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¿Una dolarización innecesaria y un FMI impopular? La experiencia y el futuro del dólar en Ecuador

¿Habría sido posible evitar la dolarización de la economía de Ecuador y quién se aprovechó de la medida? A los 20 años de la adopción del dólar como moneda del país latinoamericano, los expertos analizan los efectos de la dolarización, el papel del FMI en Ecuador y la posibilidad de recuperar el sucre.

¿Una dolarización innecesaria?

Según el sociólogo económico Andrés Chiriboga-Tejada, «no era necesario dolarizar sino buscar medidas fuertes para revertir los efectos de la desregulación económica, atacar el problema de la devaluación de la moneda nacional y evitar la fuga de divisas».

Sin embargo, el Gobierno de turno de Ecuador optó por la dolarización que combinaba muy bien con el discurso del libre mercado, observó Chiriboga, investigador y docente de Sciences Po Paris, miembro del Observatorio de la Dolarización, en declaraciones a Sputnik.

Para Andrés Arauz, exdirector del Banco Central de Ecuador y doctorando en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), «la dolarización fue una medida no justificada, no era necesaria».

«En momentos de gran tensión económica y financiera, lo que cabía era el control de cambios y el control de capitales, para que las medidas económicas no signifiquen pérdida de divisas. Se hubiera podido mantener el sucre y evitar la dolarización. Adicionalmente, en la dimensión jurídica, remplazar al sucre por el dólar era abiertamente inconstitucional», comentó a la agencia.

La banca saca provecho

La crisis económica de finales de la década de los 90 fue provocada por la desregulación económica que arrancó en los 80 y que permitió primeramente la aparición de un repertorio cambiario donde coexistieron sucres (la desaparecida moneda nacional) y dólares, recordó Andrés Chiriboga.

Según el analista, «un grupo de actores que se aprovechó y empujó el uso de sucres y dólares fue la banca».

«La banca se sirvió del nuevo capítulo de la desregulación para colocar gran parte de sus activos en dólares. A esto se sumó la posibilidad de hacer operaciones vinculadas en un alto porcentaje y se facilitó la banca offshore», señaló.

Al tener una mayor cantidad de activos en dólares y muchos de sus pasivos todavía en sucres, la banca no solo se protegía de los efectos de la devaluación, sino que se beneficiaba de ella, explicó Chiriboga.

El incremento de las tasas de interés que hacía el Banco Central para poder controlar las presiones devaluatorias obligaba a la banca a pagar más a sus depositantes. Sin embargo, en una relación activo-pasivo y con devaluación más fuerte y vertiginosa que el aumento de las tasas, esto último es menos problemático ya que las obligaciones con el público pierden valor aceleradamente con respecto a los activos dolarizados, analizó.

«Una vez dolarizada la economía al 100% la banca se ha vuelto defensora del dólar y ha cambiado su forma de hacer negocio a la colocación de crédito con altas tasas de interés (como el crédito de consumo vía tarjeta de crédito) y al cobro de cargos por servicios financieros. Creo que al sistema financiero del país le preocupa menos la dolarización que asegurar que puedan sacar provecho de la misma e incluso de una posible salida de esta».

La dolarización ocasionó una pérdida casi completa del salario y las pensiones, señaló, a su vez, Andrés Arauz.

«Eso es un hecho objetivo. Tuvo una lenta recuperación hasta el 2005 y una acelerado crecimiento entre 2007 y 2015. Hasta 2005, la capacidad adquisitiva fue principalmente financiada por las remesas internacionales de los emigrantes».

La dolarización, sin embargo, sí ha brindado estabilidad al poder adquisitivo de las clases populares mediante la reducción de la inflación al punto que ahora la preocupación es una deflación, agregó.

«Ha evitado que el capital especulativo perjudique a los pobres con el tipo de cambio, pero ha contribuido a disminuir los circuitos de producción nacionales».

Beneficios y desventajas de la dolarización

La dolarización vino acompañada de una reducción generalizada de la inflación a partir del segundo año de la misma y en comparación con los últimos años de vida del sucre. Esto ha sido bueno para la economía aunque deja al país en una situación de alta vulnerabilidad y al Gobierno sin la herramienta de política económica por excelencia, explicó Chiriboga.

