El orgullo de ser comunista contado a mis hijos de siete y cuatro años
Recupero hoy este artículo que ya tuvieron a bien publicar varios medios hace un tiempo. Hoy Gabriel, mí hijo mayor ya tiene 11 años y mí niña Isabela tiene 8 años.
Ha pasado el tiempo y también la vida ha dado muchas vueltas a nivel personal, social y político.
Hoy en cuarentena, en pleno aislamiento en la lucha contra el COVID-19, siguen siendo mis hijos mi motor de vida y mí mayor motivo para continuar luchando por un futuro mejor.
Soy consciente que después de esta pandemia ya el mundo que conocíamos no volverá a ser el mismo, que se avecinan tiempos difíciles a todos los niveles, una crisis profunda del sistema capitalista o incluso una profunda depresión o el colapso del propio sistema.
Así es el artículo:
Cuando mis hijos, o mejor dicho mi hijo el mayor, que tiene ahora siete años, me preguntó sentado al lado de su hermanita de cuatro añitos, ¿papa que es ser comunista?, yo les conté lo siguiente.
Hijitos, un comunista es una persona que piensa que cualquier persona, por el hecho de haber nacido tiene derecho a una vida digna y a tener sus necesidades básicas cubiertas, es una persona que piensa que la economía tiene que estar al servicio del ser humano y no el ser humano al servicio de la economía, es una persona que piensa que tenemos que trabajar para vivir y no vivir para trabajar, es quien considera que la patria es la clase obrera y quién piensa que la solidaridad, la igualdad, la fraternidad, y la justicia social son los cimientos de un futuro socialista.
Se que seguramente ahora no lo habrán entendido, o tal vez el mayor un poquito, pero la semilla está echada y no dudo de que recordarán estas simples palabras, que hoy aún son tan complicadas para ellos.
Me esforzaré como cualquier padre para que disfruten su infancia, intentaré que tengan la inmensa fortuna de que sea feliz y despreocupada.
Mis amores crecerán, y puede ser que en un mañana más cercano de lo que me gustaría, una mujer y un hombre libres, tal vez les estén dando esa misma explicación a mis nietos.
Con todo mí amor para Gabriel e Isabela de papá.