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Por la vida y la libertad de Julian Assange

Ahora existe una militarización del ciberespacio, en el sentido de una ocupación militar. Cuando te comunicas a través de internet, cuando te comunicas a través del teléfono móvil, que ahora está entrelazado a la red, tus comunicaciones están siendo interceptadas por organizaciones de inteligencia militar. Pero internet es nuestro espacio…

Julian Assange

Por Juan Chaneton*

*jchaneton022@gmail.com

El año pasado, Alicia Castro, ex embajadora argentina en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y en la República Bolivariana de Venezuela, denunció, por el canal informativo C5N, las torturas a que estaba siendo sometido Julian Assange. Esas torturas duran hasta hoy. Veintitrés horas sin ver la luz y la restante hora para ver la luz y a su visitante, que sólo es su abogado, la tradicional magnanimidad anglosajona así lo permite. Los ojos de Assange no pueden mirar la luz y pestañea constantemente, la luz hiere su vista, está sometido a penumbra todo el día, eso lo hacían acá Videla, Camps y Etchecolatz.

El delito de Assange: haber revelado los crímenes de guerra que los Estados Unidos perpetran en todo el mundo con pertinacia de «política de Estado», envolviendo la casa común en un sangriento estropajo de «jean» y tejiendo sobre la testa de la humanidad la corona de espinas de su propio martirio, del martirio del mundo.

Otro dato que expuso la muy calificada embajadora de nuestro país  -en tiempos más felices- en Inglaterra y Venezuela: Wikileaks, la plataforma que fundó Assange, lleva publicados diez millones de informes y noticias:  no se ha podido encontrar ni una sola de esas llamadas fake news, ni un solo hecho o noticia falsa en ese block de noticias que Assange nos ha venido contando desde hace varios años y con las cuales, de modo muy claro, nos cuidaba a todos, cuidaba a la humanidad, es lo que no le perdonan, desenmascaró al «gran país del norte», cuyos gobiernos son la calamidad que debe sacudirse de encima el género humano si quiere  persistir en la existencia.

Julian Assange está detenido en el penal de máxima seguridad de Belmarsh, en la capital inglesa. La salud física y psíquica del señor Assange se está deteriorando cada día, y si prosperara el juicio de extradición a los Estados Unidos que tramita ante el tribunal que preside Vanessa Baraitser  -del distrito judicial de Westminster- el prestigioso periodista podría ser enviado a un país cuya legislación  -así lo ha denunciado también el  director de la plataforma digital WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson-  no protege a periodistas extranjeros. Julian Assange puede ser condenado a muerte en los Estados Unidos. Assange es un periodista que debería ser defendido por todos los periodistas del mundo.

Por lo demás, las arbitrariedades son de todo tipo y color. Por caso, se halla vigente el Tratado de Extradición firmado entre el Reino Unido y los Estados Unidos de América, el cual prohíbe las extradiciones por delitos políticos. Y es del caso señalar que muy difícilmente pueda negársele al proceso incoado contra el señor Assange su carácter político y, de ser así, persecutorio.

El actual director de la plataforma Wikileaks, el citado Hrafnsonn, acaba de formular denuncia penal en el sentido de que el periodista estadounidense Glenn Greenwald, colega de Assange y miembro también de la plataforma informativa Wikileaks, ha sido objeto de acusación por un fiscal brasileño, ante lo cual el actual director de Wikileaks ha denunciado, ante la Corte de Magistrados de Westminster, que se trata de » … una copia casi calcada de los cargos imputados contra Julian Assange».

Se está configurando, de este modo, una situación de persecución ideológica amplia e integral contra la referida agencia Wikileaks, fundada por Assange, que es parte de una actividad vital para la democracia  -como es el periodismo-, con el argumento falaz de que se trata de «delitos cibernéticos». Pero no hay ningún «delito cibernético». Lo único que hay es la legítima apelación a las fuentes de información cuya preservación es garantía de realización eficaz de la labor de informar, según  lo tiene establecido  la normativa internacional que rige la materia y que es de universal aceptación y vigencia en las democracias de Occidente.

Recientemente, la jueza Baraitser accedió al pedido de la defensa de dividir el juicio en dos instancias procesales, una que se iniciaría el 24 de febrero próximo y el resto continuando el 18 de mayo durante tres semanas. De este modo  se concede a la defensa del señor Assange el tiempo razonable que ha solicitado para mejor preparar sus alegaciones ante el tribunal.

