De la reserva fraccionaria a la contribución refleja

Para algunos lectores lo relativo a la Reserva Fraccionaria es un asunto conocido; per no lo es para la gran mayoría. Y es para la mayoría endeudada por los capitalistas que está dirigido este escrito.

Por Jorge Luis Oviedo

Además, es importante que nos pongamos dudantes o dudosos, porque es lo opuesto de dóciles, creyentes, obedientes.

Así que debemos estar siempre inconformes con las justificaciones que se dan sobre ¿por qué se toman decisiones inconsultas, especialmente, en asuntos que nos afectan a todos, tal es el caso de la producción de alimentos, bienes y servicios con su correspondiente medio de intercambio o distribución: el dinero?

Veamos primero qué es la Banca de Reserva Fraccionaria y luego, nuestra propuesta, la Contribución Refleja.

¿En qué consiste la Reserva Fraccionaria?

La reserva fraccionaria es un mecanismo que permite a los bancos comerciales obtener ganancias prestando la mayor parte de los depósitos de sus clientes, mientras que solo una pequeña fracción de estos depósitos se almacenan (o garantizan) como efectivo real y están disponibles para su retiro (en el Banco Central, correspondiente), en el caso que el banco quiebre.

En términos prácticos, este mecanismo, que se permite a los bancos privados, genera dinero de la nada,  al utilizar la mayor parte de los depósitos bancarios de sus clientes para prestarlo a otras personas; y aprovechar, luego, la circulación del dinero a través del sistema financiero.

En otras palabras, los bancos deben guardar o garantizar en su contabilidad, un porcentaje mínimo (una fracción) del dinero que se deposita en sus cuentas financieras; lo que significa que pueden prestar el resto del dinero. Cuando un banco hace un préstamo, tanto el banco como la persona que pide prestado el dinero cuentan los fondos como activos, duplicando la cantidad original en un sentido económico.

Esta moneda luego se reutiliza, es reinvertida y se vuelve a prestar varias veces, lo que a su vez conduce al efecto multiplicador, y así es como la banca de reserva fraccionaria «crea dinero nuevo” de la nada, prácticamente, por medio de los préstamos (deuda).

Los préstamos y la deuda ( así como el sentimiento de culpa y el pecado original en el Cristianismo) son parte integral del sistema bancario de reserva fraccionaria y, a menudo, requieren que el banco central ponga en circulación más moneda nueva (bonos, algo que, por ejemplo está ocurriendo durante la actual pandemia. USA ha emitido a través de la Fed $5.2 billones, Europa otra cantidad enorme), por lo que los bancos comerciales pueden proporcionar retiros e incrementar la circulación. Cuando las emisiones son excesivas, se produce inflación. Ya se sabe la «moneda» vale menos. Cuando la realidad es que se trata de reducir la capacidad de compra o acceso a bienes a la mayoría de personas. Algunos pequeños y medianos poseedores reducen su capacidad de “competencia” y se suicidan, otros venden a precio de gallo muerto, otros más logran algún acuerdo y son absorbidos por alguna empresa mayor o, sin son más afortunados, puede ser que formen parte de algún consorcio y sobrevivan a los oligopolios que son, como el tiburón, en la escala de los depredadores marinos.

La mayoría de los bancos centrales también se desempeñan como agencias reguladoras que determinan, entre otras cosas, el requisito de reserva mínima (encaje bancario).

Este mecanismo bancario es el que usan y además se impuso a las instituciones financieras de la mayoría de los países. Está presente en los Estados Unidos y en muchos otros países de “libre comercio” o, más exactamente, con muy poca regulación para los bancos y el sistema financiero, en general.

¿Cuándo surgió  la banca de Reserva Fraccionaria?

La banca de reserva fraccionaria surgió, oficialmente, alrededor de 1668, con el “Riksbank de Suecia, el primer Banco Central del mundo; aunque ya se habían utilizado formas primitivas de banca de reserva fraccionaria de parte de banqueros «visionarios» o atrevidos.

La idea de que los depósitos de dinero pueden crecer y expandirse; y estimular la economía a través de préstamos o nuevas deudas, pronto se hizo popular entre los banqueros, con muy sobrada razón contable.

“Tiene sentido, dijeron, utilizar los recursos disponibles para fomentar el gasto en lugar de acumular dinero en una bóveda”, mientras se relamían los bigotes tintos

Y así fue cómo los banqueros corrigieron la creación imperfecta de los dioses. Y es natural. Ni uno sólo de los dioses era experto en especulación financiera ni propaganda.

