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América Latina, el nuevo epicentro mundial del coronavirus

América Latina se convierte en el nuevo epicentro de la propagación del coronavirus. En solo un mes, el número de casos confirmados de COVID-19 en la región aumentó en más de cinco veces y asciende a más de 680.000 personas. La mortalidad entre los latinoamericanos por el coronavirus aumentó más de seis veces.

Brasil ocupa el poco deseado primer lugar entre las naciones latinoamericanas con mayor número de contagiados. En el mundo, queda detrás solamente de Estados Unidos en la cantidad de enfermos. Según los números oficiales del Ministerio de Salud brasileño, de momento, se ha registrado un total de 363.211 infectados y 22.666 fallecidos a raíz del COVID-19. El epicentro del coronavirus en el país es el estado de Sao Paulo, donde los contagiados suman ya 82.161 personas.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, inicialmente minimizó el impacto del COVID-19, llegando a calificarlo como una simple «gripecita». El mandatario ha decidido no implementar medidas de confinamiento de la población y criticó a los gobernadores de los estados que han decidido decretar una cuarentena por cuenta propia. El manejo de la crisis sanitaria llevó a partidos oposicionistas a pidieren ante las autoridades responsables la destitución del presidente.

«Se le oponen los gobernadores estatales, incluidos los que lo apoyaron durante las elecciones presidenciales de 2018. Está también indignada por su posición la parte ‘iluminada’ de la sociedad, como figuras de la ciencia, cultura, educación, políticos prominentes y estudiosos. Piden una acción inmediata. Pero Bolsonaro rechaza estos llamamientos: va a manifestaciones, saluda a sus seguidores, los abraza y pide que no obedezcan a los gobernadores», afirmó a Sputnik Liudmila Okuneva, especialista en Brasil y otros países latinoamericanos del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú.

Brasil, además, enfrenta un problema en el Ministerio de Salud. Desde el inicio de la pandemia de coronavirus, dos ministros han dejado el cargo. Luiz Henrique Mandetta, quien ocupaba el cargo desde la llegada de Bolsonaro al poder, fue destituido el 16 de abril debido a las diferencias con el líder brasileño en el manejo de la crisis del coronavirus. Nelson Teich, renunció al cargo el 15 de mayo, después de menos de un mes, también por no estar de acuerdo con la política sanitaria llevada a cabo por Bolsonaro.

«El exmilitar, (Bolsonaro) se acostumbró a métodos de gestión basados en órdenes. Tanto es así que en el conflicto acerca de las medidas para combatir el coronavirus, Bolsonaro despidió a dos ministros de salud en un mes, quienes abogaron por el aislamiento, la distancia social y otras medidas necesarias para la epidemia», dijo Okuneva a Sputnik.

De momento, el puesto de ministro de Salud está ocupado de manera interina por el general del Ejército Eduardo Pazuello. En su primer acto en el cargo, atendió a un pedido de Bolsonaro y liberó para todos los pacientes del COVID-19 el uso de la cloroquina, un medicamento cuya eficacia en el combate de esta enfermedad no ha sido comprobado científicamente.

En opinión de Okuneva, el presidente tiene un fuerte apoyo de una parte significativamente grande de la población, en particular, de sus capas más pobres.

Estas personas viven allí en condiciones de pobreza extrema y muchas se dedican al pequeño comercio, a la provisión de todo tipo de servicios y a trabajos no regularizados. Desafortunadamente, una gran parte de la población encuentra su sustento en el sector informal de la economía.

«El cierre de la economía para ellos es como la muerte. No tienen opción: o mueren de hambre o del virus. El presidente de Brasil presiona sobre esto. Por supuesto, nadie quiere el caos, el desempleo, pero ¿cómo encontrar un equilibrio? Salvar la economía o salvar a las personas es un dilema extremadamente difícil para todos», apuntó Okuneva.

En cuanto a otros países latinoamericanos, la situación con el coronavirus y las medidas adoptadas para combatirlo varían, pero al igual que en Brasil, una parte bastante importante de la población de estos países vive de la economía informal, lo que significa que para muchas personas, la implementación de una cuarentena estricta significa la pérdida de su fuente de alimentos.

Perú ocupa, detrás de Brasil, el segundo lugar en América Latina en número de casos de coronavirus. De acuerdo con los últimos datos del Ministerio de Salud del país, los infectados son ya 119.959, mientras los muertos ya suman casi 3.500 personas. A diferencia de Brasil, sin embargo, las autoridades de este país impusieron una cuarentena estricta en la región desde el inicio de la pandemia.

En Chile, el Gobierno al principio subestimó al potencial de contagio del COVID-19, pero el 31 de marzo, sin embargo, reconoció que la situación se había vuelto crítica y declaró estado de excepción de catástrofe para hacer frente a la pandemia. Actualmente, según los últimos datos oficiales, el número de enfermos de COVID-19 en el país es 73.997, con un total de 761 muertos.

El pasado 14 de mayo, el Gobierno de Sebastián Piñera impuso una cuarentena total en la capital chilena, Santiago, debido al deterioro de la situación epidemiológica. En las zonas de cuarentena, todas las actividades comerciales e industriales, con excepción de las tiendas de alimentos, farmacias, bancos y hospitales, han sido interrumpidas.

En México, donde el primer caso oficial de infección por coronavirus se detectó el 28 de febrero, el número de casos ya alcanza los 68.620, con 7.394 fallecidos, según los últimos datos de la Secretaría de Salud del país. Las medidas de cuarentena y el aislamiento voluntario adoptadas por el Gobierno mexicano están en vigor hasta el 30 de mayo.

En Ecuador, los casos confirmados supera los 36.000 y las muertes ya suman 3.108. El 16 de marzo, se declaró el estado de excepción en el país. El funcionamiento de todos los establecimientos, con la excepción de aquellos considerados vitales por las autoridades, fueron suspendidos.

A principios de abril, el embajador de Ecuador en Rusia llegó incluso a enviar un llamamiento al Gobierno ruso para que ayudara el país suramericano en la lucha contra el COVID-19.

De acuerdo con una encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de Ecuador, a diciembre del 2019, un 46,7% de los ciudadanos empleados se desempeñaban en el sector informal de la economía, es decir, sin un trabajo oficial permanente ni un salario mensual. Para ellos, un largo período sin trabajar, debido a la cuarentena del COVID-19, puede convertirse en una tragedia.

Sputnik

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