El veredicto de las potencias: el día que la URSS y los aliados trazaron el nuevo mapa del mundo

Un día como hoy, hace 75 años, concluyó la Conferencia de Yalta, la reunión entre los líderes de la URSS, EEUU y el Reino Unido, que trazó nuevos límites en Europa y el Lejano Oriente. La mayoría de las fronteras determinadas en la conferencia siguen vigentes hasta hoy. Sputnik te cuenta cómo el Viejo Continente pasó a tener la forma actual.

La Conferencia de Yalta se celebró entre el 4 y el 11 de febrero de 1945. Durante esa semana, en Crimea, los líderes de las tres grandes potencias mundiales de aquella época, Iósif Stalin, Franklin Roosevelt y Winston Churchill, decidieron cómo sería el nuevo orden mundial en la posguerra. Las fronteras definidas durante la cumbre trilateral siguen, mayormente, vigentes hasta la actualidad.

La reunión entre los dirigentes de los tres países tuvo lugar solo tres meses antes de la derrota de la Alemania nazi en la guerra y estaba destinada a ser el último clavo en el ataúd de la existencia del régimen nazi y sus cómplices. Para aquel entonces, todos ya estaban seguros de que el nazismo estaba condenado a desmoronarse pronto.

Algunas decisiones sobre los nuevos límites habían sido esbozadas durante la Conferencia de Teherán que se celebró a finales de noviembre de 1943 en la capital persa. Luego, los resultados de la Cumbre de Yalta serían afianzados por el acuerdo firmado durante la Conferencia de Potsdam durante julio y agosto de 1945. De hecho, el establecimiento de las nuevas fronteras en Europa y Asia fue un proceso continuo.

Las negociaciones en Crimea entre los tres líderes fueron uno de los momentos determinantes para el futuro de muchas naciones. Los resultados del trabajo conjunto han demostrado ser exitosos y el mundo sigue aprovechando de ellos. La participación de la URSS jugó un papel clave en la toma de decisiones. Especialmente porque, en gran medida, se trataba de la definición de sus propios límites.

El Reino Unido ya había tenido la experiencia del trazado de fronteras como, por ejemplo, el Acuerdo Sykes-Picot que dividió las zonas de influencia con Francia en Oriente Medio. Estas fronteras siguen siendo la causa de conflictos incluso en la actualidad. La URSS, por su parte, sentó las bases para la creación de Estados naciones en Europa.

Polonia

El país se benefició considerablemente de sus nuevos confines. Antes de 1939, Polonia acaparaba los territorios de las partes occidentales de la Ucrania y la Bielorrusia contemporáneas. Tras la toma de estos territorios por la Unión Soviética, los mismos fueron incorporados en las repúblicas soviéticas correspondientes y siguen siendo partes de estos países hoy.

Estas áreas se llaman en polaco Kresy Wschodnie —tierras fronterizas del este— y algunos activistas reclaman la soberanía de Varsovia sobre ellas incluso en la actualidad. Sin embargo, es importante puntualizar que los polacos fueron minoría en esta zona a la hora de su incorporación a la URSS. La mayoría estaba compuesta por ucranianos y bielorrusos, respectivamente.

El futuro de las fronteras de Polonia fue planteado por los líderes de la URSS, EEUU y el Reino Unido durante las tres cumbres.

Se decidió que Polonia recibiría una compensación en forma de nuevos territorios en el oeste y en el norte que dejarían de ser parte de Alemania y pasarían a ser controladas por Varsovia. La población alemana sería expulsada a territorio teutón. Además, la adhesión aumentó significativamente el litoral de Polonia que antes tenía una pequeña salida al mar.

Estas nuevas tierras polacas fueron denominadas Territorios recuperados porque los nuevos límites de Polonia correspondían a los del siglo X. De esta manera, se creó el Estado nación polaco.

Esta zona que durante siglos formó parte de Alemania fue repoblada con polacos. Las diferencias entre estas dos partes del país son visibles hasta hoy: existe el fenómeno de Polonia A y Polonia B, donde la A es la más desarrollada. Este regalo para Varsovia fue un gesto de generosidad por parte de las tres potencias, pero no todos allí lo valoran.

Yugoslavia

Otro país cuyo destino fue sellado durante la conferencia de Crimea fue Yugoslavia. Se planteaba la posibilidad de la creación del Gobierno Provisional Unificado. No cabía duda de que Yugoslavia sería un solo país. De esta manera, se restauraría el Estado nacional de algunos de los pueblos sudeslavos —eslavos meridionales— que existían antes de la Segunda Guerra Mundial en forma del Reino de Yugoslavia.

