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Las hazañas de los infatigables guardafronteras de Rusia

Interponerse en el camino del enemigo, repeler el primer ataque y luchar hasta la muerte: los agentes fronterizos de Rusia siempre han estado a la vanguardia en cualquier conflicto armado. Sputnik recuerda las hazañas más destacadas de estas unidades militares, a los que se les rinde tributo cada 28 de mayo en el país.

Ni un paso atrás

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, cerca de 170.000 guardias fronterizos protegían los límites de la URSS. Sus puestos y grandes centros industriales e instalaciones de defensa fueron los primeros en ser atacados por los soldados de la Alemania nazi en 1941, cuando dio comienzo el Frente Oriental del conflicto.

Cada unidad fronteriza de la URSS contaba con un contingente de entre 40 y 60 militares. Casi todos ellos perecieron a raíz de los ataques fascistas debido a una serie de razones:

  • falta de armamento;
  • falta de refuerzos;
  • no podían dar ni un paso atrás mientras defendían al país.

A pesar de todas estas desventajas hubo unidades que lograron oponer una resistencia perseverante que la Wehrmacht no esperaba. La hazaña tal vez más destacada en la guerra de la URSS contra la Alemania nazi fue realizada por la unidad fronteriza comandada por el teniente Alexéi Lopatin, que se desplegó en el pueblo de Skomoroji, en la provincia de Leópolis.

Las tropas nazis que se desplazaban a bordo de tanques armados hasta los dientes con piezas de artillería y morteros solían arrasar los puestos fronterizos en un par de horas. No obstante, las fuerzas de Lopatin, con un total de 57 combatientes armados con fusiles de cerrojo Mosin-Nagant y dos ametralladoras Maxim, pudieron resistir la ofensiva nazi durante 11 días y estando completamente rodeadas por las fuerzas enemigas.

Los alemanes se sentían tan confiados que se acercaron a sus posiciones riéndose y cantando canciones sin temer un contraataque. Pero entendieron que sus rivales soviéticos no pensaban rendirse sin dar batalla cuando estos empezaron a disparar contra la primera línea desde una ametralladora.

El 29 de junio del 1941 y tras unos intensos bombardeos con artillería enemiga, solo diez combatientes del grupo de Lopatin seguían vivos. Pero aun así se negaban a rendirse. Para entonces los alemanes ya habían tomado el control de Leópolis.

Los soldados nazis no lograron romper su defensa hasta el 2 de julio. Lo consiguieron tras haber excavado un pasadizo subterráneo hacia un sótano situado en el territorio controlado por las tropas de la URSS y haber explotado allí una bomba. Los cuerpos de los guardias fronterizos de la unidad de Lopatin fueron vueltos a enterrar en 1944, mientras que el propio comandante fue nombrado Héroe de la Unión Soviética a título póstumo.

El enfrentamiento con China por una isla 

Uno de los mayores conflictos fronterizos se produjo en 1969 en la isla de Damanski o Zhenbao. Aquel año China buscó rediseñar su frontera con la URSS, que había sido delimitada a lo largo del río Ussuri, y exigió que el país soviético le cediese 1,5 millones de kilómetros cuadrados de su territorio. Pekín también consideraba que la isla de Damanski debía pertenecerle a él y no a la URSS. Inicialmente los chinos salieron al hielo del río sosteniendo carteles, pero después de eso su protesta se tradujo en un enfrentamiento armado en cuyo transcurso los activistas utilizaron palos y navajas.

Los guardias fronterizos de la URSS lograron expulsar a los infractores sin recurrir a las armas. Pero en la noche del 1 al 2 de marzo, la situación volvió a escalar considerablemente después de que los soldados de China llegasen y se atrincherasen en la isla.

