Venezuela, a un año de la ‘batalla de los puentes’

Con una serie de actos públicos y un documental, el 23 de febrero de 2019 será recordado en Venezuela como la batalla de los puentes, calificativo utilizado para describir los sucesos de ese día en la frontera entre Venezuela y Colombia, cuando un operativo internacional intentó ingresar un cargamento de ‘ayuda humanitaria’ al país.

Por Claudio Fabián Guevara*

La batalla de los puentes, calificativo esgrimido por el periodista francés Romaín Migus, empieza a recortarse en la memoria colectiva de Venezuela como una jornada cargada de simbolismo. Y como tal, ya empieza a generar su iconografía.

Con diversos actos, los movimientos sociales y políticos representados en el Congreso Bolivariano de los Pueblos celebran la victoria popular ante lo que hoy aparece claramente como una «fracasada invasión» de Venezuela a través de la frontera colombiana.

El vicepresidente sectorial territorial de Táchira, Aristóbulo Istúriz, expresó que tal como ordenó el presidente Nicolás Maduro, en la tarde del 23F habrá actos en Táchira, Bolívar y Caracas para destacar el triunfo ante las fuerzas internacionales y sus secuaces internos, quienes «pretendieron engañar al mundo para violentar la soberanía venezolana».

La batalla de los puentes: el documental

Así es el título de un documental del cineasta venezolano Carlos Aizpurúa que rememora los hechos de aquella jornada épica, que este año se incorpora al calendario de fechas patrióticas del país caribeño. Es una revisión visual de un operativo de guerra híbrida que, como pocos, no solo fracasó militarmente sino que también se desinfló precozmente en el interior del sistema internacional de noticias.

El documental de Aizpurúa, realizado en tiempo récord con escasos medios, recoge con imágenes propias y de otros medios en el lugar un relato asombroso.

Son hechos que las audiencias de todo el mundo necesitan conocer para dimensionar el nivel de hipocresía de un montaje militar-informativo que involucró a jerarcas diplomáticos y militares, presidentes de varios países y artistas de fama mundial en una operación que, vista en retrospectiva, es una verdadera estafa.

Venezuela Aid Live: la estafa

En resumidas cuentas, los sucesos de Táchira fueron presentados bajo una absurda matriz noticiosa: Venezuela, en crisis humanitaria, sería asistida por la comunidad internacional con la entrega de un cargamento de ayuda, recolectado a través del concierto Venezuela Aid Live, organizado por el magnate Richard Branson.

Hubo 32 artistas internacionales de renombre que participaron en el fiasco, entre ellos: Alejandro Sanz, Carlos Baute, Carlos Vives, Diego Torres, José Luis Puma Rodríguez, Juanes, Juan Luis Guerra, Luis Fonsi, Maluma y Maná.

Este guión contenía varios puntos sin sentido.

Entre ellos, el cargamento de ayuda humanitaria no sería entregado de manera formal a través de los organismos internacionales correspondientes, sino mediante un conglomerado difuso de individuos y organizaciones no habilitados para el operativo.

Como se trataba de un cargamento no solicitado, Venezuela había adelantado su negativa a recibirlo, pero, aún así, los organizadores insistirían en ingresarlo por la fuerza.

Los organizadores de la asistencia no explicaron nunca porque, en lugar de recaudar fondos para «asistir al país en crisis», no se levantaban las sanciones y el bloqueo que obstruyen la compra regular por parte de Venezuela de medicinas y alimentos. O por qué, en lugar de «regalar mercaderías», no se efectivizaban las entregas de medicinas, alimentos y mercaderías que el país pagó y cuya entrega fue bloqueada.

Sin embargo, las noticias de la prensa hegemónica pusieron en escena el guion. El relato, en resumidas cuentas, mostró la batalla, en los puentes fronterizos, entre los organizadores de la ayuda humanitaria por ingresar los contenedores y la resistencia de la Guardia Nacional Bolivariana que impidió su ingreso.

Participaron del show, entre otros, los presidentes Iván Duque, de Colombia; Sebastián Piñera, de Chile; Mario Abdo, de Paraguay y el autoproclamado Juan Guaidó, de Venezuela. Las noticias se coronaron con la imagen de los containers incendiados, cuya quema el sistema de noticias atribuyó a la «dictadura de Maduro».

¿Qué pasó en realidad en los puentes?

El documental de Aizpurúa muestra con imágenes impactantes e irrebatibles la falsedad del relato noticioso. Pero, además, a un año de los hechos, permite visualizar que los agresores de Venezuela le regalaron al país asediado una nueva fecha patria, y la oportunidad de que sus líderes militares se lucieran en una maniobra defensiva impecable.

La batalla de los puentes muestra un panorama de contrastes morales y políticos.

Del lado colombiano/internacional, la avanzada de individuos que pretendían ingresar por la fuerza el cargamento se constituía de un batallón de irregulares con sus rostros cubiertos (guarimberos, en la jerga venezolana), que arrojaban bombas molotov y proferían amenazas y eslóganes guerreristas. Del lado venezolano, formaciones regulares de la FAB y ciudadanos con el rostro descubierto que resistían al intento de invasión.

Del lado colombiano/internacional, la figura del autoproclamado Juan Guaidó aparece asociada con los elementos del grupo paramilitar Los Rastrojos, que le facilitaron el ingreso ilegal a Colombia. Otro cómplice del operativo, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, aparece mintiendo abiertamente sobre los sucesos. Del lado venezolano, se lucen los jefes militares de Venezuela, Freddy Bernal y Diosdado Cabello, presentes en el frente, con su mezcla inspiradora de militares y políticos, guerreros y oradores, al frente de su pueblo.

Del lado colombiano/internacional, en los foros de la ONU, se muestra al representante de Colombia y al de EEUU (el convicto de crímenes masivos en América Central, Elliott Abrams) defendiendo posiciones jurídicamente insostenibles. Del lado venezolano, el canciller del país, Jorge Arreaza, mostrando documentación fotográfica irrebatible que comprueba que los contenedores fueron incendiados por los guarimberos que avanzaban desde el lado colombiano. Este hecho, central para probar la falsedad del relato mediático, se complementa con el trabajo de The New York Times que también demuestra que los mismos fueron incendiados desde el lado colombiano.

Más impactante aún es la evidencia visual de que los contenedores llevaban alambres de púas, ganchos y otros elementos que permitirían construir dispositivos bélicos caseros

«Un registro de nuestra historia y nuestras luchas»

Carlos Aizpurúa, autor del documental, resalta que permite «visualizar las consecuencias que hubiera tenido para Venezuela este intento de invasión por parte del Imperialismo y sus cómplices». También nos enseña los «errores de la derecha y la relación de la clase política colombiana con el paramilitarismo». Y destaca que, pese a la violencia, la estrategia defensiva de FAB logró que no hubiera ni un solo muerto.

Para Aizpurúa, el documental «es una herramienta extraordinaria de registro, de crónica de nuestras luchas. Es un género que implica una reflexión, una investigación y una propuesta narrativa. Es, además, una herramienta para militar. Es emocionante ver hoy un clásico como la batalla de Chile de Patricio Guzmán, que sigue siendo una referencia de cómo fue la estrategia y el acoso para derribar al gobierno de Salvador Allende, y ver las coincidencias: cómo actuaron ayer y cómo actúan hoy».

Puede ver el documental completo aquí.

*Sputnik

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