Senadores alertan a Iván Duque: entrega la información sobre militares de EEUU o enfrenta un juicio político

Senadores colombianos aplauden la decisión de un tribunal de su país que ordena al presidente Iván Duque frenar las operaciones militares de Estados Unidos en Colombia y entregar al Senado información sobre la brigada élite que opera en el país. Senadores advierten que, de no acatarse esta orden, el presidente se arriesga a un juicio político.

Por Karen Méndez Loffredo*

Los 25 senadores que demandaron al Gobierno colombiano por el ingreso de militares estadounidenses a territorio colombiano celebran el fallo que este 1 de julio emitió el Tribunal Administrativo de Cundinamarca que ordena al Gobierno del presidente Iván Duque frenar las operaciones militares estadounidenses y enviar al Senado «toda la información y antecedentes relacionados con el ingreso, llegada y permanencia» de la Brigada de Asistencia de Seguridad del Ejército de Estados Unidos.

«Es muy importante que se haya producido esta decisión de la justicia colombiana porque muestra que en Colombia hay fuerzas para derrotar el intervencionismo y la agresión militar», sostiene Iván Cepeda, senador del partido Polo Democrático Alternativo y uno de los que interpuso la demanda.

Desde el partido Alianza Verde también saludan esta decisión. El senador Antonio Sanguino, quien integra el grupo de senadores que interpuso la tutela ante el tribunal colombiano, asegura que el Gobierno no cumplió con los pasos constitucionales cuando autorizó la llegada de la Brigada de Asistencia de Seguridad del Ejército de Estados Unidos, un cuerpo élite entrenado en la base Fort Benning (Georgia, EEUU) y que ha participado en misiones en países africanos y en Afganistán.

«Cualquier presencia de tropas extranjeras en Colombia, como lo establece la Constitución, debe ser autorizada por el Senado de la República. Una decisión de esa naturaleza, que compromete la soberanía y la integridad territorial de Colombia no es una decisión cuya competencia recae solo en el Ejecutivo, en el presidente, sino que debe estar acompañado de un concepto del Consejo de Estado y de un aval del Senado de la República, y ninguna de esas dos condiciones ha cumplido el Gobierno Nacional. El presidente de la República lo hizo de manera unilateral y no conocemos ningún acuerdo específico que le de piso jurídico a la presencia de tropas extranjeras en nuestro país», explica Sanguino.

El Gobierno asegura que no requería ninguna autorización del Senado porque los militares estadounidenses no van a desarrollar «actividades militares» y que solo van a «colaborar y asesorar» en la lucha contra el narcotráfico. Además, precisan, que la llegada de esta brigada está sustentada en el acuerdo militar que suscribió Colombia con Estados Unidos en 1952.

«Nosotros no somos tontos ni ignorantes. Los acuerdos de cooperación que tiene Colombia con EEUU en ningún caso establecen la presencia de miembros o personal militar en territorio colombiano y una cosa es la cooperación en general, técnica, financiera y otra es la presencia de una unidad militar del Comando Sur de EEUU en Colombia, una unidad militar que tuvo una presencia bastante discutible en países como Afganistán y otros países en donde hay conflictos bélicos de relativa importancia. No estamos hablando de unas damas grises, estamos hablando de una unidad militar que, además va a estar en zonas de conflicto, en zonas de violencia y en zonas fronterizas con Venezuela. Solo falta leer el capítulo de Bolton para darse cuenta de que el tema de unas hostilidades y una presión hacia Venezuela, con el riesgo de un conflicto bélico, ha estado gravitando en la política exterior de Colombia y en la política exterior de Estados Unidos», resalta Sanguino.

¿Objetivo Venezuela?

La Brigada de Asistencia de Seguridad del Ejército de Estados Unidos, que por primera vez trabaja en un país latinoamericano, llegó a Colombia a inicios de junio, rodeada de un fuerte hermetismo, y apenas dos meses después de que Estados Unidos acusara a Maduro por narcotráfico y ofreciera una recompensa de 15 millones de dólares por su captura.