Los dioses eran artistas, creadores de cosas como cualquier artesano. Algunos, según se refiere en el Popol Vuh, incluso, experimentaban, porque no eran perfectos como muchos creen. Por ejemplo, el relato de creación en la tradición maya-quiché tuvo tres intentos (a lo mejor de allí viene aquello que repiten muchos: “a la tercera es la vencida”). Bueno, los dioses maya-quiché, fabricaron primero, unas parejas de barro; pero las lluvias del trópico convirtieron el barro en lodo (algo muy poco probable en los áridos territorios donde surgió el Judaísmo); pero los dioses no se desanimaron y, entonces, hicieron como el creador de Pinocho, usaron madera y armaron varias parejas. Pero ya saben, en la temporada seca, entre marzo y abril sobre todo, el fuego es voraz por estos lares de “eterna primavera”, y la madera buen combustible. Ya sabrán qué pasó; pero no todos se quemaron, algunos lograron subirse a la copa de los árboles y desde entonces viven allí convertidos en monos. Así que hubo un tercer intento y las primeras cuatro parejas fueron hechas de maíz.

Volvamos al ingenioso universo  de los dioses terrenos: los banqueros.

Así, pues, los banqueros encontraron un mecanismo para multiplicar las ganancias con un artilugio «creativo» y, sin esfuerzo físico, de su parte. Por ello vale la pena la siguiente cita que seguramente les sirvió para inspirarse, aunque no a los suecos, pero sí en USA:

“Toda persona es rica o pobre según el grado en que pueda disfrutar de las cosas necesarias, convenientes y agradables de la vida. Pero una vez que la división del trabajo se ha consolidado, el propio trabajo de cada hombre no podrá proporcionarle más que una proporción insignificante de esas tres cosas. La mayoría de ellas deberá obtenerlas del trabajo de otros hombres, y será por tanto rico o pobre según sea la cantidad de ese trabajo de que pueda disponer o que sea capaz de comprar. ” Párrafo primero del Capítulo 5, del Libro Primero de Adam Smith. “La Riqueza de las Naciones”.

Esta es la idea que subyace en este mecanismo. Se trata de hacer con dinero creado de la nada (sin ningún respaldo real) que la gente consuma o invierta y así volver dinámica la Economía ( según la teoría), es decir, que el rebaño o la endeudada servidumbre trabaje duro, que sude, se empolve, enlode; se moje el culo para pescar, pero los mejores filetes los disfruten, con un buen vino, claro está, los banqueros o algún acaudalado industrial de las armas o los fármacos o los medios corporativos…

Reitero, se trata de una especie de lotería. En la que el préstamo es el premio que se recibe por adelantado y, el sorprendido ganador, queda atado por mucho tiempo o el resto de su vida; y así se vuelve parte del inmenso rebaño de endeudados que, con sus pagos puntuales (porque hay que ser obediente), sostienen a esa élite financista (es mejor que financiera, porque rima con fascista) que, acaso, represente la cien milésima parte de la población mundial: 75 mil «indebidos cabrones», más o menos.

De allí la falacia impuesta de que nadie puede prescindir del Crédito o los préstamos. Similar a aquella otra que dice: «nadie escapa de los impuestos y la muerte».

Pero sigamos el hilo.

La práctica ha demostrado que este mecanismo de creación del dinero es lo que ha llevado a una acelerada desigualdad de ingresos a las personas o, en sentido práctico, a una desigual distribución de los bienes y servicios que se obtienen con el sudor, la sangre a veces, la precariedad de obreros, campesinos, operarios, pescadores, conductores, mecánicos, albañiles, jardineros…

Así, unos pocos, expertos en artilugios de especulación financiera son los grandes acumuladores de “riqueza” y no precisamente, los Estados (en abstracto) y mucho menos: La Sociedad como sinónimo de la mayoría o la totalidad  de la Población.

¿Qué pasó, entonces?

Después de que Suecia tomó medidas para que la práctica fuera oficial, la estructura de la reserva fraccionaria se afianzó y se aplicó en otros países.

Así, en USA, el mayor impulsor del capitalismo, se crearon dos bancos centrales privados y con fin de lucro (no podía ser de otra manera de acuerdo con el “destino manifiesto”). El primero en 1791 ( ya se habían lavado el polvo y el lodo de la guerra de independencia y, además, habían recobrado la cordura los lisiados en combate). El otro en 1816; y ambos fracasaron; pese a haber sido creados por el Congreso de la Federación.

Lo que no fracasará, décadas más tarde, es la anexión de más de la mitad del territorio de México. Pero eso es parte de otra historia del destino manifiesto.

Debemos recordar de nuevo otro olvido de los dioses, incluidos el de los judíos (acusados normalmente de usureros. Entre ellos se encuentra W. Shakespeare con su Mercader de Venecia. Eran los albores del capitalismo y no habían surgido aún esos artilugios que jamás poblaron la mente de los alqumistas; pero sí tenía ya, larga y abusiva tradición, el interés sobre el dinero.

Así que allí tenemos a políticos decidiendo la creación de los bancos centrales; pero solo después de que aparecieran los bancos comerciales.

¿Y qué ocurrió en USA?

¡Poca cosa!  La guerra de independencia (aunque muy patriótica) había dejado deudas; y eso es más grave que los muertos para los que sólo viven para acumular riqueza; total la mayoría no eran  hacendados ni prestamistas, sino individuos que estaban en servidumbre (los blancos) debido a la deuda contraída por el viaje desde Europa; y los  otros para ganarse su libertad (los negros) porque eran esclavos. ¿Condenado lío, no? Así dicen también algunos defensas y porteros, cuando va a cobrar un tiro libre Lionel Messi. Pero esto es harina del fútbol, no de las políticas productivas para un mundo equilibrado.

