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Acuerdos de Minsk sobre Ucrania (2014-2015)

l 11 de febrero de 2015 se cumplen 5 años del encuentro en el formato de Normandía, compuesto por Rusia, Ucrania, Francia y Alemania, durante el cual fue firmado el conjunto de medidas encaminado a cumplir los pactos de Minsk, conocido también como el Acuerdo Minsk II, documento que persigue poner fin a los enfrentamientos en el este ucraniano.

Ambos acuerdos (Minsk I y Minsk II) precisan los pasos a seguir para apaciguar el conflicto en la región de Donbás.

Desde abril de 2014 Ucrania lleva a cabo una operación contra las milicias en el este de su territorio donde se proclamaron las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk en respuesta al violento cambio de gobierno ocurrido en Kiev en febrero del mismo año.

Los acuerdos de Minsk, suscritos en septiembre de 2014 y en febrero de 2015, sentaron las bases para una solución política del conflicto, pero no han derivado hasta ahora en el cese de la violencia, cuyo balance la ONU estima en unos 13.000 muertos, además más de 1,3 millones de desplazados.

Además del Cuarteto de Normandía, otra plataforma principal de consultas que busca resolver la crisis en el este ucraniano la constituye el Grupo de Contacto Trilateral (Rusia, Ucrania, OSCE), sus cuatro subgrupos (para cuestiones de seguridad, políticas, socio-económicas y humanitarias).

Desde septiembre de 2014 el grupo de contacto aprobó tres documentos que rigen los pasos a seguir para solucionar la crisis.

El 5 de septiembre de 2014 las autoridades de Kiev y las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk firmaron en Minsk, gracias a la mediación de Rusia y de la OSCE, un documento encaminado a resolver el conflicto en el sureste de Ucrania, (Minsk I) que incluía las iniciativas de paz del presidente ruso, Vladímir Putin, y el entonces líder ucraniano, Petró Poroshenko.

El protocolo consta de 12 puntos y cuenta con un alcance amplio: además de declarar la tregua, así incluía el canje de prisioneros y una serie de acuerdos políticos, en particular, obligaba a Ucrania a aprobar una ley sobre el estatus especial de varias áreas de Donbás.

Según el documento, las partes del conflicto debían deponer inmediatamente las armas, así como garantizar el monitoreo de la frontera entre Rusia y Ucrania y del armisticio por parte de la OSCE.

Otra de las cláusulas incluía la liberación inmediata de todos los rehenes y personas detenidas ilegalmente, la retirada de los grupos armados ilegales, equipos militares, así como mercenarios del territorio de Ucrania, y la aprobación de una ley que hiciera imposible el enjuiciamiento y castigo de personas con los sucesos en Donbás.

El documento preveía el inicio de un diálogo nacional, la descentralización del poder ucraniano, incluida la aprobación por Kiev de una ley sobre el estatus especial de Donetsk y Lugansk, así como la celebración de elecciones locales anticipadas en Donbás.

Las partes también acordaron aprobar las medidas necesarias para mejorar la situación humanitaria en ese territorio y concretar un programa que permitiera impulsar el desarrollo económico de la región.

La última cláusula, número 12, le ofrecía garantías de seguridad a los participantes de la consulta.

Entre los firmantes del documento se encuentran la representante de la OSCE Heidi Tagliavini, el segundo presidente de Ucrania Leonid Kuchma y el entonces embajador ruso en Ucrania Mijaíl Zurabov, así como los líderes de ese momento de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, Alexandr Zajárchenko y Ígor Plotnitski.

El 19 de septiembre de 2014, las partes elaboraron un Memorando para alcanzar la implementación del Protocolo de Minsk.

Las autoridades de Kiev y los representantes de las autoproclamadas repúblicas acordaron una tregua general y la creación de una zona de seguridad de 30 kilómetros a lo largo de la línea de contacto bajo la supervisión de la OSCE.

Cada bando del conflicto debía retirar el armamento pesado (con un calibre de más de 100 milímetros) y los sistemas de artillería con un calibre de más de 100 milímetros al menos a 15 kilómetros de esa línea.

Según el pacto, quedaban prohibidos los vuelos de aviones militares y extranjeros sobre la zona de seguridad.

Durante el transcurso del año 2014 las cláusulas de los acuerdos de Minsk no fueron cumplidas, pero los pasos realizados hicieron que el conflicto se volviera menos encarnizado, así como le brindaron a Rusia la posibilidad de organizar el suministro permanente de ayuda humanitaria a Donbás, medida que permitió evitar una crisis total.

Los días 11 y 12 de febrero de 2015, en Minsk, en medio de una fuerte agudización de la crisis en Donbás, sostuvieron conversaciones los líderes del formato de Normandía, Vladímir Putin, la canciller alemana Angela Merkel y los entonces presidentes de Francia y Ucrania, Françoise Hollande y Petró Poroshenko.

Al mismo tiempo el grupo de contacto para Ucrania editó un documento que tenía como objetivo reducir las tensiones en el este de Ucrania.

Las negociaciones quedaron plasmadas en dos documentos, el primero de los cuales, adoptado por el grupo de contacto, consiste en un conjunto de medidas destinadas a la aplicación de los acuerdos de Minsk.