«Ni el Gobierno colombiano ni el presidente informaron al país de esto, sino que se supo por un escueto comunicado de la embajada de EEUU en Colombia, que sustituía al poder Ejecutivo, y simplemente se nos notificaba a los colombianos que estaría llegando al país una brigada que había estado ya en otros países y que solamente vendría con el objetivo, supuestamente, de asesorar al Ejército Nacional en tres zonas del país para enfrentar el desafío del narcotráfico. Cada uno de los aspectos de ese comunicado es más absurdo que el anterior y, por lo tanto, lo que nosotros advertimos desde el principio es que ahí lo que había era una coartada para excusar una serie de acciones y operaciones de consecuencias imprevisibles», indica Cepeda.

Según precisan medios colombianos, la brigada militar estadounidense estará desplegada en Tumaco, Nariño, al suroeste del país; en La Macarena, en el centro de Colombia y en Norte de Santander, fronterizo con Venezuela. Son muchas las voces que desde Colombia alertan que se estaría fraguando una posible agresión militar contra Venezuela.

«Incluso en una entrevista en la revista Semana la propia canciller Claudia Blum dijo que la prioridad de Colombia era derrocar a Maduro, entonces uno no entiende cómo la política exterior de un país como Colombia, cuya Constitución le exige al Gobierno respetar el principio de soberanía nacional y de autodeterminación de los pueblos y acatar el Derecho Internacional, se proponga como prioridad de su política exterior derrocar el Gobierno de un país vecino. Además de eso, una y otra vez, los funcionarios del Gobierno dijeron que ninguna opción estaba descartada, y ninguna opción incluye una imposible intervención militar», recuerda Sanguino.

«Pero no solo se ha dicho, sino que el concierto humanitario, el cerco diplomático que lideró el presidente Duque en persona el año pasado, la deserción de aproximadamente unos 1500 miembros de la Guardia Nacional venezolana por invitación de Colombia hacia territorio colombiano, el reclutamiento de más de 300 de esas personas para operaciones mercenarias, con mercenarios estadounidenses desde territorio colombiano habiendo sido previamente entrenados sobre Venezuela y Maduro, las tres lanchas artilladas que extrañamente se desataron en el río Meta y terminaron en territorio venezolano 300 kilómetros adentro, sin tripulación a bordo, son hechos que indicarían que la presencia de esta brigada no es un asunto fortuito ni una casualidad ni está desconectado de una situación que tiene un riesgo enorme de derivar en un conflicto bélico», alerta Sanguino.

Estos senadores señalan que una agresión contra Venezuela no solo afectaría a este país bolivariano, ya sumergido en una delicada situación económica y social por el bloqueo impuesto por Estados Unidos, sino que impactaría a toda América Latina, una región que en 2014 se proclamó territorio de paz.

«Esa es una situación que no vale la pena ni siquiera considerar porque puede tener consecuencias que son impredecibles por lo catastróficas que pueden ser. Hoy ya no existen conflictos armados bilaterales, hoy lo que hay son conflictos armados multinacionales, como es el caso de Siria o de tantos otros países en los que comienza por un asunto interno, de confrontación de fuerzas políticas nacionales y termina convertido en un escenario en el que hay potencias internacionales enfrentadas. Ahora, no es un secreto que hay una disputa por el petróleo en el mundo y en particular por las reservas petroleras en Venezuela, solo para mencionar un elemento que puede convertirse en un detonante de una situación de confrontación militar», indica Cepeda.

El senador Sanguino alerta las consecuencias negativas que traería para Colombia un escenario de este tipo.

«Nos meteríamos en un conflicto binacional. Además, nosotros tenemos organizaciones armadas, ilegales, guerrilleras y neoparamilitares en la frontera y al otro lado de la frontera. Nosotros no hemos podido resolver nuestra guerra interna como para que internacionalicemos nuestro conflicto o las violencias que aún no hemos resuelto. Hay 128 estructuras ilegales que hacen presencia la frontera entre Colombia y Venezuela. Si a eso, además, le adicionas la presencia de un contingente estadounidense, imagínate. Las intervenciones estadounidenses sabemos cómo comienzan, pero no sabemos cómo terminan, y además de eso estamos en presencia de una frontera terrestre de más de 2.000 kilómetros, que compromete a cinco departamentos de Colombia, 35 municipios del país, selvas, montañas, serranías, en fin, esto es meternos a jugar con candela y el que más se quemaría en este caso sería Colombia», advierte Sanguino.

En varias ocasiones el Gobierno colombiano ha negado que se esté utilizando su territorio para agredir a Venezuela. Sin embargo, estos senadores colombianos y otras voces desde distintas parte del mundo, aseguran que los hechos en el terreno indican otra cosa.