Ese experimento patriótico y comercial era para ayudar al gobierno a pagar su deuda de la guerra, estabilizar la moneda del país y recaudar dinero para el nuevo gobierno. De esta manera, el sueño de Alexander Hamilton, secretario del Tesoro (aunque ese tesoro no era como el de los piratas que asaltaban naves españolas en el Caribe), se hizo realidad una vez que logró el apoyo  de Thomas Jefferson quien dijo, entonces,  una frase que vale la pena recordar: “creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos permanentes”.

Pasaron los años y, la licencia concedida al banco por 20 años, venció y el Congreso decidió no renovarla.

El segundo Banco de los Estados Unidos (1816-1836) fue fundado unos años más tarde, sobre las secuelas de la guerra de 1812, y de nuevo gracias al Congreso. Pero duró sólo 17 años. El presidente Andrew Jackson era un firme creyente de que el banco central concentra demasiado poder económico con una élite adinerada corrupta al frente y vetó el proyecto de ley para extender su licencia en 1832. En este primer capítulo, los partidarios del banco fueron derrotados con claridad.

Entre los perdedores figuraba Henry Clay, el oponente de Jackson para la reelección ese año.    A partir de entonces, los fondos del Tesoro de Estados Unidos (el Ministerio de Finanzas) se retiraron de la entidad bancaria y se depositaron en bancos estatales. USA  estuvo sin un banco central durante más de 70 años.

En 1913, se creó el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos. y claro, como a Dios se le había olvidado hacer esto durante sus creativos siete días; el Congreso de la Federación se tomó ese trabajo, es decir, tomó una decisión política. Aunque dicen que la política no debe mezclarse con la economía ni ésta última con la política. Pero eso es una forma de engañar a los ciudadanos en cualquier país del mudo.

Los objetivos de la Reserva Federal (y por extensión de cualquier banco central) son estabilizar, maximizar y supervisar la economía en lo que respecta a precios, empleo y tasas de interés.

Pero ya sabemos, muchas veces, del dicho al hecho, hay mucho trecho. En 1929, estalló la primera crisis. El mecanismo no tenía aún dos décadas de haber sido puesto en funcionamiento.

¿Y Cómo funciona la banca de reserva fraccionaria?

Cuando un cliente deposita dinero en su cuenta bancaria, ese dinero, aunque podrá se reclamado a los 90 o 120 días (todo depende de lo pactado), queda legalmente a disposición de la entidad financiera. Así, el banco, ahora es propietario y, a cambio, le da a su cliente una cuenta de depósito a la que pueden recurrir. Esto significa que los cliente bancarios tendrán acceso a sus montos de depósito completo a pedido, con las normas y procedimientos bancarios establecidos (una de las claves del asunto).

¿Qué pasa después?

Cuando el banco toma posesión del dinero, no está obligado a retener o guardar (como se hacía en otra épocas con las monedas de oro y plata que se enterraban en el patio o en una pared o se dejaba en el fondo de una tinaja o algún recipiente de barro) el monto total.

Bien puede uno imaginarse un sótano repleto de tinajas de barro, cada una con el nombre del cliente que dejó su dinero en un banco de Venecia, allá por las primeras décadas del siglo XV, cuando Venecia era puerto y capital del comercio europeo. Hoy, está, prácticamente, en venta y a precio de gallo muerto, como tantos pueblos y ciudadelas de Italia y España. …Sigamos…

En su lugar, el banco reserva un pequeño porcentaje del depósito (una reserva fraccionaria). Este monto de reserva suele oscilar entre el 0% y el 10% y el resto del dinero se utiliza para emitir préstamos a otros clientes. ¡Esta es la parte que más agrada a los banqueros!

Veamos, entonces ¿cómo es que estos depósitos  se convierten  en préstamos y depósitos en cadena, a partir de una reserva fraccionaria de un 10% ?

El cliente A (un Instituto de Previsión de Docentes o de Empleados Públicos o de Médicos) deposita  1,000,000,000.00 (mil millones) de una moneda   en el Banco 1.

El Banco 1 le presta al cliente B  (una empresa importadora)  900,000,000.00 (novecientos millones)

El cliente B deposita los  900,000,000.00 en el Banco 2.

El Banco 2 le presta al cliente C (cadena de supermercados)   810,000,000.00 (ochocientos diez millones)

El cliente C deposita  los 810,000,000.00 que le prestaron en el Banco 3.

Banco 3 presta al cliente D  (una Empresa de Trasporte de  Carga 729,000,000.00 (Setecientos veintinueve millones).

Ahora el cliente D deposita los 729,000,000.00 en el Banco 4.

El Banco 4 presta al cliente E ( una empresa minorista) 656,100,000.00 (seiscientos cincuenta y seis millones cien mil unidades monetarias)

El cliente E deposita los  656,100,000,00 en el Banco 5.