A su vez, la URSS envió al lugar de los hechos a dos grupos de un total de 30 soldados. Con la orden de no ser los primeros en abrir el fuego, este contingente se acercó a las posiciones de los chinos sin suministrar cartuchos en los cargadores de sus armas. El primer grupo se aproximó por delante y, el segundo, por detrás de las posiciones chinas. Los soldados del país asiático abrieron fuego sin avisar y mataron a balazos y casi a quemarropa a siete guardias comandados por el teniente mayor Iván Strelnikov.

Los refuerzos soviéticos a bordo de los vehículos blindados llegaron en un par de horas. En aquel enfrentamiento la URSS perdió a 31 militares, mientras que los fallecidos entre el Ejército chino, según diversas estimaciones, ascendieron a 150.

Pasadas dos semanas, en la mañana del 15 de marzo, los chinos volvieron a atacar a Damanski con morteros y artillería. Sus fuerzas, que superaban a las de la URSS en número de soldados, pudieron tomar el control de la isla. A su vez, los guardias fronterizos de la Unión Soviética, apoyados por las unidades regulares del Ejército Rojo y armados con la artillería, los morteros y los sistemas múltiples de lanzamiento de cohetes Grad, literalmente borraron de la faz de la tierra al contingente chino desplegado en Damanski.

En el otoño del mismo año, la URSS y China llegaron a una tregua y acordaron conservar la frontera tal y como estaba dibujada en el momento de las negociaciones. Cuando el hielo en el río Usuri empezó a derretirse, los guardias soviéticos ya no pudieron alcanzar la isla, por lo que los soldados chinos volvieron a controlarla. Finalmente, este territorio fue transferido a China en 1991.

Combates en Afganistán y Chechenia 

La misión cumplida por los guardias fronterizos soviéticos en Afganistán consistió en fortalecer la seguridad en la frontera de ese país con la URSS y crear una zona de amortiguación que protegiese los territorios colindantes de un posible ataque de los muyahidines. Antes de que las tropas soviéticas ingresasen en Afganistán, un grupo de guardias fronterizos liberó de los terroristas a varias regiones norteñas del país situadas a unos 15 kilómetros de la frontera con la URSS.

En la etapa final de la guerra, entre mayo de 1988 y febrero de 1989, su contingente protegió un corredor de seguridad que el 40 ejército de la URSS utilizó para retirarse del país asiático. Las fuerzas fronterizas soviéticas fueron las últimas en abandonar Afganistán. Durante diez años de conflicto, de los 60.000 efectivos que estuvieron desplegados solo 419 efectivos perdieron la vida. A su vez, mataron a 41.000 muyahidines.

Los guardias fronterizos también participaron en el conflicto checheno. Desde junio de 1995 sus fuerzas pasaron a controlar la frontera administrativa de Chechenia con Ingushetia y Daguestán. Se desplegaron en las regiones más peligrosas; aquellas que los separatistas utilizaban para transferir armas, dinero y mercenarios a los puntos calientes.

En aquel año las bandas atacaron la aldea de Ziberjali para capturar las armas y las municiones. Los guardias fronterizos dieron combate a estos grupos armados, cuyo contingente los superaba en número. Si bien los separatistas asesinaron a cuatro combatientes, tuvieron que retroceder bajo la presión ejercida por las tropas gubernamentales de Rusia.

Los partidarios del primer presidente checheno, Dzhokhar Dudayev, trataron con una crueldad particular a los guardias fronterizos presos. En 1995, en la aldea Assinovskaya, los terroristas torturaron y luego asesinaron brutalmente a tres soldados rusos después de lo cual desfiguraron sus cuerpos.

Para liderar las operaciones particularmente complejas Rusia creó unas unidades especiales conocidas como Sigma que formaron parte de sus servicios fronterizos. Una de sus sedes se situó en la ciudad rusa de Krasnodar. Fueron los combatientes de Sigma quienes garantizaron la seguridad durante la llegada a Moscú de Zelimkhan Yandarbiev, sucesor de Dzhojar Dudayev, para entablar una ronda de negociaciones.

Sputnik

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