Moscú vive medio tranquilo la pandemia de coronavirus

El coronavirus SARS-CoV entró en Moscú a principios de marzo y provocó hasta la fecha 297 contagios en la capital y sus alrededores, llevando a las autoridades a tomar enérgicas medidas de contención. La llegada de la pandemia inevitablemente afectó el día a día de los moscovitas, como en todas partes del mundo, pero la vida continúa con relativa tranquilidad.

La región de Moscú, la más afectada por el covid-19 en Rusia, está en alerta elevada: quedan prohibidos todos los eventos con la participación de más de 50 personas; están cerrados casi todos los centros educativos, sitios culturales y lugares de ocio y se alientan el trabajo y la educación a distancia.

También están suspendidos casi todos los vuelos internacionales, salvo los regulares que conectan a Moscú con otras capitales y los chárter para evacuar a los rusos varados en el extranjero. Además, a partir del 26 de marzo y hasta el 14 de abril, las personas mayores de 65 años o con enfermedades crónicas tendrán que quedarse en casa de manera obligatoria.

A pesar de todas estas medidas, las calles moscovitas no quedaron desiertas, según pudo constatar Sputnik. Tanto en el centro como en los barrios residenciales, hay gente yendo al trabajo (no todos pasaron a trabajar desde casa) y paseando, algunas personas con perros, aunque, eso sí, menos de lo normal. Cada vez más personas llevan todo tipo de mascarillas de protección, pero su uso todavía no es masivo.

Igual en el metro y los trenes eléctricos regionales, los vagones no están tan abarrotados como siempre pero tampoco están vacíos. Muchas personas llevan mascarillas, aunque no la mayoría.

Los últimos datos del Departamento de Transporte de Moscú corroboran las observaciones de esta agencia. Según la autoridad, entre el 2 y el 19 de marzo el flujo de pasajeros disminuyó, aunque no de manera drástica: un 30 por ciento para el metro; un 24 por ciento, para el transporte de superficie; y un 10 por ciento, para los trenes eléctricos.

El uso de taxis y ‘carsharing’ también se redujo, entre un 10 y un 15 por ciento, reseña el Departamento de Transporte. Dos taxistas consultados por Sputnik se quejaron de que últimamente tenían posos pedidos.

Los datos del Gobierno de Moscú revelan que resulta más difícil renunciar a los automóviles privados: desde comienzos de este mes el flujo diario de vehículos en las carreteras de Moscú bajó pero a menor ritmo, solo un 5 por ciento.

PANDEMIA DE SOBRECOMPRA

La incertidumbre en torno a la propagación del covid-19 lleva a los consumidores en el mundo entero a comprar más de lo que necesitan. Moscú no es excepción: hay casos de compra irracional, aunque en general la situación parece estar bajo control.

En un recorrido por supermercados en diversos barrios de Moscú y sus inmediaciones, Sputnik pudo ver estantes casi vacíos de algunos productos, sobre todo trigo sarraceno –muy popular en Rusia– y otros cereales, pastas, carnes y papel higiénico.

Sin embargo, no hay escasez permanente, y parece que depende de muchos factores como la ubicación de la tienda y especialmente la hora: por la noche, cuando la gente vuelve del trabajo, casi siempre es más difícil encontrar ciertos artículos básicos, mientras que por la mañana los mismos estantes pueden estar llenos.

La cadena de supermercados Lenta asegura, a través de carteles colocados en todas partes, que si un producto está ausente hoy, «muy pronto» volverá a aparecer en los estantes. También lo prometen a través de la radio interna.

«No hay ningún déficit de alimentos» en las tiendas rusas, subrayó días antes el ministro de Industria y Comercio, Denís Mánturov. El funcionario explicó que los minoristas rusos tienen suficientes reservas, para al menos dos meses.

Además de afrontar esta demanda elevada, los supermercados tratan de hacer su contribución a la lucha contra el coronavirus.

La misma cadena de tiendas recomienda a los clientes que respeten la distancia de al menos un metro. Con este objetivo junto a las cajas incluso se pintaron unas líneas amarillas.

Una situación similar se observa en las farmacias. En general hay de todo excepto los productos más buscados del momento: mascarillas, desinfectantes de manos, vitamina C y clorhexidina. Los dependientes aseguran que disponen de suficientes existencias pero los clientes compran en grandes cantidades y las agotan en pocas horas.

La recomendación de quedarse en casa y el deseo de evitar lugares concurridos incrementa la demanda de los servicios de comida a domicilio, que se adaptan a las actuales condiciones en las que vive Moscú.

Delivery Club, uno de los servicios más populares de este tipo en la capital y en todo el país, «ya introdujo la entrega sin contacto y, conjuntamente con el agregador de productos de las redes de farmacias Vse Apteki, se prepara para entregar también medicamentos», comentó a Sputnik el servicio de prensa del grupo de compañías Mail.ru Group.

Moscú es la mayor ciudad de Europa, tiene cuatro aeropuertos internacionales, y eludir el coronavirus hubiera sido un milagro. Sin embargo, lejos de entrar en pánico, la ciudad rusa continúa viviendo, aunque un poco en pausa, y siempre bajo el lema «La epidemia no es para siempre».

Sputnik

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