El Banco 5 presta al cliente F ( otra empresa X) 590, 490, 000.00 (quinientos noventa millones cuatrocientos noventa mil unidades monetarias).

El cliente F deposita  los  590,490.000.00) en el Banco 1.

El Banco 1 le presta al cliente G 531,441,000.00 (quinientos treinta y un millones cuatrocientos cuarenta y un mil )…

Con un requisito de reserva fraccionaria del 10%, el depósito original de  1,000,000,000.00 ( mil millones) ha aumentado a más de  5, 216, 000,000.00 (cinco mil  doscientos dieciséis millones) es la moneda total disponible, que es la suma de los depósitos de todos los clientes. Se crearon a partir de los primeros 1000 millones, otros 4 mil 216 millones sin respaldo; es decir, de la nada. Sin embargo, la cadena puede seguir.

El anterior es un ejemplo simplificado de la forma en que la banca de reserva fraccionaria genera dinero a través del efecto multiplicador.

El proceso se basa en la deuda. Las cuentas de depósito representan el dinero que los bancos deben a sus clientes (el pasivo) y los préstamos que generan intereses (la deuda que adquieren los prestatarios) hacen que la mayoría de los bancos hagan dinero y son el activo de un banco.

En pocas palabras, los bancos ganan dinero al generar más activos de la cuenta; y lo hacen con mucha frecuencia, tanto al crear nuevos préstamos como a través de las tarjetas de crédito, una forma más reciente de autorizar un préstamo abierto a los respectivos tarjeta habientes. Como es sabido, la idea de las tarjetas o dinero plástico y otras formas de crédito y débito electrónico (aplicaciones en los teléfonos móviles) es que las personas consuman la mayor parte de sus ahorros o que se endeuden lo máximo posible en relación con su salario.

En esto último está la clave teórica del dinamismo de la economía capitalista. También su mayor problema; porque requiere expansión infinita, algo imposible en un plantea con recursos finitos.

Así entre más gente debe, mejor es para ellos. Precisamente, porque incrementan el circulante. De ahí que la mayor parte de las unidades monetarias que circulan (no propiamente papel moneda) son dinero creado por estos mecanismos a través del sistema financiero; eso representa, en algunos casos, el 95%. Lo que significa que en las principales “economías” del mundo, la emisión de papel moneda  es de un 3 a un 5% con relación  a la cantidad o monto total circulante, a través de préstamos, abonos, compras al por mayor, pagarés, consumos familiares habituales, etc.

Toda esa moneda está respaldada, se dice, por la confianza de la gente. En realidad, el respaldo se da por la ignorancia de la mayoría.

Pregúntese ahora

¿Por qué el sistema financiero promueve muchas formas de ahorro?

Todas esas formas de ahorro llevan el mismo propósito: nuevos,  depósitos periódicos y enormes de unas pocas entidades (institutos de seguridad social o previsión, fondos de pensiones o depósitos corrientes de las empresas); muchos pequeños depósitos y pagos de cuotas de préstamos de la gran mayoría de asalariados. Eso garantiza (durante una década o dos), el efecto multiplicador del dinero y la consecuente rentabilidad para un reducido grupo de banqueros, principales accionistas de corporaciones e inversores a través de fondos de inversión.

Es el círculo vicioso que genera desigualdad, consecuentemente, pobreza, endeudamiento extremo para muchos; pero grandes utilidades y crecimiento desproporcionado de las entidades financistas y, en particular, de los bancos y los banqueros.

Y ya sabemos que los préstamos llevan un agregado: el interés.

Con el agregado del interés, una vez que los préstamos comienzan a ser pagados, hay otro incremento de circulante y más posibilidades para los bancos de crear más dinero a través de nuevos préstamos.

Si regresamos al ejemplo del efecto multiplicador, nos daremos cuenta que, con tasas de interés de un 25% (promedio habitual en la periferia mundial, América Latina, Africa y otros países; y que está relacionado con otro de esos artilugios: calificación de riesgo, cuando los que están en riesgo son los pescadores, los pintores en los altos edificios, los operarios de maquinaria, los que deben soldar o atornillar o clavar vigas, en fin).

Así, pues, fue cómo, sin pelear una guerra, se creó la servidumbre moderna; aunque los entusiastas filósofos de la libertad, defiendan y alienten el libre comercio, la libre contratación y la reducción del papel de la colectividad, por hoy referida al Estado.

Les agrada el Estado Mínimo, el  Gobierno reducido a la mínima expresión y no el garante maternal o paternal o fraterno o solidario de servicios públicos fundamentales para todos: educación de calidad, servicios de salud en sentido amplio, vivienda digna, urbanización (agua potable, electricidad, alcantarillado, calles pavimentadas, telefonía, internet…) y empleo que brinde acceso a las cosas necesarias y convenientes de la vida moderna. Eso no, es un mal ejemplo, dicen. Perezosos para el esfuerzo físico, para apestar como recolectores de basura o arriesgar la vida colocando viga en las alturas, solo ellos.