Como consecuencia de la invasión nazi, el territorio yugoslavo fue desmembrado en varios pedazos. Algunos de ellos fueron ocupados y anexionados por Alemania y sus cómplices como Italia, Hungría y otros. Fueron creados Gobiernos títeres en Croacia, Serbia y Montenegro. La victoria de los aliados buscó poner fin a esa división y esto es precisamente lo que pasó después de la guerra.

Para respetar los derechos de los pueblos eslavos que componían Yugoslavia, se crearon entidades nacionales, seis repúblicas que constituían la federación. Pero las fronteras no fueron perfectas, por lo cual, cuando estallaron las guerras yugoslavas, el antiguo país se bañó en sangre. Es importante señalar que dichas fronteras entre las repúblicas yugoslavas no fueron establecidas por la Conferencia de Yalta.

En la cumbre que se celebró en Crimea en 1945 solo se discutió el futuro político del país y se sentaron las bases para la Yugoslavia unida. Además, se plantearon cuestiones sobre cómo se verían los límites del país eslavo con Italia y Austria, y el futuro de las relaciones con Bulgaria. Asimismo, en la Conferencia de Yalta, se discutió la situación en los Balcanes en general: el caso de Grecia, de Bulgaria y otros.

En cuanto a Yugoslavia, el país unido —que nació gracias a los acuerdos de los aliados— existió hasta los 90 cuando lamentablemente fue descuartizado por las propias repúblicas que la componían. Mientras tanto, solo se cambiaron las fronteras internas de la antigua Yugoslavia. Los límites de las repúblicas correspondientes con Italia y Austria siguen vigentes hasta el día de hoy.

Lejano Oriente

Pero no solo el futuro de los países europeos estaba en juego durante la cumbre de Crimea. También se planteó la cuestión de las fronteras en Asia. En particular, las concesiones territoriales de Japón a la Unión Soviética. Moscú prometió entrar en guerra contra Japón dos o tres meses después de la capitulación de la Alemania nazi, a cambio de la recuperación de sus antiguos territorios.

En 1904, Japón entró en una guerra contra el Imperio ruso. Como resultado de aquel conflicto armado, Tokio obtuvo el control sobre la parte sur de Sajalín y todas las islas Kuriles. Según el acuerdo firmado por los aliados, estos territorios volverían a formar parte de Rusia.

Fue una decisión muy importante porque los rusos consideran que estas son sus tierras ancestrales. Además, el archipiélago de las Kuriles es de importancia extraordinaria para el país euroasiático porque garantiza el acceso estratégico al océano Pacífico sin depender de otros países de la región.

Hoy en día, Japón reclama la soberanía sobre un grupo de islas de las Kuriles del Sur —Iturup, Kunashir, Shikotán y Jabomái— y lo considera parte de sus Territorios del Norte que, desde el punto de vista oficial de Tokio, son la parte integral de la gobernación de Hokkaido.

Rusia, por su parte, insiste que dichas islas pasaron a formar parte de la URSS como resultado de la Segunda Guerra Mundial, por lo cual sus resultados no pueden ser revisados. La soberanía de la URSS sobre las islas está confirmada por los líderes de los países participantes de la Conferencia de Yalta y Rusia, como el país heredero de la Unión Soviética, es el único dueño de todas las Kuriles.

Conclusión

De vez en cuando suenan voces que buscan redibujar las fronteras de Europa. Por ejemplo, se propone volver a barajar la soberanía de la región rusa de Kaliningrado —que limita con Polonia y Lituania—, el antiguo territorio alemán que fue incorporado en la Rusia socialista tras la Segunda Guerra Mundial. Este planteamiento recibió el nombre de cuestión de Kaliningrado. Pero la disputa no debería existir, a no ser que esas voces busquen socavar la paz en Europa.

Sin embargo, muy rara vez esa gente piensa en las consecuencias perturbadoras que esto puede tener para la seguridad europea, puesto que este proceso puede poner en marcha el mecanismo de reconsideración de todas las fronteras del Viejo Continente, incluidos las de Polonia.

La explicación es simple. La región de Kaliningrado en el pasado fue parte de la Prusia Oriental que fue dividida en dos: una parte ingresó en la URSS, mientras que la otra pasó a ser controlada por Varsovia.

En el caso de Japón, algunos de los habitantes de este país asiático exigen que Rusia devuelva las islas Kuriles. Estas son nada más algunas de las muestras de revisionismo en el país asiático.

No obstante, los intentos de revisar los resultados de la Segunda Guerra Mundial tampoco favorecen a la paz en Asia. En este sentido, es importante respetar las fronteras establecidas por las conferencias de los aliados, incluida la cumbre de Yalta, en cualquier parte del mundo.

Sputnik

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