De revelaciones de WikiLeaks al ‘no puedo respirar’ de ‘Black Lives Matter’

La causa judicial contra Julian Assange concluyó, este viernes 18, la segunda semana de audiencias en las que se abordó la relevancia de las filtraciones de WikiLeaks, la controvertida divulgación de fuentes del Gobierno de Estados Unidos y el móvil político de la orden de extradición emitida por Washington.

Por Lourdes Gómez*

«Necesitamos información clasificada. Es esencial para destapar acciones indebidas e informar al público. No hay otra alternativa realista y efectiva», declaró el periodista y autor neozelandés Nicholas Hager en testimonio jurado. El reportero de investigación compareció por conexión audiovisual, como testigo de la defensa, en la octava vista pública de esta etapa del juicio de extradición, que se desarrolla en la Corte Criminal Central de Londres.

IMPACTO MUNDIAL

Hager resaltó la importancia del video ‘Collateral Murder’ (Asesinato colateral), que WikiLeaks divulgó en 2010. Grabado desde un helicóptero Apache, con imágenes y sonido en directo, documenta el tiroteo indiscriminado de civiles iraquíes, incluidos dos niños y dos periodistas de Reuters, desde posiciones estadounidenses.

El video abrió la senda de sucesivas filtraciones y publicaciones, en el pionero portal digital y en medios de comunicación tradicionales, de documentos secretos de la Defensa y la Diplomacia estadounidenses. Unos desvelan aparentes abusos de poder y violación de los derechos humanos de combatientes y civiles, otros iluminan tramas de Washington en sus relaciones internacionales y, en su conjunto, conforman un caudal de «información que ha impactado en todo el mundo», según argumentó Hager.

‘NO PUEDO RESPIRAR’

En un momento de la grabación de ‘Collateral Murder’ se escucha una voz diciendo «mirad a ese bastardo», mientras adultos y menores caen al suelo o corren desesperados tratando de escapar del incesante ataque aéreo sobre un barrio de Bagdad. «Esa frase es el equivalente al ‘No puedo respirar’ que pronunció George Floyd antes de morir. Tuvo un efecto igualmente profundo en el público», señaló el periodista en referencia al afroamericano, cuya muerte en manos de la policía de Minneapolis propulsó acciones en solidaridad con el movimiento Black Lives Matter (La vida de los negros importa) en distintos países.

El vídeo es una de las evidencias de la defensa que pone en guardia al representante legal de EEUU, James Lewis. Contratado por la Fiscalía británica, el reputado letrado hace hincapié, en sus interrogatorios, en una lectura limitada de los cargos que pesan sobre Assange. «¿Sabe usted que no está imputado por difundir ‘Collateral Murder’?, cuestionó al primer testigo de la jornada. «Lo sé, pero el auto de imputación es un batiburrillo de cargos», respondió el neozelandés.

Washington reclama a Londres la entrega del fundador de WikiLeaks por un cargo de conspiración para acceder a sistemas informáticos gubernamentales y por 17 violaciones de la ley de Espionaje por la presunta obtención y difusión de información confidencial. Pero el alcance real de la imputación, además del móvil político del proceso, son motivo de disputa desde que comenzó esta segunda parte del juicio de extradición, el 7 de septiembre.

SIN CENSURA

Tres de los 17 supuestos delitos de espionaje se refieren a la publicación de documentos que desvelaron la identidad de colaboradores de EEUU y sus países aliados, según alega el abogado fiscal. Es el argumento que Lewis contrapone a los testigos y que blandió este viernes en un frustrado intento para impedir que retumbara en la sala del tribunal londinense el eco de ‘Collateral Murder’ y la experiencia de un alemán de origen libanés, Kahled El Masri, que fue «secuestrado y torturado» por agentes de la CIA.

«Su señoría», grito Assange repentinamente, «no voy a aceptar que censure el testimonio de una víctima de tortura». Los acusados –en este caso el reclamado– no están autorizados para hablar libremente durante la audiencia y Assange se ganó una reprimenda de la magistrada Vanessa Baraitser.

No era la primera vez que le llamaba al orden. Desde su posición dentro del cubículo acristalado, con dos guardas a cada lado de su silla, el fundador australiano de WikiLeaks ha estallado en ira ante alegaciones del fiscal de que puso en peligro a confidentes de EEUU publicando cables sin editar sus nombres.

SECUESTRO Y TORTURA

Edward Fitzgerald, por la defensa, leyó finalmente pasajes dolorosos del testimonio de El Masri.  El abogado recordó que su cliente está acusado de «obtener» cientos de miles de documentos de confidenciales, desde el impactante video del helicóptero Apache al manual de Normas de Comportamiento Militar, los diarios de las guerras de Irak y Afganistán e informes sobre la situación de los presos de Guantánamo.

La conexión en esta instancia, puntualizó al ser interrumpido por la magistrada, es la revelación, en el alijo documental de WikiLeaks, de la presión que la administración estadounidense ejerció sobre el Gobierno alemán para impedir la emisión en EEUU de una orden de detención de los agentes de la CIA sospechosos del secuestro y tortura del nacional de su país. 

*Sputnik

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