Así, pues, el Gobierno que consuma poco; que los obreros consuman poco, que la la mayoría de profesionales consuman poco y lo de peor calidad; pero que trabajen duro para la grandeza del país, digo de los dueños de las corporaciones, de equipos  deportivos, de Cortes Supremas, de  políticos de oficio, de la Industria farmacéutica, de los corporaciones financieras, de los medios de comunicación, de las empresas de telefonía móvil, de las concesiones portuarias, aeroportuarias, mineras…

Los Impuestos son otra forma de propaganda que, incluso, hace que muchos pensadores y políticos progresistas consideren lógico que aplicando una tasa escalonada del impuesto sobre la renta a los multimillonarios se resuelve el problema de la desigualdad. Pero se trata de un atajo incorrecto. En otro escrito explicamos (¿Por qué son innecesarios los impuesto?) por qué.

Es importante señalar que el  mecanismo de la reserva fraccionaria no solo funciona en el ámbito privado; también es el mecanismo que usan los Gobiernos para crear dinero: bonos.

A algunos se los denomina bonos SOBERANOS, cuando son bonos de la traición de la venta indebida e in consulta de la soberanía.

Los bonos de deuda interna y los bonos adquiridos en divisa extranjera (muchas veces denominados Soberanos) sirven para pagar a los empleados de salud, a los maestros, a las enfermeras, a los que recaudan impuestos, a los soldados, a los policías, etc. o para pagar proveedores locales: Empresas constructoras, adquisición de insumos locales, etc.

¿Por qué se emiten estos bonos que luego se convierten en dinero circulante?

Porque la recaudación de impuestos o tributos es insuficiente y, por ende hay faltante. De ahí el origen de deuda pública tanto interna como externa. De ahí gobiernos deficitarios o pobres; servicios públicos insuficientes y de mala calidad.

Y la solución, más deuda pública que favorece al sector financiero privado.

¿Cuál es, entonces el papel de los Bancos Centrales en realidad?

La teoría, ya lo dijimos, dice una cosa. Pero es tan ineficiente que tuvo que crearse Comisiones Nacionales de Banca y Seguros en muchos países.

En la práctica es otra trampa. Evitar que desde los Congresos, por presión de la población, de los ciudadanos empobrecidos e indignados se tomen decisiones justas para que se reduzca la desigualdad en la distribución de los bienes y servicios.

Es lo que denominamos Igualdad de Acceso a bienes y servicios.

Pero si ha leído con atención, una cosa es clara, los impuestos son innecesarios.

Los impuestos que se cobraban en especias a los campesinos o a los artesanos, se justificaban. Primero por la condición de servidumbre de la personas; en segundo lugar, por la protección que daba el Señor con su ejército.

Se entiende también que una Sociedad igualitaria o digamos; homogénea todas las personas asumen responsabilidad con el grupo.

Pero en las Sociedades de Mercado o Capitalistas, donde el dinero se viene emitiendo sin respaldo y, lo que es peor, como deuda, los impuestos no tienen sentido.

Excepto que el propósito sea evitar intencionalmente el bienestar de la mayoría.

De hecho, este es el argumento que más pesa; pero está oculto.

¿Y por qué lo decimos?

Porque los impuestos recaen en los más débiles: la mayoría de los  asalariados reciben el  salario mínimo, otras veces, menos de ese mínimo y, algunos, un poco más de ese mínimo  establecido.

De esta manera los Impuestos son una forma de esclavitud para un amplio sector y, de servidumbre, para la otra parte de esa gran mayoría de ciudadanos, cuya posibilidad de opinar se ahoga a través de la libertad de prensa de los medios corporativos, responsables de la difusión informativa general (noticias, opiniones, entretenimiento, publicidad comercial, propaganda al sistema y propaganda gubernamental…) que poseen la mayoría de medios radiales, impresos, televisados.

Así que esa libertad de prensa o derecho a la censura previa que ejercen los medios corporativos se realiza con el criterio de ocultamiento de las Sociedades Anónimas.  Con la arrogancia de decir: “Somos  El Cuarto Poder, El Quinto Poder, Prensa Independiente, la Voz de los sin Voz” u otra cantidad de frases que tienden a los mismo.

¿Qué son los medios corporativos en manos de particulares?

Parte del poder real y sus tentáculos.

No es casual que, después de la música para entretenimiento, sea la propaganda religiosa estridente, en gran cantidad de medios de radio y televisión,  la que acapare la programación.

 El tercer bloque corresponde a la emisión noticiosa y, por ultimo, la opinión de las voces convenientemente autorizadas que todas son más de lo mismo, con una que otra excepción de vez en cuando; para que el pensamiento realmente crítico, se pierda en la marejada de más de lo mismo.

Es en estos medios que representan en unos países el 100%, en otros el 99%, en algunos otros el 90% 0 95% ; y tal vez en unos pocos, el nada despreciable, 80%.

Raramente los medios comunitarios o estatales suelen tener el 50%.

De modo que el discurso unificado o la narrativa dominante, como se suele decir ahora, es la propaganda sutil al sistema; tal como la recomendada E. Bernays (1891-1995).

