Cada ocho minutos muere una persona en la lista de espera de la dependencia en España

35.277 dependientes han fallecido sin haber recibido la prestación que les correspondía o sin ni siquiera haber sido valorados.

“Cada ocho minutos muere una persona en la lista de espera de la dependencia y no nos importa nada”. Esto es lo que afirma y lamenta el presidente de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales de España, José Manuel Ramírez Navarro, quien alerta del grave retroceso del sistema de dependencia y critica que no haya una inversión para solventarlo en un momento de «máxima necesidad». 

Las estadísticas que ofrecen desde esa asociación, actualizadas este mes de septiembre, sustentan la advertencia de Ramírez. En lo que va de año, 35.277 dependientes han fallecido en lista de espera sin haber recibido la prestación que les correspondía por derecho o sin ni siquiera haber sido valorados, y la cifra supera ya a la de todo 2019, cuando murieron 32.000 personas que estaban en el terrible «limbo» de la dependencia.

Ese dato forma parte de una radiografía general realizada por la asociación que desprende una «estrepitosa» caída de «todos los indicadores» ligados al sistema. 

“Nadie entendería que en plena crisis sanitaria se recortara en sanidad y se despidiera a los médicos. De la misma manera es inexplicable que en plena crisis social se mantengan los recortes en dependencia que empezaron en el año 2012. Si existiera una escala de sufrimiento, probablemente los dependientes que están en la lista de espera y sus familiares estarían en la cúspide”, subraya Ramírez en una conversación con RTVE.es en la que confirma que la pandemia ha alargado el laberinto burocrático en el que terminan viéndose atrapados quienes aspiran a una de estas ayudas. 

Precisamente, el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, anunció este martes la presentación en las próximas semanas de un «plan de choque» de la dependencia para intentar revertir los recortes.

Más de 35.000 personas fallecieron sin recibir la prestación

Según los datos publicados recientemente por el Ministerio de Derechos Sociales, las tasas de variación acumulada en lo que va de año registran 46.936 solicitudes menos, 37.315 valoraciones menos, 38.668 beneficiarios con derecho a prestación pendientes de recibirla, y 3.391 beneficiarios menos con prestación.

La lista de espera la forman 384.149 personas que se dividen en dos grupos: los 234.577 que se les ha reconocido el derecho a una prestación o servicio y están a la espera de recibirlo y los 149.572 solicitantes que todavía están a la espera de valoración.

Uno de los principales problemas es que, desde principios de año, «no se mantiene la tasa de reposición», es decir, los huecos que quedan libres no los ocupan quienes forman parte de las listas de espera, que si se han visto reducidas es «únicamente» a causa de los más de 35.000 fallecimientos.

El tipo de atención que más ha disminuido es la de tipo residencial, con una variación acumulada de -9% y 14.999 residentes menos que a principio de año, mientras que en el caso de la ayuda a domicilio la variación acumulada ha sido de -2%, con 4.238 personas usuarias menos que en diciembre de 2019. Por su parte, en los centros de día se ha percibido una bajada de 5 puntos porcentuales con 4.770 prestaciones menos que a principio de año.

De estos tres datos, señalan desde Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, también se deduce que se han perdido «más de 10.000 puestos de trabajo».

Madrid y Cataluña, las comunidades con mayor retroceso

Las comunidades en las que se percibe un mayor retroceso en lo que va de año son la Comunidad de Madrid  y Cataluña, con 8.569 y 6.308 beneficiarios menos que a principios de año respectivamente. En el lado opuesto, las que mayor incremento de beneficiarios han realizado han sido la Comunidad Valenciana con 9.334 beneficiarios nuevos y Asturias con 2.064.

Estas cifras ponen de manifiesto los efectos de los recortes «salvajes» que la dependencia lleva asumiendo en España desde 2012 (unos 5.864 millones), señalan desde la asociación, que pide tomar «medidas urgentes» para evitar «el sufrimiento y el abandono de las personas más vulnerables». 

Ramírez cree que el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales, Pablo Iglesias, debería convocar «urgentemente» el Consejo Territorial para proponer un incremento inmediato de la financiación del Sistema de Atención a la Dependencia «cumpliendo con lo acordado en el pacto de Estado por la Dependencia y la reunión de Presidentes Autonómicos».

«De la misma manera que se ha invertido en todos los sectores, es inexplicable que se abandone a las personas más vulnerables y no se incremente la financiación de la atención a la dependencia en, al menos, 1.500 millones de euros», añade.