Pero el aspecto principal de la grave situación judicial en que se halla el digno periodista es la perspectiva de que prospere el pedido de extradición a los Estados Unidos, lo cual sentaría un precedente funesto para la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo en todo el mundo que, es legítimo presumirlo así, ha sido la razón que ha movido al propio Consejo de Europa a emitir un alerta denunciando que «Reino Unido encarcela periodistas», según lo ha hecho saber el señor Joseph Farrell, trabajador de prensa y representante de Wikileaks

https://mundo.sputniknews.com/europa/202001231090223771-el-director-de-wikileaks-condena-la-persecucion-a-los-periodistas/.

Julián Assange, de nacionalidad australiana,  se refugió en la embajada de Ecuador en Londres el 19 de junio del 2012 perseguido por los gobiernos de Reino Unido, Suecia y Estados Unidos de Norteamérica.

El gobierno de Ecuador, presidido en ese momento por Rafael Correa, le concedió  el asilo político e inclusive la nacionalidad porque:

  1. Julián Assange es un profesional de la comunicación galardonado internacionalmente por su lucha a favor de la libertad de expresión, de la libertad de prensa y de los derechos humanos en general;
  2. El señor Assange compartió con el público global información documental privilegiada que fue generada por diversas fuentes, y que afectó a funcionarios, países y organizaciones internacionales.

Tal actitud  progresista del  gobierno del presidente Correa tenía en cuenta que se trataba, nada menos, que del  editor y reportero que cambió el curso de la historia de la humanidad en el ámbito de la transparencia de la información. Asimismo, es de destacar que Amnistía Internacional (AI) le concedió el Premio New Media 2009. No de muchas agencias de noticias puede decirse lo que ya circula oficiosamente en los ambientes especializados de todo el mundo: Wikileaks  es la única organización periodística  a nivel internacional que tiene un 100 % de precisión y autenticidad.

Consideraciones como éstas han motivado, incluso, el reclamo del premio Nobel Alternativo de la Paz, doctor Martín Almada, de que a Julian Assange se lo designe Embajador  de Buena Voluntad de la UNESCO, en carta dirigida a la Directora General del organismo, Audray Azoulay.

Y el caso es que las revelaciones de Wikileaks no rebotaron en Sputnik o en Russia Today. Fueron The Telegraph, The Guardian, The New York Times, Le Monde Diplomatique y Verizon, los medios que se hicieron eco de la brillante y noble actividad profesional de Assange y difundieron los crímenes de Estados Unidos y aliados en Afganistán, Irak y otros escenarios en que el terrorismo estadounidense se abatió en los últimos años argumentando siempre en clave «democracia y derechos humanos». Julian Assange divulgó más de 91.000 documentos clasificados relacionados con acciones militares estadounidenses en Afganistán y cerca de 400.000 documentos secretos sobre la guerra de Irak, además del manual de torturas para Guantánamo y los escandalosos y delictivos correos de Hillary Clinton, entre otros materiales.

Párrafo aparte merece lo publicado  originalmente por Russia Today, y difundido por varios portales de todo el mundo, entre otros,

http://www.construyendofuturo.com.ar/inicio/noticia/1074/Destapando-las-vergenzas-del-poder-10-cosas-que-conocemos-gracias-a-WikiLeaks.html

Se dice allí: «5. El ‘cablegate’: documentos de la diplomacia estadounidense. El 28 de Noviembre de 2010, WikiLeaks vuelve a escandalizar al mundo con la filtración de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de EE.UU., que revelan episodios inéditos ocurridos en varios puntos conflictivos del mundo, así como datos de gran relevancia que dejan en evidencia una parte muy considerable de la política exterior estadounidense, así como sus obsesiones, sus mecanismos y muchas de sus fuentes.

«Se trata de una de las revelaciones más profundamente importantes llevadas a cabo por WikiLeaks, en la medida en que contribuye a la comprensión, por parte de la ciudadanía, de la forma real en las que EE.UU. desarrolla la parte oscura de sus relaciones internacionales.

«Estos documentos contienen comentarios y reportes elaborados por diferentes funcionarios de la diplomacia estadounidense, en ocasiones escritos con un lenguaje especialmente franco, y referido a personalidades de todo mundo. Asimismo, desvelan los contenidos de entrevistas y reuniones al más alto nivel, y hasta destapan desconocidas actividades relacionadas directamente con el espionaje.

