Cómo China salva el mundo de la propagación del coronavirus

Hoy en día China es el único país capaz de satisfacer la creciente demanda mundial de mascarillas médicas. La propagación de la pandemia se acelerará, y sus consecuencias serán aún más graves si el país asiático deja de suministrar equipo protector, afirma Zhou Rong, experto de la Universidad Popular de China.

Desde el 1 de marzo, China ha exportado 3.860 millones de mascarillas 37,5 millones de conjuntos de ropa de protección, 16.000 ventiladores y 2,84 millones de equipos de prueba COVID-19, según reportó Jin Hai, representante de las Aduanas de China. Los pedidos se enviaron a más de 50 países.

Ahora China produce más de 110 millones de mascarillas diariamente, lo que es 12 veces más que antes del brote de la pandemia. En total más de 38.000 empresas están involucradas en la producción, que es un 1560% más que hace un año. Asimismo, China ha aumentado su producción de pruebas de COVID-19 a 4 millones por día.

«El coronavirus se está extendiendo rápidamente. Las mascarillas chinas y otros materiales antiepidémicos tienen una gran demanda, mientras que otros países parecen no haber alcanzado aún el nivel de producción requerido», indicó a Sputnik Zhou Rong.

Los países europeos esperaban satisfacer la creciente demanda de productos médicos mediante la producción nacional. Sin embargo, la remodelación de las líneas de producción no pudo hacerse muy rápidamente. Además, se necesitaban materias primas y equipo técnico, cuyo déficit no podría cubrirse sin la ayuda de China.

Como resultado, desde el comienzo de la pandemia, China ya ha prestado diversos tipos de asistencia en la lucha contra el coronavirus a más de 100 países.

Varias agencias del Gobierno chino prometieron seguir apoyando a las principales empresas chinas en la exportación de sus productos para apoyar la lucha mundial contra la pandemia.

«Algunas fábricas de mascarillas en China están aumentando su producción, mientras que otras fábricas de otras industrias están cambiando su producción a equipos de protección. Sin embargo, la epidemia en China está bajo control y la epidemia en el extranjero es una emergencia, por lo que los materiales de protección médica producidos en China se exportan», señaló Zhou Rong.

Hasta ahora el experto no ve ninguna alternativa a los suministros chinos.

«En general, si China deja de suministrar mascarillas y otros dispositivos médicos, es probable que la propagación del coronavirus se acelere y el impacto de la pandemia sea aún más grave», declaró el experto.

Diferentes países, diferentes normas

El experto indicó que no hay motivos de preocupación sobre la calidad de los materiales médicos proporcionados por China.

«Señalan la falta de precisión del equipo de pruebas para la enfermedad, la mayoría de las veces debido a su mal uso», detalló.

Explicó que en diferentes países existen diferentes estándares para el equipo médico.

«Las empresas chinas orientadas a la exportación tienen que atender en poco tiempo un gran número de pedidos por todo el mundo con diferentes estándares de consumo. Se enfrentan a diferentes retos cuando, por ejemplo, las normas para las mascarillas del personal médico se aplican a las mascarillas faciales convencionales», afirmó.

Por otro lado, el Gobierno chino prometió reforzar el mecanismo de inspección de la producción para garantizar la calidad de los productos médicos exportados.

China debería ayudar a otros países, incluso a pesar de las críticas de los países occidentales sobre la calidad de las mascarillas chinas y un riesgo de un cierto aumento de casos de coronavirus importados, opina a Sputnik Chen Fengying, experto del Instituto Chino de Relaciones Internacionales Modernas.

«El problema es que los distintos países siguen normas internacionales diferentes. La Unión Europea tiene sus propias normas, mientras que EEUU tiene las suyas. Tales diferencias siempre existen, en este caso también en combinación con las diferentes actitudes de Oriente y Occidente hacia las mascarillas», afirmó.

Sostuvo que en esta situación habría confusión respecto a las normas y la aplicación de las mascarillas.

«Las tensiones y los desacuerdos surgen de un repentino aumento de la demanda del mercado y de la producción acelerada», opinó .

Mientras tanto, Chen Fengying no cree en una segunda ola de la epidemia en China, «porque hemos aprendido las lecciones del período anterior», aunque no descarta la posibilidad de un ligero aumento de los casos, sobre todo importados «ya que hay estudiantes y hombres de negocios extranjeros que están regresando a China».

«De todos modos, cuando otros países se enfrentan a dificultades, creo que China debe seguir ayudándoles», concluyó.

Piratería estadounidense

A raíz de la crisis de salud pública en Occidente, EEUU han iniciado una verdadera guerra por las mascarillas chinas, en la que no se salvan sus aliados más cercanos en Europa y América Latina.

En los últimos días, los medios de comunicación de Alemania, Francia y Brasil informaron sobre varios casos de interceptación de equipos de protección chinos contra el coronavirus destinados a estos países por parte de representantes de EEUU.

En particular, la edición alemana Der Tagesspiegel informó de que las mascarillas encargadas a la policía, los servicios de emergencia y el personal médico de Berlín fueron incautadas por los estadounidenses en el aeropuerto de Bangkok y redirigidas a EEUU.

Francia también acusó a EEUU de interceptar las mascarillas protectoras de China. «Los norteamericanos nos saltaron y nos arrebataron el lote delante de nuestras narices», afirmó Valerie Pecresse, la presidenta de la región metropolitana de Ile-de-France.

Los medios canadienses también han hecho acusaciones contra EEUU. El primer ministro Justin Trudeau ha ordenado revisar estos «preocupantes» informes. Expresó su comprensión de la situación en EEUU, pero según él, la situación en Canadá también es grave. «Tenemos que asegurarnos de que ciertos equipos lleguen a Canadá», afirmó.

Por su parte, los medios brasileños, citando al ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta, informaron de que las empresas locales fueron expulsadas por las empresas estadounidenses de la subasta para comprar medicamentos antiepidémicos chinos.

Como resultado, durante unos días hubo una completa incertidumbre con la compra de 200.000 mascarillas por parte de Brasil. El país latinoamericano se vio obligado a solicitar directamente asistencia internacional. Cuatro países lo rechazaron. China fue la única que le echó una mano.

Los medios occidentales calificaron de piratería las acciones de EEUU en el mercado internacional del equipo protector. En un intento de resolver sus problemas internos, en realidad roban a los aliados. «Esto es inhumano e inaceptable», declaró Michael Muller, alcalde de Berlín.

Sputnik

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