Stalin en su contexto

Stalin fue uno de los hombres de confianza de Lenin, fue el encargado de imprimir el periódico del partido en Georgia y organizar a los obreros, robaba bancos para financiar el partido, fue enviado tres veces a campos de trabajo en Siberia y las tres consiguió huir.

Por André Abeledo Fernández 

Stalin lideró a la URSS que venció a la Alemania NAZI y salvó al mundo, apoyo a la República española en su lucha contra Franco y el fascismo durante la Guerra civil.

Stalin falleció con apenas 40 rublos en su cuenta corriente, vivia en una habitación con una mesa, una silla y una cama. Tenía dos uniformes.

Stalin (el hombre de Acero) merece que se reconozcan sus aciertos y sus errores. Merece que analicemos el contexto y el momento histórico.

Defendió la lucha antiimperialista, anticolonialista y el derecho a la autodeterminación de los pueblos:

«La existencia del capitalismo sin opresión nacional es tan inconcebible como la existencia del socialismo sin la emancipación de las naciones oprimidas, sin la libertad nacional.»

«La nación tiene derecho a determinar libremente sus destinos. Tiene derecho a organizarse como le plazca, naturalmente, siempre y cuando no menoscabe los derechos de otras naciones. Esto es indiscutible».

«El idioma es un instrumento de desarrollo y un arma de lucha».

Stalin no fue ese «enorme, siniestro, caprichoso y degenerado monstruo humano», como dijo Nikita Kruschov en su famoso Informe interesado y secreto.

Sin por ello exculpar a Stalin del horror del Gulag, ni negar su responsabilidad en otros crímenes, resulta convincente cuando imputa como falsa la acusación de antisemitismo, cuando subraya el genio estratégico y militar del líder soviético o cuando rechaza el paralelismo con el Führer, por citar algunos aspectos que se dan por ciertos sin serlo.

Más aún: al contextualizar las decisiones, muchas veces terribles, que tomó Stalin, se demuestra que es más fácil enlazar los delirios racistas e imperiales de Hitler con sus contemporáneos occidentales y sus precursores, que con el político bolchevique.

Puso el ideal soviético por encima de todo, también de su familia. Vivió austeramente, no se enriqueció y a su muerte tenía apenas 40 rublos ahorrados.

El pueblo soviético lo lloró, fue el gran capitán que lidero a la URSS y aplastó a las ordes fascistas de Hitler. Reconstruyó un país destruido y desangrado. Dedicó toda su vida a la construcción de la URSS.

André Abeledo

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