«No te puedo leer los labios»: sordos en España luchan por mascarillas transparentes

Un español con discapacidad auditiva pone sobre la mesa un tema que, hasta el momento, no se había tocado en el país: las mascarillas dificultan aún más la comunicación para aquellas personas que tienen problemas de audición. Unas mascarillas transparentes que permitan leer los labios podrían salvar a muchas personas del aislamiento.

Por Karen Méndez Loffredo*

Marcos Lechet tiene 48 años y 43 de ellos los ha vivido con discapacidad auditiva.

«Me quedé sordo debido a un efecto secundario de un medicamento tóxico contra el sarampión que me pusieron siendo un bebé y a los cinco años perdí ya definitivamente la audición. Me pasé la infancia y la adolescencia en absoluto silencio. A los 23 años me hablaron de una técnica que se llama implante coclear, me lo pusieron y me ayuda a escuchar mi voz, me ayuda a escuchar palabras, pero necesito apoyarme muchísimo en la lectura labial. Tanto yo, como miles de implantados, necesitamos ver ese apoyo labial y los gestos faciales para comunicarnos», explica Marcos Lechet.

El uso de mascarillas y el distanciamiento social, dos medidas sanitarias para evitar la propagación del coronavirus, ha condenado a muchas personas con discapacidad auditiva a la incomunicación, al aislamiento, una situación que, según explica Lechet, ha provocado en muchas de estas personas cuadros de ansiedad por no poder comunicarse.

«Por ejemplo, cuando voy a hacer alguna gestión en la administración tengo que guardar una lógica distancia de seguridad, hablar a través de una mampara con una persona que tiene una mascarilla que te pregunta ¿a qué viniste?, ¿qué necesitas? Y no logras entender lo que te está diciendo porque no puedes ver los labios. Cuando te presentas, le comentas que eres sordo, que por favor busquemos alguna otra alternativa como escribirlo o darle un móvil donde puede hablar y se transcribe a texto, pero la persona sigue hablando, sigue hablando y llega un momento que también se angustia y dice ‘¿qué quieres que haga yo?’, ‘la próxima vez vente con alguien que oiga’. Me tengo que marchar de ahí sin haber tenido la información por la que había ido», relata Lechet.

​Y así le pasa a Marcos, y a otras muchas de personas con discapacidad auditiva, cuando van al supermercado, cuando intenta hacer cualquier diligencia o simplemente cuando quiere compartir con sus seres queridos. «Hace tiempo que no puedo entender lo que dicen», lamenta Marcos.

«Cuando trato de hablar con mis amigos, al tener las mascarillas, nos cuesta muchísimo más mantener una conversación. No quieren quitarse la mascarilla por miedo a sanciones, sobre todo, porque estamos en la calle. Eso me angustia y entonces me limito a no hablar. Me siento alrededor de ellos, pero en silencio. También cuando hablo con mi familia, ellos hacen todo el esfuerzo posible para que yo los pueda entender. Por ejemplo, mi padre, es un señor que ya tiene su edad, se quita la mascarilla, pero también le digo que no se la quite porque me da miedo a que pudiera contagiarse por algún motivo».

Existe una solución

Por esa razón Marcos comprendió que era urgente hacer algo.

El 7 de agosto inició la campaña change.org/mascarillasaccesibles para pedir que se homologaran las mascarillas inclusivas que, según explica «son igual de efectivas que las comunes, simplemente que tienen incorporada una ventana transparente que nos permite leer los labios».

«Por eso estoy solicitando que existan mascarillas transparentes homologadas para que todas las personas puedan protegerse contra el virus, pero al mismo tiempo no nos sintamos olvidados y todos nos podamos comunicar», explica Lechet.

En menos de un mes, Lechet ha logrado reunir 85.000 firmas de personas que apoyan su petición.

«Realmente estoy muy, muy contento de esta aceptación que ha tenido la petición porque es una situación que afecta a mucha, mucha gente, sea sorda o que tenga algún espectro autista. También es una petición para el profesorado porque necesita que sus alumnos vean su rostro y estén más tranquilos y seguros. Siempre supe que una petición cuando es buena y es para ayudar a los demás, la gente actúa positivamente», indica.

La petición de Lechet llegó hasta las autoridades españolas y el 3 de septiembre fue atendido por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.

​»Tanto Salvador Illa como María Jesús Lama escucharon muy atentamente lo que estaba tratando de transmitirles, porque muchas personas necesitamos leer los labios y fijarnos en gestos faciales para poder comunicarnos, cosa que las mascarillas opacas no están permitiendo. Me comentaron que habían revisado el mercado de mascarillas de nuestro país y que también han tenido contacto con los Ministerios de Consumo, Industria, Comercio y Turismo para localizar empresas que pudieran estar fabricándolas».

«Me comentaron que actualmente existen tres iniciativas empresariales que están trabajando con prototipos, pero todavía por desarrollar. Siento que mi reclamo está siendo escuchado, que están trabajando en ello, sin embargo, yo sigo luchando, sigo reivindicando este derecho hasta que este compromiso se haga realidad, porque muchas personas lo necesitamos».

Todos los seres humanos deben enfrentar diversas adversidades durante su vida, y son precisamente las personas con discapacidad las que recuerdan que las barreras no se aceptan, sino que se derriban, se superan.

«A mí la sordera no me limita, me limitan son las barreras que la sociedad consciente o inconscientemente me impone», confiesa Lechet.

*Sputnik

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