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Turquía mueve ficha y cumple con sus amenazas en Idlib

Ankara llevaba más de un mes advirtiendo que no se quedaría de brazos cruzados mientras el Ejército sirio avanzara hacia el noroeste, pero Damasco no le hacía mucho caso. Este jueves las milicias proturcas atacaron la provincia de Idlib.

Por Daniil Pevzner*

Tan solo ayer miércoles el presidente turco, Recep Tayiip Erdogan, expresó su descontento por las negociaciones con Rusia sobre Idlib y amenazó con una inminente ofensiva, pero parecía nada más que un farol para ganar la iniciativa en las consultas.

En la localidad de Neirab, en Idlib, que este jueves se convirtió en el foco de fuertes enfrentamientos, las amenazas de Erdogan ya no se las toman a la ligera.

La emisora Sham FM comunicó que los grupos armados ilegales apoyados por el Ejército turco lanzaron una ofensiva contra las posiciones de las tropas gubernamentales sirias en Neirab, pero encontraron una fuerte resistencia.

Según informó la cadena Al Jazeera, en la ofensiva participaron “las unidades especiales de Turquía, respaldadas por los tanques”.

Por su parte, la cadena Sky News Arabia comunicó que “la artillería turca bombardea las posiciones del Ejército sirio para preparar una ofensiva de tanques”.

RUSIA ROMPE EL SILENCIO

El Centro ruso para la Reconciliación en Siria confirmó que formaciones terroristas lanzaron una ofensiva “apoyada por el fuego de artillería de las Fuerzas Armadas de Turquía”.

Los grupos terroristas lograron romper la línea de defensa del Ejército sirio en la zona de las localidades de Neirab y Qmenas, tras lo cual intervinieron los aviones militares rusos Su-24.

Gracias al bombardeo aéreo ruso, las tropas sirias consiguieron repeler el ataque turco.

De acuerdo con la información del Centro ruso, el fuego de Turquía causó cuatro militares sirios heridos.

Por su parte, el Ministerio de Defensa turco informó de dos militares turcos muertos y cinco heridos, subrayando que estaban en Idlib para garantizar la tregua cuando fueron alcanzados por el ataque aéreo.

Mientras desde la administración de Erdogan echaron la culpa directamente al Ejército de Damasco por la muerte de militares turcos.

El comunicado del Ministerio de Defensa turco asegura que su ataque fue respuesta a la agresión del Ejército sirio, y que logró abatir a más de 50 soldados sirios.

PUNTO MÁXIMO DE TENSIÓN

Hasta enero pasado, Rusia y Turquía parecían llevarse bastante bien en lo que respecta a Siria. Ambos son garantes, junto con Irán, del armisticio decretado a finales de 2016 en el marco del proceso de Astaná, encaminado a lograr una solución del conflicto en el país árabe.

En el marco de esas consultas en 2017 en Siria fueron establecidas cuatro zonas de distensión, tres de las cuales pasaron bajo el control de Damasco en 2018.

La cuarta, que abarca Idlib y zonas de las gobernaciones vecinas de Latakia, Hama y Alepo, sigue fuera del control del Gobierno sirio, su mayor parte fue ocupada por el Frente al Nusra (grupo terrorista prohibido en Rusia).

En septiembre de 2018, el presidente ruso, Vladímir Putin, y Erdogan firmaron en la ciudad rusa de Sochi un memorándum para crear una zona desmilitarizada en la provincia de Idlib.

Según los puntos clave de este documento, Rusia, que apoya desde el inicio del conflicto al Gobierno sirio, se comprometió a impedir que Damasco atacara las milicias en Idlib, mientras Turquía, patrón de los rebeldes del Ejército de Liberación Sirio, también presente en la zona, prometió separar la oposición moderada de los terroristas de Frente al Nusra.

Hasta la fecha, ninguna de las partes ha podido cumplir con lo acordado.

Así, Turquía sigue sin separar a las milicias que respalda del Frente al Nusra, mientras el Ejército sirio ha atacado en varias ocasiones los grupos armados en Idlib.

Rusia insiste en que los ataques de Damasco son respuesta a la agresión de los terroristas, y que en ningún momento Moscú dijo impediría al Ejército sirio luchar contra el terrorismo en su territorio soberano.

Por esa razón no detuvo la ofensiva que las tropas gubernamentales comenzaron en enero pasado para liberar las provincias de Alepo e Idlib de los terroristas y recuperar el control sobre esta zona.

La tensión se agravó a principios de febrero por un intercambio de ataques entre los militares turcos y sirios, después de lo cual Turquía admitió haber perdido a 14 militares y haber abatido a más de un centenar de efectivos sirios, algo que rechaza Damasco.

Tras aquel enfrentamiento, Ankara exigió que el Ejército sirio cesara su operación y llamó a Rusia para que presionara al Gobierno de Bashar Asad hasta conseguirlo.

En cambio, las tropas gubernamentales aceleraron la ofensiva y liberaron más de 600 kilómetros cuadrados en la zona, al tomar el control total sobre la provincia de Alepo, ciudades de Saraqib y Maarat al Numan, allanando el camino hacia las últimas posiciones de grupos armados de Idlib.

EL PEOR ESCENARIO

Entregar el control sobre Idlib a las fuerzas gubernamentales es algo inadmisible para Erdogan, porque supone un fracaso de su política en Siria, pues lleva años prometiendo derrocar al Gobierno de Asad.

Por ello, las fuerzas proturcas atacaron el Ejército sirio en Idlib.

Rusia, que apoya la lucha de Damasco por el control sobre territorio sirio desde 2015, tampoco puede dejar de respaldar a las fuerzas de Asad, razón por la cual envió sus aviones para que frenaran la ofensiva de los terroristas proturcos.

El miércoles, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que una ofensiva militar de Turquía contra el Ejército sirio sería “el peor escenario”, algo lo que estamos viendo hoy.

Las hostilidades de este 20 de febrero podrían desembocar en una nueva crisis en las relaciones ruso-turcas, similar a la que estalló en noviembre de 2015, cuando un caza F-16 de Turquía derribó sobre el territorio sirio un avión ruso Su-24.

El ataque costó la vida de dos militares rusos y una congelación de los lazos bilaterales hasta junio de 2016.

Hasta ahora, ambas partes abogaron por evitar que la situación se repita e intentan mantener las negociaciones y la cooperación bilateral sobre Siria, pero, al mismo tiempo, Estados Unidos parece buscar aprovechar esta situación para mejorar su relación con Turquía.

El martes el presidente estadounidense, Donald Trump, informó que mantuvo una conversación «muy buena» con Erdogan sobre Idlib. Los detalles de la charla no se hicieron públicos, pero este jueves la agencia Bloomberg comunicó, citando a una fuente en Ankara, que Turquía solicitó a EEUU dos sistemas de misiles Patriot para emplazarlos en su frontera con siria y «castigar cualquier futuro ataque de las tropas sirias, apoyadas por Rusia, desde el aire».

No obstante, el Ministerio de Defensa turco desmintió en un comentario a Sputnik este informe.

*Sputnik

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