Submarino Kursk: la tragedia que Rusia nunca podrá olvidar

El 12 de agosto Rusia conmemora 20 años del naufragio del submarino nuclear K-141 Kursk, la peor catástrofe en la historia de la flota submarina de Rusia.

Por Eugenia Lébedeva*

El submarino Kursk, uno de los sumergibles más modernos de la Marina de Guerra rusa en aquel entonces, fue puesto en servicio el 30 de diciembre de 1994 y su principal misión era luchar contra buques enemigos de gran tamaño, especialmente portaviones.

La tragedia de la joya de la flota rusa ocurrió el 12 de agosto de 2000 en el mar de Barents, le costó la vida a 118 tripulantes y se convirtió en el día más negro para la Armada de Rusia.

NAUFRAGIO

En aquel año desafortunado, el Kursk se hizo a la mar el 10 de agosto para participar en los ejercicios navales que realizaban los buques de la Flota Rusa del Norte en el mar de Barents, y dos días después llegó a la zona designada.

A las 8.21 (hora de Moscú) del 12 de agosto de 2000 el submarino informó haber simulado un ataque con misiles contra un grupo naval «enemigo», y entre las 11.30 y las 14.30 debía lanzar otro ataque, esta vez con torpedos prácticos.

Sin embargo, los observadores de las maniobras no detectaron el segundo ataque ni el puesto de mando recibió informe del comandante del submarino. A las 14.50 varios buques y helicópteros de la Flota del Norte recibieron la orden de explorar la zona donde se sospechaba que se situaba el Kursk.

La búsqueda del Kursk comenzó a las 19.00 del mismo día con la participación de buques, aviones y helicópteros de la aviación naval de la Flota del Norte. En la operación también participaron el crucero pesado Piotr Veliki y los buques antisubmarinos Admiral Chabanenko y Admiral Jarlámov, dotados de helicópteros navales.

A las 4.36 del 13 de agosto, el Piotr Veliki comunicó haber localizado el submarino, que yacía en el fondo del mar a 108 metros de profundidad. El comandante de la Flota Rusa del Norte, almirante Viacheslav Popov, se trasladó a bordo del Piotr Veliki y asumió la coordinación de las labores de rescate.

OPERACIÓN DE RESCATE

 El 14 de agosto, el mando de la Marina de Guerra de Rusia informó públicamente que el Kursk naufragó durante los ejercicios en el mar de Barents y que se mantenía radiocomunicación con los marineros. Más tarde, representantes de la Flota del Norte dijeron que se comunicaban con la tripulación solo con golpes en el casco del submarino.

Estaba previsto rescatar a los marineros utilizando aparatos de salvamento, con este fin en la zona del siniestro se concentraron barcos del servicio de salvamento de la Flota del Norte, pero la tormenta no dejaba a los rescatistas hacer su trabajo.

El 16 de agosto, el buque de salvamento ruso Rudnitski bajó al mar un vehículo de salvamento en aguas profundas llamado Priz. Durante la noche se emprendieron varios intentos de penetrar en el submarino, pero en vano. Tampoco se logró hacerlo con la ayuda de un aparato más perfecto, el Bester.

Durante los dos días siguientes, los equipos de salvamento rusos no escatimaron esfuerzos para salvar a los submarinistas, pero ninguno de sus intentos dio resultados.

El día 19 llegó a la zona el buque noruego Normand Pioneer con el minisubmarino británico LR5, y el día 20 arribó otro buque de salvamento noruego, el Seaway Eagle, con buzos de aguas profundas. Así comenzó una nueva fase internacional de la operación para salvar a los tripulantes del submarino Kursk.

El 20 de agosto, los buzos noruegos examinaron el casco del submarino para enterarse de los daños que había sufrido y determinar si había bolsas de aire en los compartimientos de popa. Los buzos desbloquearon la válvula de la escotilla superior de salvamento del compartimiento, pero no lograron penetrar en el submarino. Para abrir la escotilla encargaron fabricar un instrumento especial y el día 21 por la mañana pudieron abrirla. La cámara de esclusa estaba vacía.

Alrededor de las 13.00, los buzos abrieron la escotilla interior del compartimiento 9, que estaba lleno de agua. Dos horas después se introdujo una cámara de vídeo para que los especialistas pudieran evaluar el estado de los compartimientos 7 y 8 del submarino.

El 21 de agosto, el jefe del Estado Mayor de la Flota Rusa del Norte, vicealmirante Mijaíl Motsak, informó de la muerte de los miembros de la tripulación del Kursk. La operación para recuperar los cuerpos comenzó el 20 de octubre de 2000.

