Hacinamiento y densidad: los retos para contener la COVID-19 en los suburbios de Bombay

La ciudad acumula más del 60% de los casos registrados en el estado con más incidencia de India.

Mientras el mundo lidia con la pandemia de COVID-19, en los suburbios de Govandi-Mankhurd, enBombay Este, sus habitantes viven en un entorno precario donde la falta de agua limpia, saneamiento y gestión de basuras, la polución y el hacinamiento extremo les sitúan en un riesgo muy alto de contraer infecciones.

Bombay es una de las ciudades más densamente pobladas de India y ha sido un punto caliente para la propagación del nuevo coronavirus desde que se declararon los primeros casos en el país a mediados de abril. Bombay constituye un gigante económico y como tal la ciudad ha atraído a población rural en busca de trabajo. La mayoría de estas personas acaba viviendo en condiciones de miseria mientras tratan de ganarse la vida.

Es habitual que en una sola estancia de tres metros cuadrados convivan cinco o seis personas. Las escasas posibilidades de mantener distanciamiento físico en este contexto hacen que sea extremadamente difícil reducir la escalada de infección por COVID-19 en los barrios marginales del distrito Bombay Este donde los equipos de MSF empezaron a trabajar a principios de junio.

Acceso a los suburbios de Govandi este en la zona oriental de Bombay. Santosh Choure, responsable de Promoción de la Salud de MSF conversa con los residentes de los suburbios durante las actividades de higiene y saneamiento realizadas por MSF.
Acceso a los suburbios de Govandi este en la zona oriental de Bombay. Santosh Choure, responsable de Promoción de la Salud de MSF conversa con los residentes de los suburbios durante las actividades de higiene y saneamiento realizadas por MSF. En esta zona viven 400.000 personas en una zona con alto riesgo de transmisión de la COVID-19. 

«Cuando me dijeron que había dado positivo por coronavirus, sentí pánico», recuerda Radha, una mujer de 25 años hospitalizada en el Centro de COVID-19 apoyado por MSF. «Tenía mucho miedo porque sabía los problemas que habían padecido otras personas al confirmarse el positivo. Después de conocer el resultado de mi test, mi familia también estuvo bajo mucha presión. Mi madre empezó a llorar. Cuando mis vecinos se dieron cuenta de que era positiva, dejaron de hablarnos. Cerraron sus puertas. Pensaban que se infectarían por mi culpa. Cuando me veían, volvían a sus casas, me evitaban».

Como en tantos otros lugares, la comunidad se sintió presa del miedo cuando el brote se intensificó. Médicos Sin Fronteras (MSF) y el Ministerio de Salud y Bienestar Familiar consideraron vital acelerar la detección, las pruebas y la atención para reducir el número de nuevas infecciones y muertes.

«Cuando nos enteramos del primer caso en el área donde vivo, tanto mi comunidad como yo nos asustamos», dice Santosh Choure, que dirige el equipo de promotores de salud de MSF en su proyecto COVID-19 en Bombay. «Muchos de mis vecinos regresaron a sus aldeas por temor a la infección. A pesar de que las viviendas son pequeñas, la gente no permitía que sus hijos salieran de la casa y los forasteros tenían prohibido entrar en las callejuelas».

«Aunque es todo un reto mantener el distanciamiento físico en barrios marginales muy densamente poblados, debo decir que los vecinos se han esforzado por mantener la mayor distancia posible durante sus interacciones sociales. Todos se cubrían la boca y la nariz con una mascarilla, bufanda o simplemente atando un pañuelo. Las tiendas tenían barreras fijas y marcaban límites a los clientes que se acercaban mucho», comenta Santosh.

Una triple tragedia

Desde 2006, MSF trata a pacientes con tuberculosis resistente a los medicamentos y formas complicadas de VIH en Bombay. “La mayoría de nuestros 256 pacientes con tuberculosis provienen de barrios marginales donde, debido a las malas condiciones de vida, el riesgo es alto”, explica el Dr. Hemant Sharma, coordinador del proyecto de respuesta a la COVID-19 de MSF en la ciudad. “Durante décadas, las dos epidemias más importantes, de tuberculosis y VIH, han llevado al ostracismo de los infectados. Si la COVID-19 se afianza en esta comunidad, será una tragedia triple; debemos mitigar juntos la propagación y hacerlo rápidamente”.

Rabiya padece tuberculosis extremadamente resistente a los medicamentos y comenzó el tratamiento en 2018. “Ante la falta de transporte público durante el confinamiento me era imposible ir desde casa a la clínica. Afortunadamente, me enviaron las medicinas a casa y tuve consultas médicas por teléfono”, explica Rabiya esta mujer de 27 años.

Desinformación y noticias falsas

Para los cientos de miles de trabajadores que viven al día el hecho de perder sus medios de vida por los toques de queda y las medidas de confinamiento les ha puesto en una situación aún más precaria. El estigma sufrido por quienes dan positivo en la prueba del virus y la difusión de información errónea sobre la COVID-19 han puesto más palos en la rueda a quienes intentan detener la propagación de la enfermedad.

“El estigma y la desinformación están entorpeciendo nuestras actividades para prevenir y tratar la COVID-19”, se lamenta Santosh. “Debido al miedo a ser señaladas, muchas personas no acuden a hacérselas pruebas aunque tengan síntomas. Por culpa dela desinformación que circula por WhatsApp, hay quienes niegan la existencia de la pandemia y dicen que es un fraude creado por los hospitales y la industria farmacéutica para ganar dinero, mientras que otros creen que se les extraen órganos a los pacientes hospitalizados”.

Con la amenaza de una segunda ola más intensa de COVID-19 en el horizonte, Radha cree que es necesaria más solidaridad, seguir luchando contra la desinformación y las noticias falsas, mayor inversión en investigación de vacunas, así como asegurar la producción y distribución equitativa de una futura vacuna contra la COVID-19. “En esta situación debemos preocuparnos por lo que sucederá a otros seres humanos y actuar”, recalca. “No es solo la batalla de una persona, pero a menudo tendemos a olvidarlo”, concluye.

Unidad de hospitalización equipada con equipos de oxigenación de alto flujo en el hospital Shatabdi para pacientes de COVID-19.
Unidad de hospitalización equipada con equipos de oxigenación de alto flujo en el hospital Shatabdi para pacientes de COVID-19.

Tras distribuir 150.000 mascarillas y 150.000 jabones entre los pacientes que acuden a los dispensarios, brindar atención hospitalaria a los pacientes confirmados con COVID-19 para descongestionar los centros e instalar equipos de oxigenación de alto flujo en el hospital Shatabdi, los equipos de MSF han redirigido ahora sus esfuerzos y recursos a la instalación temporal de COVID-19 de 1.100 camas erigida en el distrito de Bandra-Kurla.

RTVE

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