De allí esa tendencia a maldecir la política para que los más sencillos crean que los políticos, por el solo hecho de ser políticos, son inútiles o malvados o estúpidos.

Se olvidan, a propósito, que en una República todos somos, por la condición de ciudadanos, Políticos.

También insisten en separar la economía de la política, en no politizar las cosas y otras ideas absurdas  esgrimidas con razones perversas, aunque ocultas. En cambio, favorecen el entretenimiento y justifican el orden por la fuerza y otras ideas y prácticas fascistas en colusión con los pastores protestantes o la alta jerarquía católica.

Con estas argumentaciones se evade, por una parte, la razón de fondo de esas decisiones políticas tomadas hace décadas. El haber, por ejemplo,  otorgado a los banqueros el privilegio de crear dinero en vez de  que lo haga el Estado, en tanto representante de la Sociedad y el bien común.

El resultado es un endeudamiento interno que no se justifica, especialmente, cuando se pregona que vivimos en democracia.

El endeudamiento externo es comprensible, debido a aquellas cosas que, en un momento o circunstancia, resultan imprescindibles, pero no se tienen en el país.

Sin embargo, para ello están las decisiones adecuadas en el manejo de las divisas.

En muy pocos países se toman decisiones que redunden en la merma de importaciones innecesarias.

Se acude al argumento del precio; y olvidan, muy a su gusto, el desolador impacto que esas excesivas importaciones de productos alimenticios congelados, enlatados;  o los aglomerados de madera, muebles de plástico para sustituir los de auténtica madera local. Todo esto termina provocando desempleo masivo, más pobreza, exclusión y migración forzada.

Así, pues, a los Impuestos, que sirven para mantener debilitada, sometida y en despojo permanente a la mayoría, debemos agregar la devaluación y el desempleo como cargas extras.

Se trata, realmente, de un costo excesivo.

No es algo que experimenten los obreros en USA y Europa.

Este costo no suele aparecer como elemento importante en los análisis económicos. Porque el crecimiento del PIB, muchas veces, se logra sobre la base del crecimiento del sector financiero que, como ya se dijo, todo es deuda para la mayoría y, una gran parte, ganancia para ellos.

Es cierto que, a veces, se incluyen datos estadísticos, pero referidos a valores monetarios que tampoco hacen trascender la realidad que se esconde tras los cálculos monetarios y las estadísticas en conjunto.

No es de extrañar, pues, la explosión migratoria que se ha experimentado en la dos últimas décadas del presente siglo.

Son el efecto de esas medidas neoliberales impulsadas  por EE UU en las décadas de los  ochenta y noventa del pasado siglo, luego que se desintegrara el Bloque Socialista.

Así, pues, mi conclusión es la siguiente:

El mecanismo de crear dinero basado en deuda a través de la reserva fraccionaria (RF) es el equivalente de la ESCLAVITUD que todavía era legal en el siglo XIX;

El interés sobre el dinero y el conjunto de impuestos que ahogan a  la gran mayoría de los asalariados es el equivalente a la SERVIDUMBRE.

¿Para qué sirve mayoritariamente esos IMPUESTOS?

Para que los multimillonarios (a través de las empresas) y, entre ellos, los banqueros, se beneficien de carreteras, puertos, aeropuertos,  servicios de alcantarillado, agua potable, drenajes; y tengan a sus disposición a la Policía Nacional, a las Fuerzas Armadas, etc.

¿Si la producción total  de un país se hace con el esfuerzo laboral de todos, por qué, entonces, esa producción no beneficia a la mayoría que participa en ese proceso  de obtención bienes y servicios?

¿Cómo el beneficio, el superávit, se convierte en ganancia o plusvalía monetaria y se  queda en pocas  manos?

La respuesta la encontramos, primero en el mecanismo de creación del dinero; porque endeuda los países y  a las personas.

En segundo lugar, porque las personas, en tanto, particulares, en su mayoría viven permanentemente endeudados y, encima, son despojados de una parte de su ingreso salarial, a través de impuestos.

Tenemos entonces Gobiernos pobres y asalariados empobrecidos por deuda, bajo salario y desempleo.

Para la minoría que controla o detenta y comparte el poder real y permanente, todo se torna más fácil.

Así, por una parte, se quedan, de manera fácil, con la ganancia; sus opiniones siempre serán escuchadas; podrán financiar la “democracia” apoyando a los candidatos con más posibilidades, lo que les permitirá renovar concesiones; devolverán una parte de lo ganado (los obreros no ganan, recordémoslo) para garantizar sus múltiples privilegios.

 De modo que la alternativa para acabar con este círculo vicioso es la Contribución Refleja (CR) y un patrón distinto y que dé respaldo real al dinero, a la emisión monetaria de cualquier Sociedad.

¿Por qué es una alternativa la Contribución Refleja (CR)?

LA CONTRIBUCIÓN REFLEJA permite eliminar  la mayoría de impuestos (internos) directos e “indirectos”.

Con la Contribución Refleja el trámite y registro de empresas o emprendimientos, servicios profesionales,  inscripciones se haría sin cobro.

