco después del mediodía y sin previo aviso, se rompió el dique de una de las minas de la empresa Vale, en el municipio brasileño de Brumadinho (sureste), provocando una inmensa ola de lodo tóxico que lo arrasó todo a su paso, dejando 270 muertos y, un año después, a los familiares de las víctimas lamentando la impunidad de los responsables.

El accidente fue especialmente letal porque sucedió cuando los comedores (situados justo debajo de la represa, una de las numerosas negligencias cometidas por la compañía) estaban a rebosar de trabajadores.

A pesar de la dificultad de encontrar supervivientes bajo el barro, muchos vecinos y familiares de Brumadinho mantuvieron durante días la esperanza de hallar a sus parientes con vida.

No fue el caso de Michele Rocha, ama de casa y madre de tres hijos; su prima trabajaba en la mina, y cuando supo que se había producido el accidente supuso lo peor: «Suely tenía una enfermedad rara, tenía dificultad para moverse; en nuestra familia enseguida perdimos la esperanza, porque ella no podía correr, fue como tener la certificación de muerte en el acto», comentó en declaraciones a Sputnik.

Los bomberos encontraron la mitad de su cuerpo 15 días después.

«Supimos que era ella por el zapato ortopédico que llevaba», dice Rocha, quien lamenta el trato dado por Vale durante todo el proceso, desde la identificación de las víctimas hasta las medidas paliativas para los vecinos que lo perdieron todo.

PROPAGANDA ENGAÑOSA

Al día de hoy, de los 270 muertos, 11 todavía siguen en paradero desconocido, y los familiares presionan para que los bomberos no cesen las búsquedas, que se han mantenido todo este año de forma ininterrumpida.

Pocos días después de la tragedia, Vale distribuyó ayudas de emergencia a los familiares de las víctimas para costear los entierros; después se pagó una indemnización y más adelante se acordó con la Justicia otorgar un salario mínimo al mes durante un año a todos los habitantes de la región situados a menos de un kilómetros del rio Paraopeba, unas 150.000 personas.

El impacto ambiental quedó en un segundo plano ante la tragedia humana, pero al día de hoy, el río Paraopeba, que se vio afectado en más de 300 kilómetros, sigue contaminado.

Rocha, que vive en la colonia de Santa Isabel, a escasos 100 metros del río, explica que muchos vecinos, en su mayoría gente humilde de edad avanzada, lo perdieron todo, porque ni siquiera pueden cultivar.

«El suelo está contaminado, el agua también; al principio distribuían agua en camiones cisterna y nos daban agua mineral, porque había muchos casos de diarrea y enfermedades de la piel, pero hace tres meses que pararon», critica la mujer.

Esta misma semana, el Ministerio Público de Minas Gerais denunció a Vale, a la consultora alemana Tüv Süd y a sus principales ejecutivos, por homicidio doloso, alertando además de que los dirigentes tenían una lista interna secreta con represas que estaban en muy malas condiciones; la de Brumadinho estaba entre ellas.

De momento, ningún responsable de la empresa fue a la cárcel, Vale ya recuperó el valor que tenía antes de la tragedia y sigue con beneficios millonarios: el tercer trimestre de 2019 ganó 1.553 millones de dólares, 14 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior, sobre todo gracias al hierro que sale de Brasil en dirección a China, el principal importador.

Esta semana, el Movimiento de Afectados por las Represas (MAB, según su sigla en portugués) está realizando una marcha desde Belo Horizonte (la capital del estado) hasta Brumadinho, en protesta por la impunidad de la gigante minera.

Una de sus portavoces, Soniamara Maranho, explicó a Sputnik que en el estado de Minas Gerais hay al menos 15 represas que podrían romperse en cualquier momento.

Después de la tragedia, Vale se comprometió a «descaracterizar» o cerrar definitivamente nueve minas de la región que tenían las mismas características que la de Brumadinho, la construcción «a montante», que en muchos países está prohibida por su alta peligrosidad.

Sin embargo, en este primer año sólo se ha remodelado una de ellas, la de 8B de Aguas Claras, en el municipio de Nova Lima.

En el balance de tareas de recuperación, divulgado el pasado mes de diciembre, Vale asegura que todas las obras de emergencia para evitar que los residuos continúen llegando al río Paraopeba están concluidas, y que dispone de 90 puntos de monitoreo de la calidad del agua.

La empresa también se comprometió a plantar cinco millones de árboles antes de 2024 para recuperar toda la vegetación nativa arrasada, y a construir equipamientos para la ciudad, como guarderías y centros deportivos y culturales.

Los familiares y miembros del MAB hablan de «propaganda engañosa» y ponen como ejemplo lo que sucedió en el municipio de Mariana en 2015, cuando una represa similar se rompió, destruyendo por completo el pueblo Bento Rodrigues, matando a 19 personas y provocando la mayor catástrofe ambiental de la historia de Brasil.

Vale era una de las principales accionistas de Samarco, la propietaria de la mina, junto con la angloaustraliana BHP Biliton y cuatro años después no ha reconstruido ninguna de las casas prometidas a los afectados.

Sputnik

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