Más allá del covid-19: la pandemia deja a otros pacientes expuestos a un shock silencioso

La lucha contra el covid-19 drena desde todas las energías de la sanidad española, dejando pocas manos y medios libres para atender a pacientes con otras afecciones, algo que según los especialistas generará muertes evitables y múltiples complicaciones en personas que no contrajeron el virus.

Por Daniel Martín*

Desde el arranque de la crisis los hospitales situaron al coronavirus como su principal prioridad. Las urgencias se llenaron de afectados por covid-19, que coparon las unidades de cuidados intensivos (UCI) y obligaron al cierre de plantas enteras para aislarles.

También se cancelaron consultas, pruebas y cirugías no urgentes, limitándose la atención presencial sólo para situaciones muy específicas, como la de algunos pacientes oncológicos graves.

A todo esto se suma el hecho de que más de 23.000 sanitarios han contraído el virus por el constante desabastecimiento de material de protección, limitando aún más los medios disponibles para atender a los pacientes que no son de covid-19.

«En la mayor parte de hospitales de agudos, como es el nuestro, entre el 75 y el 80 por ciento del hospital está destinado a tratar pacientes con coronavirus. Y sobre todo, lo que es fundamental es que prácticamente toda la UCI está dedicada a ellos», explica a Sputnik el jefe de enfermedades infecciosas del Hospital Vall d»Hebron de Barcelona, Benito Almirante.

Ello no implica que a ningún paciente con necesidades urgentes como «un gran traumatismo, una gran quemadura o problema cardíaco» se les haya dejado de atender, pero a nivel general sí se produce una importante reducción de las capacidades.

«Estamos haciendo todo lo posible por no dejar a nadie de lado, pero estamos seguros en que no se llega igual que cuando dispones de todo el hospital en su conjunto», constata antes de explicar que uno de los principales problemas es la baja disponibilidad de quirófanos: «la cirugía electiva está toda parada y ahora mismo no se realizan trasplantes, pese a que por lo habitual quienes lo necesitan lo hacen de forma urgente».

MIEDO AL HOSPITAL

Además de la falta de medios, Almirante destaca que se está produciendo otro fenómeno que impide ofrecer una atención correcta: cada vez más pacientes tienen miedo de ir al hospital.

«Nos hemos dado cuenta que pacientes neoplásicos, con cáncer, son reacios a venir al hospital por temor a infectarse, aunque les digamos que tienen que hacerlo para ser tratados» apunta.

Este mismo fenómeno es constatado por Daniel Bernabéu, radiólogo del Hospital Universitario La Paz de Madrid y vicepresidente del sindicato médico AMYTS, que cuenta cómo pacientes oncológicos con pruebas programadas directamente deciden que «no quieren hacérselas para no contagiarse».

Según constata este médico, el miedo a acudir al hospital es generalizado, hasta el punto de que en muchas ocasiones el temor a coger el virus puede provocar complicaciones peores.

«Nos estamos encontrando y nos vamos a seguir encontrando con pacientes que se quedan en casa teniendo patologías, y al final llegan a los hospitales cuando están en un estado mucho peor, tanto que incluso con una atención adecuada puede ser complicado sacarles adelante», apunta.

Con su experiencia desde la primera línea de la crisis sanitaria, Bernabéu ve claro que la saturación hospitalaria, la falta de medios y el miedo al virus –además de otras cuestiones, como la inminente previsión de una crisis económica que aumentará el miedo a coger bajas laborales– crean un escenario propicio para que el covid-19 se cobre muchas víctimas colaterales.

«La sensación, por pura lógica, y por cómo se está desarrollando todo esto, es que va a haber un daño colateral importante», sentencia.

CUANTIFICACIÓN DEL DAÑO

Pese a que los sanitarios tienen claro que va a haber un daño colateral por la pandemia, los expertos advierten que será muy difícil cuantificar el impacto. Según las cifras oficiales, España cuenta con 152.500 personas diagnosticadas y 15.200 decesos por covid-19. En frío, estas cifras carecen de la capacidad para ofrecer una fotografía real del impacto de la pandemia.

Por un lado, la falta de test masivos no permite conocer el número real de personas que contrajeron el virus, lo que hace que solo se cuenten como muertes por covid-19 aquellas que fueron testadas positivas. En ese sentido, algunos datos indican que el impacto podría ser mayor del cuantificado.

Según se desprende de los datos de entierros, en la segunda quincena de marzo la Comunidad de Madrid registró 6.600 fallecimientos más que en el mismo del año pasado, una cifra que dadas las 3.400 muertes por coronavirus registradas en ese periodo deja otras 3.200 muertes extra sin explicación aparente.

¿Son atribuibles todas estas muertes extra al covid-19? ¿Son un indicio de una mayor mortalidad ajena al covid-19 por la saturación hospitalaria?

Según publica el diario La Vanguardia, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) detectó un exceso de 5.398 defunciones entre el 17 y el 30 de marzo con respecto a la estimación promedio basada en medias históricas. Esto apunta a que un importante porcentaje de las muertes atribuidas al coronavirus en ese tiempo (7.880) se habrían producido igualmente por causas ajenas al virus, lo que da una idea de la dificultad para cuantificar las víctimas colaterales de la pandemia.

«Va a ser muy difícil de contabilizar el daño. En primer lugar porque ni siquiera se sabe realmente cuanta gente está muriendo del covid-19 y en segundo lugar porque la gente que muere sin haber sido testada pueden tenerlo sin que lo sepamos, pero no haber muerto por ello sino por otras causas, posiblemente agravadas por la falta de atención», apunta Vicente Soriano, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, exasesor de la OMS e investigador especializado en infecciones víricas.

En un sentido similar se expresa Álvaro Rodríguez, Sociedad Española de Oncología Médica: «El hecho de no testar masivamente nos privará de los datos reales, pero de forma absoluta, la situación extrema de muchos departamentos de salud a lo largo de España nos ofrece cifras de saturación hospitalaria (…) que nos permiten suponer la magnitud de esta crisis, a la que habrá que añadir el impacto social, laboral y económico ulterior».

Además de las víctimas colaterales de la pendemia, para no dejar desatendidos a más pacientes en el largo plazo, una vez se relaje la crisis actual los hospitales deberán absorber en los próximos meses todo el volumen de procedimientos pendientes, lo que dibuja un panorama en el que no se vislumbra la posibilidad de descanso para el personal sanitario.

«Nos enfrentamos de nuevo a una segunda de tuerca en la que se nos va a pedir más esfuerzos. Lo haremos por vocación, pero tener a gente cansada y sin recursos trabajando mañana, tarde y noche no es lo ideal», señala Daniel Bernabéu, que recuerda la necesidad de recibir apoyo institucional para permitirles hacer su trabajo y que, en la medida de lo posible, nadie quede desatendido.

*Sputnik

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