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La hospitalización de Johnson y el vacío de poder en Downing Street

El canciller y primer secretario Dominic Raab está al frente del Gobierno del Reino Unido mientras el primer ministro, Boris Johnson –afectado por el coronavirus–, convalece en un hospital; pero su autoridad y capacidad de acción dependen del consenso del resto del Gabinete conservador cuando el país atraviesa la fase más crítica de la pandemia del covid-19.

Por Lourdes Gómez*

«¿Quién dirige el país en ausencia del primer ministro?», cuestionó Kevin Schofield, director de la plataforma informativa Politics Home. «Inercia o confusión en el Número 10 de Downing Street en este desesperante periodo supone tanto riesgo como el tomar decisiones incorrectas», advirtió por otro lado Catherine Haddon, historiadora del Institute for Government, con sede en Londres.

SIN PLAN DE SUCESIÓN

Las dudas de ambos analistas parten del silencio en la Constitución (no escrita) británica y los manuales ministeriales sobre la vía de sucesión en caso de incapacidad o muerte de un jefe de gobierno. «En medio de lo que el primer ministro describió como ‘la peor crisis sanitaria en una generación’, la ausencia de un plan sobre quién puede hacerse cargo cuando el jefe de Gobierno está incapacitado resulta extraordinario para muchos en este país y el extranjero», agregó Haddon.

Johnson ha sucumbido a la misma enfermedad que intentaba combatir antes de ingresar, «por precaución», en el hospital de St Thomas, el 5 de abril. Encomendó a Raab las riendas –»cuando sea necesario», le dijo–  antes de pasar al día siguiente a la unidad de cuidados intensivos del reputado centro clínico que mira al Parlamento de Westminster desde su ubicación en la orilla sur del río Támesis.

Pero las funciones del dirigente interino son limitadas pese a la gravedad de la situación. «El primer ministro siempre continuará siendo el primer ministro», resaltó Michael Gove, ministro del Gabinete y potencial rival de Raab si su posición interina se alarga en exceso.

Por lo pronto, Raab mantiene su despacho en la cancillería, dejando un simbólico vacío en el Número 10 de Downing, sede oficial de los jefes de gobierno. Tampoco protagonizará la tradicional audiencia semanal con la Reina sobre temas de Estado, que ha sido cancelada durante la crisis personal de Johnson.

SEGURIDAD NACIONAL

El primer secretario de Estado sí está presidiendo el llamado ‘comité de guerra C19’, enfocado en la estrategia contra la pandemia e integrado por los ministros de Hacienda, Rishi Sunak, y de Sanidad, Matt Hancok, además de Gove, quien está actualmente en cuarentena por contagio de un familiar.

El primer ministro interino dirige también las reuniones sobre el coronavirus del comité de emergencia Cobra y podría convocar al Consejo Nacional de Seguridad en caso de amenaza externa. Por otro lado, se mantiene en secreto si controla los códigos nucleares de la flota submarina para no dar pistas a posibles enemigos.

«Es importante tener claridad al 100 por cien respecto a donde recae la responsabilidad de las decisiones de seguridad nacional del Reino Unido», demandó el ex secretario de Estado en Defensa, Tobias Ellwood. Reafirmar la cadena de mando es fundamental porque, según escribió en su cuenta de Twitter, «debemos anticiparnos a adversarios intentando explotar apercibidas debilidades».

Pero la decisión de ir a la guerra o responder a una agresión internacional partiría del gabinete en su conjunto, según recalcó Downing Street. En su nuevo papel de suplente de Johnson, Raab tampoco podrá nombrar cargos ministeriales ni despedir a sus colegas. Todas sus acciones están sujetas al principio del sistema de responsabilidad colectiva del gabinete, que rige por tradición en el gobierno británico.

«El primer ministro me dio una dirección muy clara e instrucciones muy claras en cuanto a la gestión del coronavirus; me pidió que le sustituya mientras sea necesario, pero se aplicarán los principios y las responsabilidades habituales del gabinete», declaró Raab en su primera conferencia de prensa en representación de Johnson.

¿QUÉ HARÍA BORIS?

En la bandeja de los pendientes está la decisión de extender o relajar el «encierro» nacional, introducido el 23 de marzo a fin de frenar la propagación del Sars-Cov-2 restringiendo los contactos sociales e intentando persuadir a los trabajadores no esenciales que se queden en casa. El pronóstico del tiempo anuncia sol y buenas temperaturas en el puente de la Semana Santa y la policía cuenta con el respaldo del Gobierno para dispersar pequeñas o grandes aglomeraciones en parques, playas u otros espacios abiertos.

Escocia y Gales tomaron la delantera y sus respectivo Ejecutivos confirmaron días atrás que el confinamiento se extenderá más allá de las tres semanas iniciales anunciadas por Johnson. La continuidad del ‘cerrojo’ parece inevitable también Inglaterra, aunque Raab ha deferido la toma de decisión hasta recabar más datos del equipo de asesores científicos y médicos antes de someter la polémica al criterio del gabinete.

«Hay un genuinamente potente espíritu de equipo detrás del primer ministro asegurando que los planes que nos instruyó se ejecuten lo antes posible, de esta forma conduciremos a todo el país por el desafío del coronavirus al que nos enfrentamos ahora mismo», defendió el líder interino.

Los analistas coinciden en que los ministros han hecho, de momento, piña con Raab. Pero algunos citan a políticos anónimos para ilustrar las cuestiones que están surgiendo ante los dilemas planteados en las reuniones telemáticas del gabinete: «¿Qué haría Boris? ¿Qué querrá que hagamos? ¿Cómo querrá que nos comportemos?» Todos sueñan con la rápida recuperación del primer ministro.

*Sputnik

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