La facturación existiría con fines estrictamente contables. Primero de control interno para cada actividad; y segundo, para brindar la información que la Sociedad o institucionalidad del Estado requieren para emitir el poder adquisitivo de la colectividad.

Con la  CONTRIBUCIÓN REFLEJA tampoco se necesita aplicar el ISV o IVA (Impuesto Sobre Ventas o Impuesto al Valor Agregado) ni el impuesto sobre la Renta.

Se traslada la información del movimiento de compra venta de los comercios; de salarios de obreros, empleados públicos, de servicio en comercios, hoteles, etc., así como de las actividades individuales: oficios de diversa índole (albañiles, carpinteros, sastres independientes, mecánicos, electricistas, profesionales libres como ingenieros, arquitectos, abogados, contadores, etc.

Por otra parte, el pequeño o mediano productor deberá hacer su respectiva declaración jurada de sus ingresos, pero sin tener que pagar impuestos, como actualmente se hace.

Esto permitiría formalizar más la actividad productiva general de cualquier país y, con ello, tener una mayor certeza de lo que se denomina Producto Interior Bruto. Aunque en este caso el PIB reflejaría mejor el producto total del trabajo de toda la población en actividad productiva o laboral.

No desaparece la labor de auditoría de empresas ni de fiscalización de los empleados y funcionarios públicos que, en un dado caso de los últimos, pueden ser rotativos y obligatorio para que todo el que tenga  la calificación; como parte de los mecanismos de “desconfianza que deben existir” hacia los administradores públicos en todas sus categorías; y para comprender mejor esta actividad, no siempre, atractiva; pero, generalmente, exigente.

Si esa actividad de intercambio generó un movimiento de 100 mil millones de unidades monetarias en un mes, La Sociedad o Estado dispondrá de una cantidad igual (de forma refleja) para cubrir gastos en educación, salud pública, infraestructura vial, apoyar emprendimientos colectivos o familiares, financiar investigaciones en diversas áreas: salud, medio-ambiente, salubridad, etc.; cubrir el pago de profesores, médicos, enfermeras, paramédicos y demás empleados públicos; podrá financiar nuevos cooperativas, empresas asociativas agropecuarias, de transporte, de servicios, artísticas, deportivas, etc.

Un aspecto importante es que de ese 100‰, la administración Central disponga de una parte (cuarta o tercio) y cada ciudad, municipio o asentamiento (aldea, comunidad, cacería) de la otra mitad, todo de manera que su manejo se vuelva transparente y efectivo.

En este caso tomando en cuenta la actividad productiva, comercial  y los ingresos  salariales de las personas para que, automáticamente, se genere en el municipio, la contribución correspondiente.

De este modo la sociedad a través de los municipios y el Estado creará, automáticamente un fondo equivalente al 100% de su actividad laboral y productiva.

Qué ventaja tiene un sistema así:

Por una parte, permite la iniciativa particular para producción y generación de empleo; pero, por otro, la sociedad a través del empleo, paga sin demora a todos los empleados públicos nacionales y municipales) en educación, salud, carreteras, puentes, edificios públicos, etc; y no necesita generar deuda interna, ni quedar en desventaja frente a la élite oligarca.

Sí la totalidad es el cien por ciento de quienes la integran (en este caso de los que participan activamente en la producción y, esto es muy importante, actividades que también benefician a la sociedad pero no tienen habitualmente valor de cambio (comercialmente hablando), como la gestación, la maternidad, el estudio –niñez, adolescencia,  juventud– que debe ser compensado con los apoyos correspondientes de transporte, alimentación, libros, investigaciones, laboratorios, recreaciones, etc.

Para mayor claridad, si la suma de los asalariados de una país da como total 10 millones de personas (docentes, enfermera, médicos, obreros de la construcción, empleados de comercios de distinta índole, etc.) Al contribuir con la sociedad, allí, en lugar donde reside, la ciudad o municipio verá reflejado en sus reservas monetarias la mayor parte de todos los salarios y el de las utilidades reportadas por comercios, las fábricas, etc.

El Estado ( a nivel central) vería reflejado, para uso de sus compromisos a nivel nacional, el porcentaje del 25% o el que haya ido acordado, a través de consulta popular.

De este modo todas las personas estarían contribuyendo directamente con la sociedad y, esta, por supuesto, no podría jamás, ser más débil que un grupo de banqueros o barones de las exportaciones o las importaciones.

En el caso de la inversión, tanto el pago de salarios por servicios profesionales, como la inversión en infraestructura, equipo, materiales, alimentación, etc. ; por una parte, puede ser aprobada vía consulta ciudadana en cifras totales (contrataciones, incrementos salariales, obras a realizar…) y revisada anualmente para ser modificada u orientada donde más convenga.

La rotación de las personas en cargos de responsabilidad pública debiera convertirse en habitual.

Por otra parte, toda decisión relevante para la colectividad, ya en el ámbito municipal, como nacional, deberá ser sometida a discusión y luego a consulta para ser aprobada.