INVESTIGACIÓN

La inspección del submarino mostró que su reactor nuclear y las instalaciones auxiliares no sufrieron daño alguno. Lo confirmaron las pruebas radiológicas hechas por los buzos rusos y noruegos.

 El reflote del Kursk comenzó el 7 de octubre y tres semanas después el submarino fue llevado a una dársena y sometido a una minuciosa inspección radiológica.

La operación de reflote se dio por terminada en octubre de 2001. Por primera vez en la historia fue reflotado un buque con un desplazamiento superior a las 25.000 toneladas. Más de un millar de participantes en esa operación recibieron condecoraciones estatales de Rusia.

Para trabajar dentro del submarino –después de bombear el agua de todos sus compartimientos– fueron formados ocho grupos de investigadores ayudados por especialistas de la Flota Rusa del Norte y representantes de las circunscripciones militares de Moscú y San Petersburgo.

Después de recuperar e identificar los cuerpos de los marineros del Kursk se procedió a retirar los misiles de crucero instalados a bordo del submarino y analizar las causas de la catástrofe.

En abril de 2002 el Kursk fue trasladado a un astillero para su desguace e inspección. Además, fueron recuperados del fondo marino más de 30 fragmentos de un torpedo que detonó y una decena de fragmentos de un lanzatorpedos.

La investigación de las causas de la catástrofe del submarino concluyó en julio de 2002. Los instructores hicieron más de 200 pruebas de peritaje, realizaron un millar de experimentos, examinaron más de 8.000 objetos y documentos y consultaron a 1.500 especialistas de distintas disciplinas.

CAUSAS DE LA TRAGEDIA

Según la versión oficial, el naufragio ocurrió el 12 de agosto de 2000 a las 11.28 a consecuencia de una detonación en la zona donde se encontraba un torpedo 65-76А sin carga de combate, dentro del lanzatorpedos número 4.

La explosión fue causada por la fuga de la mezcla de hidrógeno, que se filtró a través de unas microgrietas surgidas en el casco del torpedo por «procesos imprevistos». La mezcla explotó y destruyó el lanzatorpedos número 4 y también el número 2, situado al lado.

La explosión mató a los marineros que estaban en el primer compartimiento y creó un agujero en el casco del submarino. La primera explosión hizo detonar otros torpedos, causando la muerte de los marineros en otros compartimientos del submarino a excepción de los compartimentos número 6, 7, 8 y 9.

Los oficiales trasladaron a los marineros que quedaron con vida al noveno compartimiento, donde continuaron luchando por salvar el submarino. En ese compartimiento, un total de 23 marineros permanecieron vivos entre seis y ocho horas más, hecho confirmado por el examen médico forense y las pruebas técnicas.

Por decreto del Presidente de Rusia del 26 de agosto de 2000, los miembros de la tripulación del submarino Kursk fueron condecorados de manera póstuma con la Orden del Coraje. El comandante del submarino, capitán de navío Guenadi Liachin, recibió el título de Héroe de Rusia, máximo distintivo militar del país.

EVENTOS CONMEMORATIVOS

 Los principales eventos conmemorativos dedicados a la tragedia del submarino Kursk se llevan a cabo cada año en la ciudad rusa de Murmansk, frente al del Complejo Conmemorativo a los submarinistas que murieron en tiempos de paz, así como en otras ciudades de Rusia.

El presidente del club de San Petersburgo de submarinistas y veteranos de la Armada, Ígor Kurdin, comunicó que este 12 de agosto, numerosas personas honrarán la memoria de los marineros fallecidos en las ciudades de Sebastópol, Baltisk, Vladivostok, Severomorsk, Vorónezh, Kursk, Vidiáevo y San Petersburgo.

Los eventos conmemorativos «reúnen no sólo a amigos, familiares y allegados de las víctimas, no sólo a submarinistas, sino a todos los que recuerdan el Kursk», dijo.

En el tercer aniversario del accidente del Kursk, en el cementerio Serafímovskoye de San Petersburgo, donde están enterrados 32 tripulantes del submarino, se inauguró un monumento a las víctimas de la tragedia.

La escultura central del monumento es un cubo de granito negro con una figura de bronce de un petrel colocada encima. En un lado del pedestal está grabada la frase «En memoria de la tripulación del Kursk» y las coordenadas del lugar donde se hundió el submarino, y en el otro lado hay una frase de la última nota del teniente comandante Dmitri Kolésnikov, quien murió en el submarino, que dice: «No hay por qué desesperarse».

*Sputnik

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