«Nosotros no hemos dicho que esté por producirse una invasión militar a Venezuela, eso lo ha dicho el señor Bolton en su libro. Él escribió un capítulo en el que detalló de manera bastante anecdótica, como si se tratara de un asunto cómico, cómo en conversaciones con el presidente Trump esa posibilidad se había estado discutiendo. Pero más allá de ese asunto, lo que es real es que en este momento tenemos una flota de la Marina estadounidense en el mar Caribe, tenemos a estos militares que están en tres puntos de la geografía nacional, entre ellos, en la frontera con Venezuela, y tenemos el hecho de que hace unas semanas se dio a conocer una incursión de un grupo de mercenarios, entre los cuales había dos estadounidenses. Entonces, con esto lo que estoy señalando es que se está conformando un escenario en el que cualquier hecho puede desencadenar por la presencia de todo este entorno militar una confrontación o una tensión que puede desatar una espiral que llega a un punto de no retorno, como ha ocurrido tantas veces en este tipo de situaciones en los que se dice que no va a haber intervención y en la práctica se termina generando condiciones que terminan en eso», precisa Cepeda.

Atentado al Acuerdo de paz

Además del conflicto regional que podría provocar una agresión a Venezuela, el senador Cepeda también denuncia que la presencia de esta brigada militar estadounidense en territorio colombiano pone en riesgo el Acuerdo de Paz que alcanzó Colombia en 2016, después de más de 50 años de guerra interna.

«Estos militares estadounidenses van a sitios donde se debería estar implementando en este momento el Acuerdo de Paz que fue suscrito en 2016, es decir, a las zonas donde deben ser privilegiadas políticas de paz, que significan políticas de desarrollo rural, reforma agraria, construcción de infraestructura para que esas poblaciones rurales, que han estado históricamente sometidas a la violencia, puedan desarrollar una vida de bienestar y dignas. El hecho es que en este momento estamos constatando todo lo contrario, es decir, la presencia de tropas extranjeras que vienen a asesorar al Ejército colombiano no en políticas de paz, sino en acciones militares con las que se va a acompañar la erradicación forzada de los cultivos de coca, pues, obviamente es una posibilidad no de consolidar la paz sino de volver al conflicto armado, así que esto es un atentado contra el proceso de paz, un nuevo atentado que hace este Gobierno por destruir el proceso que se ha venido adelantando», denuncia Cepeda.

Para muchos, el ingreso de militares estadounidenses en Colombia un año después de que Donald Trump responsabilizara a Iván Duque por el incremento del narcotráfico en Colombia, también explica varias cuestiones.

«Duque ha hecho lo que hace rato no ocurría en Colombia, que es desarrollar una política absolutamente genuflexa y entregada a los intereses de Trump, ni siquiera de EEUU, sino a los intereses de Donald Trump. No hay un asomo de soberanía, de dignidad nacional en la relación de Duque con el Gobierno de EEUU y en particular con el presidente Trump. Es una actitud de absoluta docilidad, pero, además, la política antinarcóticos de Colombia es una réplica de la política antidrogas de EEUU. Duque nos quiere condenar al pasado volviendo con las fumigaciones con glifosato, trayendo personal estadounidense, insistiendo en una sustitución forzosa de los cultivos de uso ilícito, descargando todo el peso de la política antidrogas en los eslabones más débiles que es en el consumidor y en el pequeño cultivador de hoja de coca. Las recientes cifras de Naciones Unidas indican que ha habido una reducción del 8% del área cultivada de coca, pero que ha habido un aumento de la producción y exportación de cocaína, es decir, que estamos equivocándonos en la estrategia de guerra contra las drogas y, en este caso, la guerra contra las drogas es un pretexto para traer asesores y personal militar estadounidense y elevar el nivel de violencia y confrontación que vive el país», insiste Sanguino.

Y mientras aumenta la polémica por la presencia de estos militares estadounidenses en territorio colombiano, el tiempo corre en contra de Iván Duque, a quien la justicia le dio 48 horas, después de la notificación del fallo, para enviar al Senado un informe sobre la presencia militar extranjera en su país.

«Esto no es una republiqueta bananera, esto es una Nación, que tiene una Constitución, una institucionalidad y eso no se lo puede saltar el presidente a no ser que quiera arriesgarse a un juicio político en el Congreso de la República» alerta Sanguino.

*Sputnik

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