Las obras de infraestructura municipal podría y, tal vez mejor, deberán ser ejecutadas de preferencia por empresas y personas de la comunidad (con la excepción del diseño y supervisión de cierta tipo de obras de mayor complejidad, cuando no exista profesionales experimentados); así mismo el uso de materiales locales debe volverse obligatorio, exceptuando aquello que  se justifique por sus características y las tecnologías necesarias, cuando no existan en los países.

Los gobiernos locales y el nacional tendrían de esta forma suficiente recurso para facilitar útiles escolares, mantenimiento de las escuelas e institutos, equipamiento de sus aulas recurso y de laboratorios; producción suficiente de medicamentos genéricos a través de, muy especialmente, de las Facultades de Química y Farmacia de las Universidades Estatales y de aquellas sin fin de lucro se organicen como empresas asociativas o cooperativas, con el apoyo de la inversión o patrocinio proveniente de la CR para  investigación y producción de medicamentos, por ejemplo.

¿Por qué es posible establecer un sistema de recaudación reflejo y automatizado autónomamente?

Porque actualmente la emisión monetaria de los países es básicamente con referencia a otras monedas. Internacionalmente las divisas que se usan para las transacciones son pocas: dólar de USA, Euro de Europa a menos que existan acuerdos bilaterales entre algunos países.

 Un Estado al adoptar la Contribución  Refleja tiene una mayor formalización de las actividades productivas y comerciales (economía, se la llama desde el surgimiento del capitalismo) .

 Permite generación de empleo total o total empleo, una aspiración imposible bajo el sistema capitalista actual.

Dicho de otra forma, no es la emisión monetaria en sí, sino la falta de empleo y la práctica torcida de otorgar bonos (subsidios) a un sector que se vuelve improductivo más por falta de imaginación que de recursos.

Una ventaja adicional de este sistema es que terminaría influyendo en la producción; esta quedaría menos al azar y, más bien, orientada a las necesidades reales de la población, con el propósito de satisfacer las cosas en el orden que muy bien formuló Adam Smith: “cosas necesarias, convenientes y  agradables”.

El sistema productivo actual y, con ello el de recaudación tributaria, atentan contra el equilibrio ecológico y contra la equidad distributiva de la producción (más que de riqueza).

Es conveniente recordar y enfatizar que el concepto de riqueza es, en gran medida, una abstracción que admite la posibilidad de acumulación, prácticamente, ilimitada.

De acuerdo con nuestra concepción, para que cualquier actividad sea eficiente, es necesario facilitar el trabajo entre personas que tengan conocimiento en áreas afines; ya como profesionales o como expertos en un oficio; permitiendo que sea las personas que se organicen a conveniencia parar impulsar sus empresas bajo premisas fundamentales que permitan, por una parte, que haya empleo, cobertura escolar, servicios de salud, vivienda digna, servicios básicos para y con la participación de todos.

De este modo se aprovecha la iniciativa particular y, por otra parte,  se fomente la responsabilidad y el compromiso con la sociedad. La comunidad local en primera instancia y lueno, en el orden, la comunidad regional, nacional y mundial.

Bajo esta concepción vuelve a tener sentido la proclama de los tres derechos universales (Libertad, Igualdad y Fraternidad) que en realidad caben en uno solo: IGUALDAD; porque en ella están implícitas la fraternidad y la libertad (que siempre están condicionada por la pertenencia del individuo al grupo. Todos nuestros actos, en el ámbito individual, por muy libre que los consideremos, solo son trascendentes en ámbito colectivo.

Finalmente, es conveniente recordar que los multimillonarios no tributan; es decir, no aportan nada, absolutamente nada; devuelven únicamente una parte de lo que despojan a muchos a través de las muy diversas formas que en el capitalismo existen para que unos pocos se enriquezcan y para que la gran mayoría quede excluido o en servidumbre.

Sin embargo, los multimillonarios, haciendo casi ningún esfuerzo físico, si los comparamos con los albañiles, carpinteros, pescadores, jardineros, campesinos, entre otros, no solo se han acumulado enormes fortunas, sino que son las personas que mas influyen desde hace décadas en las decisiones más importantes de la comunidad mundial.

Ellos son los principales responsables, en consecuencia, del deterioro ambiental, de la contaminación atmosférica, del calentamiento global, de la migración forzada, de la pobreza extrema de miles de millones de personas, de ingresos salariales tan desiguales, del tráfico de personas, del tráfico de drogas, etc.

Y ¿qué debemos hacer los que conformamos, por lo menos, el 90% de la población?

Organizarnos y exigir la adopción de la CONTRIBUCIÓN REFLEJA, porque a los únicos que no beneficia es a los banqueros, de allí a todos: pequeños, medianos y grandes empresarios; obreros, campesinos, profesionales, artistas, científicos, académicos, deportistas. Beneficia la educación, el acceso a los servicios de salud, el transporte público; beneficia la maternidad, el estudio vocacional; y beneficia al planeta, porque se  reduciría al mínimo toda aquella industria que contamine o prácticas como la minería a cielo abierto.

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