El inevitable fin del pacto OPEP+

«Es el fin, el fracaso”, se limitó a decir a la agencia rusa TASS una fuente en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el 6 de marzo, acerca del resultado de las negociaciones sobre el futuro del pacto OPEP+ firmado el 10 de diciembre de 2016 para estabilizar los precios de crudo mediante el recorte de su producción.

Aquel viernes crucial las partes del pacto, la OPEP y 10 productores independientes, no lograron consensuar un mayor recorte petrolero ni la prórroga del acuerdo. La propuesta de la OPEP era prolongar el pacto hasta finales de 2020 con un recorte adicional de 1,5 millones de barriles diarios (mb/d) a causa de la caída de los precios del petróleo provocada por el coronavirus.

Rusia se opuso a la reducción de bombeo adicional pero estaba dispuesta a prolongar el acuerdo en las condiciones vigentes, es decir, dejando los recortes en un total de 1,7 mb/d que, con la contribución voluntaria saudí, sumaban 2,1 mb/d. Por su parte, Arabia Saudí insistía en una reducción adicional de la producción. Como resultado de la falta del consenso, el 1 de abril expira la última extensión del documento y se quitan las limitaciones de producción  petrolera.

El acuerdo OPEP+, prorrogado en varias ocasiones, según los expertos,  en los primeros dos años cumplió con su misión de reducir la oferta excesiva y estabilizar los precios. Sin embargo, el aumento de extracción por otros productores y la disminución de la demanda junto con los factores políticos, como las sanciones estadounidenses contra Irán y Venezuela, requirieron mucho esfuerzo de los participantes del pacto.

En aquellas circunstancias Rusia logró obtener algunos beneficios al aumentar su producción en la segunda mitad de 2018 luego de que la OPEP+ acordara suplir los volúmenes de petróleo de Irán y Venezuela para no sobrecumplir el pacto.

Según el ministro ruso de Energía, Alexandr Nóvak, en los primeros dos años del acuerdo el país ganó al menos 120.000 millones de dólares.

Y luego parece que Rusia no estuvo tan mal con las condiciones considerando que en diciembre de 2019 la OPEP+ aceptó la propuesta de Rusia de no contabilizar el condensado de gas para calcular las cuotas de producción petrolera.

La negativa de Rusia de aceptar las condiciones de la OPEP+ y el siguiente anuncio de Arabia Saudí de aumentar su propia producción de crudo provocó el desplome de los precios petroleros que ya se iban reduciendo desde enero a causa de la disminución de la demanda provocada por el coronavirus. El martes el precio de futuros de mayo de Brent cayeron hasta 22,74 dólares por barril, una disminución del 65,5 por ciento frente al inicio del año.

El vicepresidente de la empresa analítica Rystad Energy, Bjornar Tonhaugen, sostiene que el impacto del coronavirus sobre las industrias es tan grande que los recortes adicionales de bombeo de crudo no serían suficientes para equilibrar el mercado.

“La bajada de precios petroleros depende de un conjunto de factores. Primero, las discrepancias dentro del pacto OPEP+, la ruptura del pacto, cuando no se logró llegar a un consenso para mantener los precios de petróleo pero lo más importante es la ralentización del crecimiento económico, el riesgo de depresión. Además, muchos países consumidores empezaron a almacenar el petróleo en muchas cantidades, prácticamente agotando sus capacidades”, comentó a la radio Sputnik el experto del Instituto Ruso de Estudios Estratégicos Mijaíl Beliáev.

Según los pronósticos del experto para el futuro cercano, “es poco probable que la OPEP logre acordar mantener los precios” así que en los próximos seis meses el mundo tendrá que soportar los precios petroleros bajos. En cuanto a Rusia, es capaz de sobrevivir ese periodo gracias al colchón de seguridad y el consumo interno.

ESCENARIO INEVITABLE

Hasta el último momento la OPEP esperaba que los países fuera del cártel acepten sus propuestas y el pacto siga su existencia. La víspera de las negociaciones cruciales el secretario general de la organización, Mohammed Barkindo, declaró que no tiene por qué dudar del apego de Rusia. De hecho, el ministro ruso de Energía, Alexandr Nóvak, se expresaba bastante favorable al pacto. Sin embargo, a finales de diciembre pasado no excluyó la retirada de Rusia.

«Creo que este pacto no es eterno… igual tendremos que tomar paso a paso una decisión sobre la retirada tanto para mantener la cuota de mercado como para que nuestras empresas puedan realizar sus proyectos prometedores. Creo que lo estaremos considerando este año también», declaró entonces en una entrevista aunque destacó la eficacia del acuerdo.

Mientras, para algunos actores del sector petrolero ruso el pacto no tiene buena pinta en absoluto.

“Desde el punto de vista de Rusia, el pacto no tiene sentido. Nosotros, cediendo nuestros propios mercados, quitamos el petróleo ruso y árabe barato para abrir el camino al petróleo de esquisto estadounidense de precios altos”, argumentó el portavoz de la rusa Rosneft, Mijaíl Leóntiev, en sus declaraciones a Sputnik.

La ruptura del pacto afecta también los intereses de EEUU y lo demuestra la última conversación telefónica entre los presidentes de dos potencias mundiales. Lo que primero alegró al presidente de EEUU –la tan deseada reducción de precios petroleros– acabó por decepcionarlo. La llamada se realizó por iniciativa estadounidense. Tanto Vladímir Putin como Donald Trump coincidieron en que la situación actual en torno a los precios de crudo no responde a los intereses de Rusia y EEUU e incluso acordaron celebrar consultas a nivel de ministros de Energía.

Para medios occidentales Rusia sacrificó el OPEP+ para castigar a EEUU por sus intentos de poner trabas al proyecto de gasoducto Nord Stream 2 y algunos sostienen que sirvió para expulsar al petróleo estadounidense del mercado.

El viceministro de Energía de Rusia, Pável Sorokin, insiste en que el país tendría que abandonar algún día el acuerdo porque cada nueva prórroga reduce su eficacia. Según el político, una de las consecuencias del pacto es que los productores del petróleo caro pasan a los proyectos de esquisto y los países participantes del recorte petrolero tienen que prolongarlo constantemente.

Además, en la situación actual, cuando la demanda de petróleo disminuye, tiene poco sentido el mecanismo que regula la producción, que se ajustará por sí misma a las circunstancias. También es difícil acatar las reglas cuando otros abusan de ellas  produciendo en cantidades extremas.

SÁLVESE QUIEN PUEDA

A partir de este miércoles empieza un nuevo capítulo en las relaciones de los productores de petróleo en el que cada parte buscará hundir a la otra, según el profesor de la facultad de empresas y económica de la Universidad de Catar Abdessamad al Azani.

“En el futuro próximo el que más sufrirá de la presión sobre el mercado será el sector petrolero de EEUU orientado en la producción de petróleo de esquisto”, comentó a Sputnik el experto.

Al Azani indicó que cada país persigue sus intereses y el aumento de la producción petrolera por Arabia Saudí “provocará la ruina de los productores de petróleo de esquisto, y la ruina de las empresas estadounidenses libera un lugar en el mercado porque hasta ahora le han llevado una porción a los países de la OPEP”.

En tanto EEUU espera resolver el problema de precios petroleros con Rusia y Arabia Saudí centrando los esfuerzos en el diálogo. Mientras Arabia Saudí parece que no renunciará al aumento de petróleo. ¿Y Rusia? Dice que previó la bajada de precios, está preparada y lo sobrevivirá.

Sputnik

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