Los vecinos del sur de Madrid no ven viable un confinamiento: «La gente necesita salir a trabajar para poder comer»

Entre los distritos más afectados por la Covid-19 se encuentran los de Vallecas, Villaverde, Usera y Carabanchel.

Confusos, enfadados y preocupados. Así ha dejado a los vecinos de la zona sur de Madrid el anuncio que este miércoles hizo el Gobierno regional sobre los “confinamientos selectivos” en los barrios más afectados por el COVID-19, una medida que ha sido matizada un día después –ahora solo se habla de «restricciones de movilidad»– y que los ciudadanos no verían ni «justa» ni «viable». 

“La gente necesita salir a trabajar para poder comer y para poder sobrevivir, por así decirlo. La mayor parte, además, son personas que hacen trabajos de los que se consideran esenciales”, explica Paco Rodríguez, presidente de la Asociación de Vecinos «barrio Zofio», quien considera “un despropósito” que el Gobierno regional lanzara esa información sin detallar de qué manera se pondrá en práctica.

Lo que ese anuncio ha generado, asegura Rodríguez, es un enorme “alarmismo” entre los vecinos de Usera, uno de los distritos más azotados por la pandemia. 

En los últimos días, la Comunidad de Madrid tiene una incidencia acumulada de 598 casos por cada cien mil habitantes. En la capital es de 673 con 21.991 positivos en ese periodo, pero algunos de sus distritos superan los mil casos. Es el caso de las tres zonas más afectadas en el sur: Puente de Vallecas (1.240), Villaverde (1.157) y Usera 1.155; a las que siguen Carabanchel (884)- Ciudad Lineal (876) , San Blas (751) y Centro (750), con datos a 15 de septiembre.

Restringir la movilidad podría empeorar la situación de muchas familias

En el distrito de Carabanchel, donde la gran mayoría de la población trabaja en el sector servicios, se sienten «confusos y frustrados». Tampoco entienden de qué forma se podría “controlar” la movilidad de tantos ciudadanos que necesitan salir a trabajar a diario y advierten de que el impacto económico y social de esta medida dejaría en una situación de gran vulnerabilidad a familias que desde hace meses sufren las consecuencias de la crisis sanitaria.

“En este distrito hay una ratio de población superior a la que aparece en los valores catastrales oficiales porque, con todo el problema que ha habido ahora, este tipo de barrios han aglutinado mucha población flotante que ha venido a compartir piso con otras personas. Eso genera una sobrecarga”, explica Rafael de Andrés, presidente de la Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto.

Una de las labores que esta asociación ha llevado a cabo desde marzo es la de recoger y repartir alimentos a las familias más necesitadas y lo que se temen es que, si hay restricciones de movilidad, haya aún más personas que se vean arrastradas a pedir ayuda para comer.

Piden medidas para frenar los contagios pero acompañadas de más recursos

Con todo, tanto Rafael como Paco consideran que adoptar nuevas medidas para frenar los contagios es positivo y necesario, pero puntualizan que tienen que ir acompañadas de una inversión para que puedan ser verdaderamente eficaces.

“Encerrar a los vecinos ahora podrá bajar los casos durante un corto tiempo, pero en cuanto abran volverán a dispararse. Hacen falta inversiones suficientes en sistemas asistenciales sociales y sanitarios para que haya prevención porque siempre se acude cuando llegamos al punto extremo”, critica De Andrés, que también precisa que la sensación de “abandono” en estos barrios ha existido siempre. El coronavirus es “una gotita más”.

Es por esto que muchos vecinos consultados sienten “rabia”. Creen que desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid se está “señalando” a los barrios más pobres, sin tener en cuenta que las circunstancias no son las deseadas por quienes allí residen.

“Parece que en estos barrios somos más irresponsables,cuando la realidad es que todos queremos que esto pase pronto: los de Villaverde, los de Usera y los de La Moraleja”, recalca Alicia Waldorf, vicepresidenta del Foro Local de Villaverde y miembro de varias asociaciones vecinales y de apoyo.

«Nos sentimos estigmatizados»

En su barrio, dicen, empiezan a sentirse “estigmatizados” y no comprenden por qué se vuelca la mayor parte de culpa en ellos, si “las terrazas están llenas en todo Madrid”.