El segundo documento es una declaración en apoyo al conjunto de medidas encaminadas a implementar los acuerdos de Minsk, adoptados por los líderes del Cuarteto de Normandía.

Según el paquete de medidas para implementar los acuerdos de Minsk, las partes debieron pactar un alto el fuego, retirar todas las armas pesadas a la misma distancia de la línea de separación, a crear una zona de seguridad de 50 a 140 kilómetros y retirar los grupos armados extranjeros.

El documento incluye una reforma constitucional en Ucrania con el objetivo de descentralizar el país, así como establecer el estatus especial de ciertas áreas de las regiones de Lugansk y Donetsk , así como comenzar un diálogo sobre la celebración de elecciones locales en el sureste de Ucrania.

Los expertos coinciden en que los acuerdos de Minsk representaron una oportunidad de solucionar el conflicto en Donbás por vías pacíficas, la cual, pese a las permanentes declaraciones de las partes sobre su fidelidad a esos documentos, no llegó a ser consumada.

Las negociaciones se encuentran en un callejón sin salida debido a la negativa de Kiev de sentarse a la mesa de negociaciones con los representantes de Donetsk y Lugansk, así como sus pretensiones de recuperar el control de la frontera entre Ucrania y Rusia de manera inmediata, antes de realizar la reforma constitucional, aprobar el estatus especial de ciertos territorios y realizar en ellos unas elecciones que cuenten con el control de organismos internacionales.

Kiev rechaza la idea de crear una federación, pues teme que eso conllevaría a nuevos desmembramientos de su territorio, y rechaza la parte política de los acuerdos de Minsk.

La Rada Suprema ucraniana en 2015 aprobó en primera lectura enmiendas constitucionales relativas a la descentralización del poder, que transfieren los poderes financieros del centro a las regiones.

Sin embargo, debido a la inconsistencia de la norma sobre el estatus especial de Donbás, la adopción final de enmiendas a la constitución se pospone de manera indefinida.

El estatus especial de ese territorio, aprobado por la Rada Suprema en 2014, nunca llegó a implementarse, pese a lo cual el Parlamento ucraniano optó por prolongarla en 2018 hasta finales de 2019.

Tras el último encuentro en París del Cuarteto de Normandía, que tuvo lugar en diciembre de 2019, la Rada volvió a prorrogar ese estatus hasta el 31 de diciembre de 2020.

Desde enero de 2015, el Ejército ucraniano realiza un bloqueo del sureste del país, donde se proclamaron las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, al crear puntos de control que restringen el desplazamiento por carreteras, puentes y caminos.

Los observadores de la OSCE sostienen que esa medida conduce a una crisis humanitaria, ya que, en particular, desde 2014 los habitantes de Donbás deben trasladarse al territorio controlado por Ucrania para recibir sus pensiones y otros pagos sociales.

En casos de minusválidos y personas de tercera edad esos viajes mensuales resultan casi imposibles o del todo irrealizables.

De hecho, en los cinco años pasados Kiev no ha implementado ni uno de los puntos de los acuerdos de Minsk, además de intentar de manera bastante burda de tergiversar sus cláusulas y el orden en el cual deben ser cumplidas.

Ucrania mina la efectividad de la labor de paz y el peso del grupo de contacto bajo el pretexto de la «ilegitimidad» de los representantes de Donetsk y Lugansk.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores ruso destacó en 2019 ciertos avances por parte de Kiev en la solución de la crisis de Donbás, relacionados ante todo con los preparativos y la celebración de la cumbre de Normandía, que se consumó el pasado 9 de diciembre en París.

En particular, el 1 de octubre de 2019 Kiev acordó la llamada fórmula de Steinmeier.

Propuesta en 2015 por el entonces titular de Exteriores y hoy presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, la fórmula prevé que la Ley de Ucrania sobre el autogobierno local en ciertas zonas de las regiones de Donetsk y Lugansk, entre en vigor provisionalmente en el día de las elecciones locales en estos territorios, y de forma permanente después de que la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) haya confirmado la validez de estos comicios.

Ese mismo año, con el apoyo de Rusia y la OSCE, se realizó la retirada de las fuerzas y armamento de la línea de contacto en Petróvskoe, Zolotoe y Stanitsa Lugánskaya.

Después de la cumbre de París, Kiev, Donetsk y Lugansk llevaron a cabo el 29 de diciembre un canje de prisioneros, el primer en dos años.

Ucrania entregó a las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk a más de 120 personas, mientras las autoridades ucranianas recibían a 76 personas que se encontraban retenidas en Donetsk y Lugansk.

Rusia sostiene que la crisis en Ucrania solo puede superarse por medios políticos, mediante un diálogo directo entre Kiev, Donetsk y Lugansk.

Moscú seguirá empeñado en lograr el cumplimiento al pie de la letra de todas las cláusulas de los acuerdos de Minsk, en el orden requerido y en toda su magnitud.

Entre los pasos que deben efectuarse se encuentra el cese del fuego, la retirada de fuerzas y armas, la amnistía general, la suspensión del bloqueo económico y humanitario, así como la aprobación de un estatus especial de Donbás mediante la reforma constitucional y la realización allí de comicios locales.

Sputnik

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