También consideran imprescindible que el ministro impulse un proceso de modificación de la ley para, entre otras cosas, permitir la compatibilidad de las prestaciones e incrementar las intensidades.

Ven «cruel» que no se ocupen las 15.000 camas libres en residencias

A juicio de los directores de servicios sociales, la financiación debe comprometer a los gobiernos autonómicos a acometer las reformas de su normativa necesarias para agilizar los trámites y eliminar las listas de espera, con el fin de dar respuestas «inmediatas» en esta crisis. También creen que deben aplicarse medidas que permitan la «suspensión temporal y la flexibilidad del servicio», así como la prestación sin necesidad de resolución de nuevos procedimientos.

«Los servicios sociales son una inversión, imprescindibles para garantizar la atención digna a las personas más vulnerables de nuestro país, y más en estos momentos», agregan desde la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, que ve «cruel» que todavía no se hayan ocupado las 15.000 camas que se han quedado libres por fallecimientos en las residencias.

Desde la Asociación Acude, una organización sin ánimo de lucro que trata de mejorar la vida de las personas en situación de dependencia también expresan preocupación por la escasez de recursos destinados a mejorar el sistema. 

«Los trámites para acceder a las ayudas nunca han sido especialmente rápidos, pero ahora hay menos medios y están tardando aún más en ir a hacer la valoración. Muchas veces se mueren esperando», dice el responsable de la asociación, Raúl Alguacil. 

Él considera que si desde las Administraciones no se refuerza la dependencia es porque los colectivos que forman parte del sistema «no hacen mucho ruido». «Aquí solo cuenta la presión mediática, el ruido que se haga. Estos casos van de uno en uno y no se invierte», opina Alguacil. 

Los familiares, años esperando una ayuda que no llega

Quienes más sufren este abandono, al margen de las personas dependientes, son sus familiares. La lentitud de los trámites les obliga a tener que afrontar día tras día y sin ayuda una gran carga física y emocional. 

«Entre la espera para que la valoren, la espera para que llegue la carta en la que dicen qué grado tiene y la espera para que lleguen las ayudas pueden pasar años», dice María, que inició el trámite en 2018 para incluir a su madre, de 92 años, en el sistema de dependencia y todavía sigue esperando a que llegue la prestación. 

La anciana es «totalmente dependiente» y su estado ha empeorado en los últimos meses. Ahora ya no puede caminar y sus cuatro hijos tienen que repartirse el peso de los cuidados para que no se quede sola en ningún momento. 

«Con el COVID está todavía más parado todo. Hemos pedido cita otra vez para ver qué pasa. Me dicen desde servicios sociales que me llamarán, pero seguimos esperando», explica María. 

«La ayuda se la concederán cuando haya fallecido»

Javier, que tiene una madre dependiente de 84 años, relata una experiencia similar, aunque él inició los trámites en diciembre de 2019 y lo hizo, al mismo tiempo, para el servicio de Ayuda a Domicilio del Ayuntamiento de Madrid y para la Ayuda general a la Dependencia, gestionada por la Comunidad de Madrid.

Mientras que la primera solicitud dio sus frutos en un par de meses, la segunda ayuda todavía no se ha materializado. El 11 de marzo, pocos días después de que se decretara el estado de alarma, su madre recibió la visita del profesional que valoró su grado de dependencia. La notificación en la que comunicaban su Grado II y su incorporación a la lista de espera llegó cinco meses después, pero ahora queda lo esencial: recibir la ayuda correspondiente. 

«Mi madre ya se ha venido a vivir conmigo y mi mujer porque ya no puede vivir sola. Al final te acostumbras a que el tiempo pase y pase, y no sé si al final la ayuda a la dependencia a la que tenga derecho se la concederán de forma efectiva una vez que ya haya fallecido, como ha pasado con tantas y tantas personas», dice Javier. 

Otra de sus quejas tiene que ver con la ineficacia que tienen algunas valoraciones, teniendo en cuenta que se hacen mucho antes de que el beneficiario reciba la prestación.

«A una persona de 84 años con una enfermedad oncológica que empeora día a día su salud no puede ser que se le asigne una ayuda valorada con fecha de marzo. ¿Es que no se dan cuenta de que cada día, cada semana, cada mes que pasa, la valoración que hicieron hace seis meses está ya más que caducada?», se pregunta Javier, consciente de que, además, la espera va para largo. 

RTVE

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