El analista observó que durante buena parte de los 20 años de dolarización, esta vulnerabilidad se ha visto mitigada por los grandes ingresos de divisas (remesas de migrantes, venta de petróleo a precios altos) que compensan grandes salidas de divisas en una economía primaria y que importa muchísimo.

Otra forma de mitigar esta vulnerabilidad es tener una posición proactiva respecto a la dolarización y la gestión de liquidez del país, añadió.

Para Arauz, los beneficios de la dolarización, así como cualquier régimen cambiario estable, es la previsibilidad cambiaria e inflacionaria, que contribuye a la planificación de largo plazo.

Mientras tanto, la desventaja principal es el aumento a la propensión a la importación y a la fuga de capitales.

Sin embargo, «la dolarización dejada a la deriva es peligrosa por su tendencia a ajustes reales con consecuencia en la producción y el empleo».

Flexibilidad económica

Chiriboga también opinó que «la vulnerabilidad que genera la dolarización debe administrarse inteligente y proactivamente a través de políticas que faciliten el acceso de divisas, restrinjan en la medida de lo posible su salida excesiva y permitan el uso eficiente de los dólares disponibles en la economía».

«Los defensores del libre mercado proponen que se debe dejar que sea éste el que provea de dólares a la economía. Esto significa dejar a la dolarización peligrosamente a la deriva».

Ambos analistas señalaron que en los 20 años de dolarización en Ecuador se ha mostrado que esta puede gestionarse proactivamente.

«Durante el Gobierno de Rafael Correa, se demostró que la dolarización —y la política monetaria— podía ser flexible mediante la generación de mecanismos paracambiarios como el impuesto a la salida de divisas, los controles a los flujos bancarios, un sistema de pagos mucho más capilar y mediante quantitative easing  (flexibilización cuantitativa) a los bancos estatales por parte de un banco central heterodoxo», señaló Arauz.

No obstante, hoy en día los tomadores de decisión, según Chiriboga, han vuelto a dejar la dolarización a la deriva.

El papel del FMI en Ecuador

Mientras tanto, el FMI es visto como el actor fundamental de la desregulación económica de los años 80 y 90 que condujo a la crisis económica más grave que ha vivido el país, comentó Chiriboga.

«Me atrevo a decir que es una entidad tremendamente impopular a los ojos de la mayoría de personas».

El analista recordó que el Gobierno actual ha revivido la relación con el FMI con quien tiene un acuerdo crediticio por 4.200 millones de dólares con grandes condicionalidades en materia de austeridad y desregulación cuyo incumplimiento acarrearía graves responsabilidades internacionales para el Estado ecuatoriano.

«Creo que la gente entiende que hoy en día la política económica ecuatoriana depende del FMI y se hace en función del acuerdo crediticio. También es importante comentar que este acuerdo se puso en marcha sin la aprobación de la Asamblea Nacional ni la revisión de la Corte Constitucional como lo dispone la Constitución ecuatoriana».

Arauz también comentó que el FMI tiene una historia muy negativa con Ecuador.

Según el experto, en la actualidad, el FMI insiste en la misma agenda que derivó en la crisis financiera más grande de la historia de Ecuador, y recibe el rechazo mayoritario de la ciudadanía pero el favor del capital financiero nacional e internacional.

Recuperación del sucre

Al mismo tiempo, la recuperación del sucre es la pregunta que los políticos e incluso algunos analistas tratan de evitar a toda costa, aseguró Chiriboga.

Ambos analistas opinaron que recuperar la moneda nacional es muy complejo actualmente.

«Lo que queda es hacer una administración inteligente y proactiva de este esquema monetario, no dejarla a la deriva como promulga la ortodoxia económica y así reducir nuestra vulnerabilidad respecto a la misma», dijo Chiriboga.

Arauz, por su parte, consideró posible ir hacia una moneda común (no única) en América del Sur.

«Pero sobretodo, evitar que la dolarización expulse a Ecuador y más bien establecer los acuerdos institucionales para que la sociedad ecuatoriana gobierne la dolarización».

Sputnik

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