“No es justo que se nos culpe a nosotros del aumento de contagios, sobre todo porque en estas zonas nos exponemos más. Aquí la mayoría de la gente tiene que montarse en el metro para ir a trabajar, como hacen las limpiadoras del hogar. Ellas se tienen que exponer para ir a trabajar, no pueden ir del trabajo a casa en coche”, comenta Alicia.

Por esta razón, a ella le parecería “injusto” un confinamiento selectivo. “Si hay un confinamiento, tiene que ser generalizado y si queremos parar esto y la única forma es el confinamiento, que sea serio, porque la gente que tiene que ir a trabajar no se va a autoconfinar de forma voluntaria” añade.

También apunta que una restricción estricta, requeriría que se mejorara el sistema de ayudas, ya que ahora mismo “o no llegan o llegan con cuentagotas”, afirma.

Paco Rodríguez se expresa en esa misma línea y cree que el hecho de que el Gobierno regional haya hecho declaraciones que “estigmatizan” a los barrios más humildes y a los inmigrantes es «un atrevimiento», teniendo en cuenta, dice, que no está adoptando medidas “efectivas” como la de “aumentar los rastreadores, dotar de médicos suficientes a los centros de salud y reforzar la atención primaria”.

Demandan claridad y soluciones eficaces

En Puente de Vallecas, el distrito con más incidencia de la Comunidad –doblan la media de la comunidad y cuadruplican la de España–, varios vecinos describen sensaciones parecidas. Por un lado, ven bien que se tomen medidas que puedan ayudar a controlar la pandemia pero, por otro, sienten que no pueden ni deben cargar con toda “la culpa”.

«Un confinamiento aquí destrozaría al comercio y a la hostelería y también haría que muchos trabajadores que se encuentran en economía sumergida tengan que recurrir a los servicios sociales y a los bancos de alimentos. Pero es que además es poco efectiva porque muchas personas realizan trabajos manuales, es decir, no se les permite teletrabajar, así que la restricción no iba a suponer una reducción importante de la movilidad en el día a día», señala Jorge Nacarino, presidente de la Asociación de Vecinos Puente de Vallecas. 

También él lamenta el estado de «desinformación» en el que viven los madrileños y considera que las decisiones que se tomen tienen que aplicarse en toda la Comunidad de Madrid.

«Hace tiempo, la Comunidad de Madrid decidió eliminar las áreas sanitarias y educativas porque entendían que éramos solo una región, así que entendemos que ahora para lo malo también tendríamos que serlo», opina Nacarino, quien también pide al Ayuntamiento de la capital que se implique y atienda las necesidades de las familias más vulnerables. 

Entre sus propuestas, reforzar la atención primaria y la seguridad en las calles, repartir mascarillas a vecinos con pocos recursos y ofrecer alojamientos temporales a personas que estén contagiadas y no puedan hacer un aislamiento correcto en sus domicilios. 

«En los barrios del sur el problema no es que haya botellones o hechos puntuales, que los hay. El problema es que no se han puesto los recursos desde hace mucho tiempo», insiste Nacarino, que coincide con los vecinos de otros distritos en que las limitaciones que se establezcan deben ser claras para no generar más miedo y confusión en una población que se siente al borde del precipicio desde la irrupción de la anterior crisis.

Manifiesto «por la dignidad del sur»

Este mismo jueves, 28 asociaciones de vecinos ligadas a diferentes distritos del sur de Madrid han firmado y difundido un manifiesto en el que expresan su más firme rechazo «a las políticas clasistas y racistas que el Gobierno de la Comunidad de Madrid está desarrollando durante la segunda oleada de COVID-19, enfocadas en la discriminación de los vecinos y vecinas del Sur».

Los firmantes critican en el texto que, «en lugar de proteger, cuidar y prevenir que la población más vulnerable» sufra las mayores tasas de contagios, se opte por la «estigmatización, la exclusión y la discriminación territorial».

Frente a un confinamiento parcial, «el único camino» que la zona sur admitirá será el que pase por el desarrollo de un nuevo plan de inversiones que reduzca la brecha social de la ciudad, señalan en el escrito. 

RTVE

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