«En algunos casos, la propia naturaleza de las expresiones usadas en estos mensajes hizo peligrar verdaderamente las relaciones de Estados Unidos con algunos de sus aliados; otras veces llegaron a dificultar algunas estrategias estadounidenses en política exterior, como el acercamiento a Rusia o a ciertos países árabes.

«La documentación se envió desde el servidor de WikiLeaks a los diarios El País (España), Le Monde (Francia), Der Spiegel (Alemania), The Guardian (Reino Unido) y The New York Times (EE.UU.)» (fin de la cita).

Entre los años 2006 (en que se funda Wikileaks) y 2010  (en que la fiscalía sueca abre una investigación contra Assange por presuntos delitos sexuales contra dos mujeres), ocurrió lo esencial de la labor profesional de Julian Assange. Por esa labor, el periodista se halla hoy frente a la posibilidad de morir en la silla eléctrica o en la perpetuidad de la prisión.

En 2012, como decimos, Assange se refugia en la embajada ecuatoriana en Londres a fin de evitar su extradición.

El 2 de julio de 2013, el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, revela el hallazgo de un micrófono oculto en la embajada en Londres.

El 13 de agosto de 2015, la Fiscalía sueca cierra por prescripción las acusaciones de acoso sexual y coerción contra Assange. Se mantiene la de violación «en grado menor» hasta el 17 de agosto de 2020. En octubre de ese año, Wikileaks saca a la luz los correos personales del director de la CIA en los que habla de tortura en los interrogatorios a sospechosos de terrorismo y la preocupación sobre el poder de Irán.

El 18 de enero de 2017,  Assange manifiesta su disposición a ir a Estados Unidos si se respetan sus derechos. El día anterior, el presidente Barack Obama había conmutado la pena a la exsoldado Chelsea Manning, quien en 2010 filtró un número récord de documentos secretos a Wikileaks.

El resto lo hizo el servilismo del actual presidente ecuatoriano, Lenín Moreno: el 11 de abril  de 2019, la Policía Metropolitana de Londres  ingresa a la embajada de Ecuador y detiene a Julian Assange a petición de Estados Unidos.

El Partido Laborista británico, por boca de John Mc Donnell, ha reclamado la liberación de Assange.

El padre de Julian Assange, John Shipton, de 80 años, demandó su inmediata libertad y el fin de la persecución judicial y política. Lo hizo en Londres, en un acto al que asistió con su nieta, convocado con el nombre de «Free the Truth» (Liberad la verdad) que la activista sindical  Deepa Govindarajan presidió en la Iglesia de St Pancras, al norte de la capital británica.

La AAJ, con la firma de Vanesa Ramos, presidenta, Luis Carlos Moro, secretario general y Beinusz Szmukler, presidente del Consejo Consultivo del organismo que nuclea a los juristas antiimperialistas, democráticos y comprometidos con los derechos humanos de Norte, Centro y Sudamérica, denunció la grave situación en que se halla Assange, exigió su libertad y condenó el «servilismo» del presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, al someterse a las exigencias del Reino Unido privando a Assange de su derecho al asilo.

https://defend.wikileaks.org/es/2019/04/16/declaracion-de-la-asociacion-americana-de-juristas-sobre-el-arresto-de-julian-assange/

Hay gestiones en marcha para que la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), a través del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, demande a la UNESCO la designación de Assange como Embajador de Buena Voluntad del organismo.

Asimismo, este año Venezuela representará a la región, dentro de la UNESCO, en el llamado GRULAC (Grupo Latinoamericano), razón por la cual las gestiones para promover a Julian Assange al referido rango diplomático se verán favorecidas.

Mientras tanto, denunciamos. Y hacemos nuestras las palabras de Ana Esther Ceceña, presidenta de ALAI (Agencia Latinoamericana de Información): «La dominación tiene nuevas y poderosas herramientas y la sociedad está siendo sometida a procesos autoritarios inéditos por su profundidad y abarcamiento. Nunca había sido más cierto el panóptico carcelario que estudiara Foucault, ni más extendida la lista de anormales a ser vigilados. Por el otro lado, no se explica el autoritarismo sin la rebeldía y ahí están los Anonymous, los Assange, los Snowden y muchos otros sin rostro tratando de hacer saltar los muros y abrir las compuertas del futuro (https://www.alainet.org/es/articulo/202759).

Queda poco tiempo. El 24 de febrero comienza en Londres el juicio de extradición de Julian Assange a los Estados Unidos, ese país que acaba de derrocar a un presidente latinoamericano y de asesinar a un jefe militar de Irán.

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